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Nuestra Historia Menonita

Documento mecanografiado y traducido por José Chuquín Duarte en Bogotá, diciembre de 1979 (sin confirmar)

Documento digitalizado por José Antonio Vaca Bello en Ibagué, enero de 2006

A continuación encontrarán ustedes los siguientes dos artículos:

1. Traducción del Capítulo dedicado a Colombia del libro A PEOPLE OF MISSION escrito por James C. Juhnke sobre la historia de nuestra iglesia menonita.

2. Un comentario adicional.

 

LA MISION MENONITA EN COLOMBIA

(Conferencia General Menonita)

El Proyecto Extra ...Ir al comienzo

Translated by permission. A PEOPLE OF MISSION, copyright 1979 by Faith and Life Press, Newton, Kansas.

El señor W. C. VOTH se enfermo de tifo en Bogota y esto estableció la diferencia para las misiones de la CONFERENCIA GENERAL en Latinoamérica. Voth fué el pionero de las misiones menonitas de la Conferencia General en el período post-China. En Colombia, Japón y Taiwán, inició nuevos trabajos con misioneros de una generación más joven a su lado. Viajando con Voth en 1.943 en una gira por Latinoamérica, buscando nuevos campos misioneros estaba Gerald Stucky de Berne, Indiana, quien se había graduado recientemente del Bethel College y del Seminario Bíblico Nueva York. Debido al tifo de Voth, el equipo investigativo se quedó tres semanas en lugar de tres días en Colombia. En este intervalo, Stucky hizo los contactos que fueron las guías para escoger a Colombia como el país para la primera misión menonita dé la Conferencia General en Latinoamérica.

Stucky visitó el Lazareto de gentes enfermas de Hansen llamado “Agua de Dios” población que tenía unos 7.000 habitantes de los cuales por lo menos la mitad sufrían la enfermedad. En el Lazareto de Agua de Dios había una Iglesia Presbiteriana pequeña donde la gente expresó su necesidad de una escuela evangélica de primaria, para los niños sanos. Los protestantes eran discriminados en las escuelas católicas. La Misión Antileprosa con sede en los Estados Unidos, estaba lista a proveer fondos para construir la escuela y costear su administración. Un internado para niños de padres protestantes que sufrían de lepra sería el proyecto extra por medio del cual los menonitas podrían encontrar entrada a Colombia. La escuela proveería un gran servicio a gente necesitada y una oportunidad para evangelizar a los estudiantes y al vecindario.

Janet Soldner, Gerald & Mary Hope Stucky y Mary Becker

Los primeros cuatro misioneros llegaron a Colombia en el Otoño de 1.945. Gerald and Mary Hope Wood Stucky, Janet Soldner y Mary Becker. Soldner era enfermera, también de Berne. Becker era de la primera iglesia Menonita en Newton, Kansas, y se dirigió hacia Colombia después de esperar por un largo tiempo una visa, para ir a la India. Ellos adquirieron un lugar para vivir y comenzaron la escuela en 1.947.

La estrategia misionera en Colombia, en los primeros dos años, era dictada por posibilidades prácticas y limitaciones, en lugar de una filosofía misionera prescrita ó una mesa Directiva. El resultado fue la creación de una clase de “territorio” misionero menonita, aunque era bastante diferente de los “territorios” misioneros Menonitas en India. China y África. El lugar escogido para la escuela fu una finca de unas seis hectáreas en las montañas de los Andes a unos 80 kilómetros al oeste de Bogota. Era un ambiente idílico y aislado, sembrado de naranjos y vástagos de banano y limitado por una quebrada. Aproximadamente a un kilómetro y medio de distancia por un camino de herradura estaba el pueblo de Cachipay: sus 500 habitantes venían al mercado dos veces a la semana al centro del pueblo, cuya configuración descendía de la imponente Iglesia Católica. La economía local estaba concentrada en la producción de café. Un negociante Alemán había construido en 1.939 una casa hotel de dos pisos en la finca habiendo traído todos los materiales para construirla a lomo de mula. La casa hotel y la finca fueron planeadas para que fuera un lugar de retiro y centro cultural para Alemanes que vivían en Colombia. Como muchos otros sueños Alemanes, este plan tuvo que ser abandonado con la derrota de los Alemanes en la segunda guerra mundial. Los Menonitas originalmente arrendaron y luego compraron la propiedad y la convirtieron el centro físico y espiritual para el trabajo de misioneros en Colombia.

Había espacio en la casa hotel para 28 niños y el equipo misionero de cuatro personas, siempre y cuando que cada quien cooperara utilizando el poco espacio que había. Un espíritu de unanimidad familiar reinó en la comunidad desde el principio. Además del trabajo con la escuela, cada quien tenía tareas en esta y en la finca. La disciplina era estricta, tal como había sido en los hogares de loe Stucky, Soldner y Baker en Indiana y Kansas. Todos tenían que asistir a devocionales cada mañana y cada tarde, estudios bíblicos los miércoles por la noche y cultos por la mañana y por la tarde. También ratos para deportes y celebraciones, con frecuencia con un sabor distintivamente norteamericano. Durante Semana Santa pintaron y escondieron huevos de Semana Santa. El 31 de Octubre tuvieron fiesta del. Halloween con mascaras y todo lo que va con esta fiesta. En noviembre 27 dieron el día libre en la escuela para observar el día de Acción de Gracias de los Estados Unidos. Durante el tiempo de navidad los niños recibieron regalos en medias y debajo de un árbol de navidad principalmente cosas prácticas, pero también un poquito de perfume para las niñas y gafas oscuras para los muchachos.

Gradualmente la escuela de la finca en Cachipay creció respondiendo así a las necesidades de muchos solicitantes. Con la ayuda financiera de la misión Antileprosa, se construyeron edificios adicionales: tres dormitorios para estudiantes con espacios para residencias para misioneros, un edificio de salones de clases., comedor, lavandería, taller y clínica. La escuela fue diseñada para enseñar los grados de primaria con niños entre edades de 6 a 14 años. Para los graduados de primaria que no podían adelantar sus estudios en un colegio de secundaria, se organizo un programa vocacional limitado. La escuela alcanzó a tener 100 estudiantes y del porcentaje de los niños que venían de Agua de Dios descendió de 80 al 50%. El grupo de misioneros norteamericanos permaneció prácticamente pequeño por los primeros 10 años: generalmente consistía este equipo de dos ó tres parejas de Misioneros y dos ó tres mujeres solteras.

Cruzadas Evangelísticas Invasiones Evangélicas (las llamaban así los misioneros) fueron hechas en Cachipay y otros pueblos cercanos. Pero escuela y finca de la misión a media hora del camino de Cachipay permaneció como el centro y el santuario del trabajo. Cuando el secretario Ejecutivo Andrew Shelly, hizo su primera visita a Colombia en 1.960, se sorprendió de lo concentrado que estaba el trabajo menonita en esta única localidad. Solamente dos misioneros estaban viviendo lejos del “Territorio”.

Trabajo misionero durante la Violencia: ...Ir al comienzo

Los menonitas tuvieron una necesidad real de un santuario de protección en la primera década de su trabajo en Colombia, ya que esta década coincidió con el período de destructiva guerra civil conocida en Colombia como “ La Violencia ”. Desde 1.948 a 1.958 el enfrentamiento entre los dos partidos políticos tradicionales en Colombia, los liberales y los conservadores desato un prolongado terrorismo sanguinario y guerra civil que dio como resultado la muerte de unos 200 mil habitantes. Las raíces de la violencia fueron fundamentalmente políticas: una lucha de partidos en busca del poder, pero no una lucha ideológica ó religiosa. Pero había sin embargo una dimensión antiprotestante, antievangélica durante la violencia. De acuerdo a una estadística, unos 126 protestantes colombianos fueron “asesinados” debido a su religión. Los cultos protestantes fueron interrumpidos, fueron cerradas escuelas y edificios de iglesias fueron destruidos.

Desde los tiempos de los Conquistadores Españoles la Iglesia católica había ejercido una influencia excepcionalmente poderosa en la vida de Colombia. La alianza entre la Iglesia y el Estado en alguna manera debilitada por los movimientos liberales de independencia en los primeros años del siglo XIX, fué en cambio consolidada durante gobiernos conservadores entre 1.886 y 1.930. La exigencia católica de tener jurisdicción sobre educación, bautismo, matrimonio, y sepelio (como también el exclusivo control de por lo menos dos terceras partes del territorio del país) fue normalizada en un Concordato con el Vaticano en 1.887 y un Tratado de Misiones en 1.953. Como resultado, la Iglesia católica tenía más influencia sobre la vida nacional y civil en Colombia, que en cualquier otro de los países Latinoamericanos.

Los Protestantes en Colombia fueron muy pocos para ejercer influencia política. La Iglesia Presbiteriana de América comenzó trabajo misionero en Colombia en 1.856, pero un censo religioso de 1.937 mostró una membresía protestante (ó evangélica - los términos son intercambiables en Colombia) de 1196 de una población total de nueve millones de habitantes. Por el año de 1.948 los protestantes en Colombia aun sumaban menos de un diez por ciento de la población (7908). Pero el número de Misioneros protestantes se incrementaba. Los Menonitas fueron solamente una pequeñísima fracción de la gran fuerza misionera norteamericana que había sido sacada de China y ahora estaba buscando nuevas puertas abiertas en Latinoamérica; Aunque la preocupación de los católicos por los avances protestantes hayan tenido cierta parte en las expresiones de la violencia, existía, además el hecho de que los conservadores vieron a los protestantes como aliados de los liberales anticlericales y por esto los protestantes fueron frecuentemente victimados.

Gerald Stucky venía de Cachipay a Bogotá, para comprar algunos muebles para la Misión el 9 de Abril de 1.948 cuando el popular liberal izquierdista, Jorge Eliécer Gaitán., fue asesinado en Bogotá .y el hecho explotó en asesinatos e incendios que diera origen a la década de la violencia. Stucky tuvo éxito en hacer sus compras, las cuales afortunadamente no tenían que ser en el centro de la ciudad, y pasando entre pedreas al dirigirse de regreso a casa. Más tarde escuchó en la radio que unas dos mil personas habían sido asesinadas en Bogotá y que la violencia se estaba regando por el campo. Los nuevos misioneros sabían que en la historia de Colombia, esta había ya sufrido 10 guerras civiles y suponían que la situación en esos momentos simplemente, tenia que ser aceptada como normal para el país

El área de trabajo de la misión menonita, no obstante la década de la violencia, de hecho disfrutó de relativa calma. Ningún Misionero fue tomado preso ni matado, ninguna Iglesia menonita fue quemada. Pero la atmósfera de tensión política y religiosa creó problemas para el trabajo educacional y evangelístico de la misión. El evento más peligroso efectuado durante la Violencia contra los Menonitas tuvo lugar en Diciembre de 1.950 en el municipio de Anolaima, algunos kilómetros al norte de Cachipay. Durante la celebración de la misa dedicada a la Inmaculada Concepción el sacerdote anunció que después de la segunda misa, él dirigiría una marcha contra los protestantes. La muchedumbre, la cual incluía el Alcalde y al Jefe de Policía, vinieron al frente de la casa donde los misioneros Arturo y Helena Morrow Keiser habían vivido durante los últimos dos meses. El sacerdote levanto la estatua de María al frente de la casa, anunció la condenación de todos los que entraran allí y dirigió a la muchedumbre repitiendo en coro “casa de satanás, casa de satanás…” Las ventanas de los dos lados de la casa fueron rotas con piedras. Algunos días después los misioneros Gerald Stucky y LaVerne Rutschman vinieron con la camioneta de la misión a las cuatro de la mañana para llevarse a la familia Kaiser a la concentración de Cachipay, amparados en la oscuridad.

El hostigamiento de los católicos hacia el trabajo educacional y evangelístico de Menonitas tomó variadas formas. La Misionera Alice Bachert de Kitchener, Ontario, contó de los insultos que recibió en las calles. Un día Mary Hope Stucky repartió tratados en Cachipay y más tarde vió que los estaban quemando en la plaza pública. Un Inspector de Salud vino a la Escuela Menonita y pidió que un pozo séptico recién hecho fuera corrido más ó menos un metro del lugar donde se encontraba. La madre de una alumna de la escuela quien había sido castigada por indisciplina demandó al Director Gerald Stucky con acusaciones de que Stucky había hecho propuestas impropias a su hija (más adelante ella retiró tales cargos). Aquellas personas que estaban arrendando lugares para las reuniones de los menonitas fueron presionadas a terminar los contratos de arrendamiento. Una nueva escuela en La Mesa tuvo que ser cerrada tres veces debido a oposición. Ocasionalmente hubo casos de medidas de represión económicas, tales como el boicot contra Tulio Pedraza, un ciego, constructor de ataúdes en Anolaima quien se había convertido a Menonita. El perdió su negocio cuando un competidor convenció al sacerdote local que los ataúdes protestantes no deberían ser utilizados en los entierros católicos.

La oposición contra la escuela Menonita cerca de Cachipay llegó a su punto culminante en l.955 después de que el Gobierno aprobó una ley que establecía que todas las escuelas privadas debían obtener una licencia y luego establecieron normas tan exigentes y los procedimientos tan complicados que las escuelas protestantes no podían cumplir con los requisitos. El 3 de Julio de 1.955, el Alcalde de Anolaima vino con un policía y el Secretario del Inspector de Policía a la escuela Menonita cerca de Cachipay y anunció que iban a cerrar la escuela porque ellos no habían adquirido una licencia. Los Misioneros Keiser y Rutschman le pidieron que les dejara ver la orden oficial escrita (la cual el Alcalde no tenía) y le dijeron que ellos mantendrían la escuela abierta así el alcalde los mandara a la cárcel. Armando Hernández un sastre de Cachipay quien se había convertido a Menonita, se sumó a la discusión y se quejó de la falta de libertad en el país. El Alcalde preguntó sí Hernández era Colombiano, y lo invitó a dejar el país si a él no le gustaba. El Alcalde salió y la escuela permaneció abierta. En 1.956 el Ministerio de Educación de Colombia, dio una licencia a la escuela (la primera licencia otorgada a una escuela protestante en el país durante el período de la violencia).

Los Misioneros en Colombia no siempre estuvieron de acuerdo con los Ejecutivos de la Misión en Norteamérica en cuanto a la publicación que debía dársela a las historias relacionadas con la oposición católica. En 1.952 el secretario General John Thiessen se opuso a la publicación de un incidente involucrando a un policía borracho quien llamó a un asistente a un culto menonita fuera del servicio, lo golpeó con los puños y su rifle y lo llevó a la cárcel. Thiessen temió que darle publicidad a este incidente en un periódico podría producir problemas adicionales y posiblemente cerrar puertas en Colombia. Los Misioneros creyeron, por el contrario que publicidad internacional podría producir presiones ante las autoridades colombianas para que adoptaran políticas mucho más claras. Los misioneros menonitas cooperaron con la Federación Evangélica Colombiana, CEDEC, cuyo secretario de información, el ministro Presbiteriano James Goff, diligentemente investigó y publicó incidentes de violencia contra los protestantes en Colombia.

En 1.960 las relaciones entre católicos y protestantes en Colombia tuvieron gran mejoría. La paz política fue finalmente establecida en 1.958 cuando los conservadores y liberales se juntaron en lo que se llamó el Frente Nacional por medio de esta coalición los presidentes se alternarían entre los dos partidos. Las reformas del Concilio Vaticano II trajeron una apertura gradual y creciente tolerancia por parte de los católicos en Colombia. Un momento benéfico a las relaciones ocurrió en Cachipay, un día después del asesinato de John F. Kennedy, presidente Católico de los Estados Unidos, cuando el Católico sacerdote de Cachipay quien por bastante tiempo había sido muy hostil con los Menonitas, se acercó hasta la escuela para expresar su condolencia a los misioneros que habían perdido a su líder nacional. Los misioneros recíprocamente visitaron al sacerdote en su casa después de la muerte del Papa Juan XXIII.

La mayoría de los misioneros menonitas de la conferencia General recibieron bien el acercamiento católico. Se habían expresado fuertes sentimientos anticatólicos entre los misioneros menonitas con el temor al dominio católico en América como también en Colombia y viendo en el poder católico el símbolo del anticristo y la segunda venida de Cristo. Pero en términos generales la Misión menonita estuvo más abierta al dialogo y cooperación con los católicos de lo que estuvieron otros grupos.

A pesar de la persecución, las iglesias protestantes en Colombia experimentaron crecimiento significativo. En los cinco años desde 1.948 hasta 1.953, periodo en el cual fueron destruidos 42 edificios de Iglesias y 110 escuelas protestantes cerradas, la membresía de las iglesias protestantes creció de 7908 a 11951. Los esfuerzos para iniciar nuevas iglesias menonitas estaban en sus etapas preliminares en estos años, y la primera organización formal de la Iglesia Menonita de Colombia tomó lugar el l de Enero de 1.952. Los miembros de la nueva organización incluían creyentes bautizados de los pueblos de Cachipay, Anolaima y la Esperanza. La primera Misionera menonita que trabajó exclusivamente en evangelismo y la única misionera que en la primera década no estuvo involucrada directamente con la finca y escuela Menonita cerca de Cachipay fue Alice Batcher de la Iglesia menonita de Kitchener en la Avenida Stirling , Ontario.

La señorita Batcher había trabajado con la Misión Latinoamericana en Costa Rica y en Colombia antes de hacerse miembro de la Misión Menonita en 1,948. En este mismo año llegaron Laverne y Harriet Rutschamn de la Iglesia Menonita Suiza en Whitewwater, Kansas. Rutschamn se encargó del trabajo de evangelismo y alfabetización y prestó especial atención al pueblo de Cachipay. El también inició trabajo en Anolaima y La Esperanza.

Tal como sucede en el trabajo misionero en otros lugares, no fue siempre fácil evaluar la sinceridad y convicción de creyentes. Una señora de edad en Cachipay se acercó a Rutschman con el pedido, “señor... me gustaría aceptar su religión pero quiero que usted me ayude a arrendar un cuarto”. Un tipo joven aparentemente busco el paso al bautismo como un acercamiento en su esfuerzo sin éxito para adelantar un romance con una de las misioneras solteras. Pero hubo otros que fueran bautizados afrontando oposición de la comunidad y quienes sufrieron social y económicamente por su decisión de hacerse miembros de la Iglesia. Los Menonitas obtuvieron los servicios de Evangelistas latinoamericanos para realizar campañas en los pueblos. En 1.945 el evangelista Francisco Líevano, de 24 años estuvo 10 días en Anolaima, La Mesa y Cachipay y en respuesta a sus predicaciones se registraron.74 conversiones.

La Misión buscó el establecimiento de una Iglesia nacional independiente desde cuando la primera congregación fue organizada. La junta de Misiones nos ha urgido, “dijo un artículo en 1.953 en la Colombian News ” para dar pasos inmediatos de autogobierno, autosostenimiento y autoprotección, en los grupos que están funcionando ahora en Colombia bajo nuestra dirección. Los primero cuatro dirigentes de la congregación de Cachipay, elegidos al final de 1.953, tomaron cursos bíblicos por correspondencia e instrucción en la práctica para desarrollar liderazgo potencial. Las ocupaciones de estos hombres, sastre, barbero, carpintero y panadero sugería que el primer grupo de la congregación de Cachipay estaba compuesta por artesanos. El Sastre era Armando Hernández, una persona con talento quien vino a ser el líder colombiano sobresaliente de la Iglesia en los siguientes 20 años. Hernández estudió en el seminario bíblico Latinoamericano de San José, Costa Rica, y fué ordenado en su Iglesia natal en Cachipay en 1.965. El fué el fundador y pastor de la Iglesia Menonita de Ibagué y sirvió como representante Menonita y funcionario de varias reuniones y asociaciones ecuménicas, interprotestantes e intermenonitas. Hernández desarrolló un interés especial en el área de radio difusión religiosa. El inició una media hora semanal de radio difusión en Ibagué que involucraba consejería de gente que respondía al programa. Después de tres años en Ibagué, el programa radial fué llevado a Bogota, la Capital del País. Hernández salió de Colombia para Puerto Pico en 1.973 para convertirse en el Director Ejecutivo del Comité Ejecutivo latinoamericano de radiodifusión Menonita.

Por 1.957 había 112 miembros en las Iglesias Menonitas de la Conferencia General : 50 en Cachipay, 22 en Anolaima y 40 en La Mesa. Cerca de 20 años después, 1977, el numero de miembros activos en estos tres pueblos, en sus congregaciones permanece sin cambio. Las iglesias menonitas de estos pueblos dejaron de crecer, lo cual se puede achacar a la gran movilidad de los miembros de la Iglesia. Gente educada, y la membresía protestante tuvo la tendencia de ser identificada con educación y movimiento progresista, tuvieron la tendencia de mudarse fuera de los pueblos pequeños para buscar trabajo en las ciudades, especialmente en los alrededores de Bogotá. Los pastores Nacionales mejor calificados y líderes de iglesias buscaron localidades más desafiantes y estimulantes para trabajar. Gerald y Mary Hope Stucky comenzaron en 1.961 reuniones regulares mensuales en Bogotá, para hacer un seguimiento de los exalumnos de modo que no dejaran la iglesia. Estos estudiantes formaron el principio de una nueva congregación Menonita en Bogotá, organizada por los nuevos misioneros Howard y Marlene Short Habegger en 1.964. En 1.967 la. Congregación consagró un edificio moderno como nueva Iglesia, en el Barrio Berna de Bogotá. La congregación de Berna rápidamente llegó a ser la primera iglesia Menonita en Colombia en términos de vitalidad y liderazgo.

En la Asamblea Anual de las Iglesias en 1.968 la Misión de la Conferencia General y la Iglesia Menonita de Colombia fueron oficialmente integradas en un sólo cuerpo gobernante. La autoridad para tomar decisiones fu puesta en un concejo central de la iglesia, la Mesa Directiva , que incluía representantes de cada una de las Iglesias organizadas. Todas las propiedades de la Misión fueron transferidas a la nueva conferencia, la cual fué llamada Iglesia Evangélica Menonita de Colombia . Armando Hernández tuvo un papel importante al buscar esta nueva estructura, la cual aseguró que los Colombianos tendrían voz en todas las decisiones que se tomaran.

Antonio Arevalo, un Pastor Carismático de formación pentecostal, fué nombrado Pastor de la Congregación de Berna en 1.972. Bajo su liderazgo la congregación creció hasta 260 miembros activos en 1.977, más del doble de la membresía de todas las ocho otras Iglesias menonitas de la Conferencia General en Colombia. Arévalo aportó un liderazgo valioso en la Conferencia Menonita Colombiana, como también en asociaciones colombianas protestantes ecuménicas. En Abril de 1.977 la congregación de Berna abrió un Jardín Infantil en las edificaciones de la Iglesia para 50 niños.

Una segunda congregación Menonita creció en Bogotá bajo el ministerio de Gerald y Mary Hope Stucky, quienes regresaron a Colombia en 1.973 después de haber pasado varios años en los Estados Unidos. La composición del nuevo grupo estuvo otra vez formada por exalumnos de Cachipay, incluyendo algunos que ayudaron en el comienzo de la Iglesia de Berna. En 1978 este nuevo grupo se reunía en el apartamento de los Stucky en el barrio Chapinero de Bogotá, llego a 44 miembros y empezaron a confrontar decisiones con relación a edificio para iglesia y liderazgo para el futuro. Parecía claro que el centro del crecimiento de la iglesia estaba en Bogota y que otros nuevos grupos posiblemente surjan en la ciudad en los próximos años.

Misión, Iglesia y Desarrollo socioeconómico: ...Ir al comienzo

Por dos décadas la Misión de la Conferencia General y las Iglesias en Colombia concentraron sus esfuerzos en educación y evangelismo. A mediados de los años 60 la Misión inició programas de un nuevo tipo, llamado “Desarrollo Comunitario”. Hubo dos aspectos en este trabajo. El primer proyecto fué llevado a cabo por jóvenes misioneros de corto tiempo en la finca y en las cercanías de la finca de Cachipay. La segunda fase involucró cooperación intermenonita bajo liderazgo Colombiano con proyectos en varias áreas del país. El concepto de Desarrollo Comunitario tuvo en 1.960 un eco innovador de alguna manera actualizado y teológicamente objetable. “Desarrollo Comunitario” fué de hecho una nueva expresión de un tema antiguo en Misiones Menonitas. En las décadas anteriores a la primera guerra mundial, misioneros menonitas habían supuesto que la proclamación del evangelio conllevaba cambios comunitarios.

1º Desarrollo Comunitario : Peter y Claide Lambis Harder de Lanzadle, Pensilvania, fueron asignados a Cachipay en 1.966 con la simple descripción de trabajo, “la conservación de la propiedad de la Misión y desarrollo comunitario”. Harder vino con la creencia que el Desarrollo económico significaría la introducción de nuevas semillas y fertilizantes, pero muy pronto aprendió que la mayor necesidad de los pequeños agricultores en el área de Cachipay era la de mejores carreteras, y mejores precios para los artículos que podrían ser producidos en abundancia. Harder organizó una cooperativa de ventas que permitía a los granjeros vender directamente a los grandes supermercados en Bogotá, evitando así los mercados tradicionales locales. Así los precios para los agricultores fueron triplicados. La membresía en la Cooperativa no dependía ó estaba relacionada con asociación con la Iglesia Menonita. La cooperativa creció hasta incluir 60 finqueros y el despacho semanal de miles de cajas de naranja a Bogotá. Este proyecto, en los días de su grande éxito fué aclamado no solamente por sus beneficios a los miembros pero también por su potencial como modelo para otros grupos.

Otra gran necesidad era no sólo llevar productos agrícolas de Cachipay a Bogotá a precios lógicos ó justos, sino también construir carreteras de modo que tales mercancías pudieran ser transportadas desde las fincas hasta Cachipay. Harder movilizó 14 grupos de Acción Comunal en el rea de Cachipay para combinarlas en una agencia que solicitó y recibió en préstamo dos buldózeres de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) para permitir la construcción de carreteras. El trabajo de los buldózeres, ceremonialmente bautizados “el Comunero” y “ la Amistad ”, permitieron a los granjeros en una área de 208 Kms cuadrados en las cercanías de Cachipay, llegar al mercado por medio de un vehículo motorizado por carreteras aceptables en lugar de un camino de herradura a través de sendas montañosas. Cerca de 3000 familias se beneficiaron de los 160 kms, de nuevas carreteras que se construyeron en el área.

Otro proyecto se llevó a cabo también. Una fabrica de bocadillos fué construida en un espacio cedido por la Escuela Menonita para permitir el procesamiento de frutas perecederas en producto imperecedero de fácil venta. Hubo también una operación de molienda de alimentos en adición a los proyectos de conejos, patos, y peces para proveer suplemento proteínico en las dietas locales. En términos generales sin embargo, la mayoría ó casi todos estos proyectos de desarrollo con la excepción de las carreteras, terminaron tristemente. La cooperativa de consumo terminó actividades no mucho tiempo después de la salida de Harder de Cachipay en 1.969. La fabrica de bocadillos también fallo y el edificio que había sido construido para tal propósito tuvo qué ser destruido. Los proyectos aparentemente dependían demasiado en la inagotable energía, la habilidad organizadora y el ingenio mecánico de uno de los misioneros voluntarios. Los proyectos nunca estuvieron estrechamente integrados con la congregación menonita de Cachipay ó la vida más amplia de las otras iglesias menonitas en Colombia. La relación entre Desarrollo comunitario y la Misión Menonita y las Iglesias permaneció opaca.

2º Mencoldes : Un segundo esfuerzo menonita por el desarrollo comunitario en Colombia tuvo lugar una década más tarde en 1.975 con la formación de la Fundación Menonita .Colombiana para el Desarrollo (Mencoldes). Mencoldes fué una fundación intermenonita que reunió los esfuerzos de cuatro grupos: la iglesia de la Conferencia General Menonita de Colombia, la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Colombia, el Comité Central Menonita (MCC) de Norteamérica, y los Asociados Menonitas para el Desarrollo Económico MEDA de Norteamérica. Mencoldes funcionó bajo una Junta Directiva de 6 miembros, cinco de los cuales eran menonitas ciudadanos de Colombia y uno era un misionero. El director de Mencoldes era Luís Correa, quien había estado en el primer año (1947) de clases de la escuela de Cachipay y fué uno de los primeros estudiantes bautizados allá. Correa había estudiado en el Seminario Menonita de Montevideo, Uruguay y era uno de los miembros fundadores tanto de la Iglesia Menonita de Berna como de la Congregación Menonita de Chapinero en Bogotá.

El primer centro de Mencoldes para el Desarrollo comunitario estuvo relacionado con las congregaciones de los Hermanos Mennonitas en el pueblo de Bebedó a orillas del rio San Juan en el Departamento del Chocó. Una cooperativa de crédito existente ya, compuesta por miembros de la congregación dió la base para las operaciones. Los proyectos de desarrollo incluyeron un molino de arroz para seleccionar secar y pelar el grano, un trapiche para panela, una lancha para establecer transporte por el río, elementos médicos, y un proyecto para erradicación de ratas. Mark Claassen de Beatrice, Nebraska, agrónomo de la misión menonita trabajó con el proyecto, al principio. Un Ingeniero Agrónomo Colombiano, José María Ríos, fué empleado para continuar el trabajo. Jóvenes voluntarios de las iglesias evangélicas menonitas colombianas fueron reclutados para tareas de corto término en los proyectos, como un esfuerzo adicional para desarrollar una relación más cercana entre Mencoldes y las Iglesias.

Mencoldes también inició trabajo en el oriente del territorio Colombiano, en un pueblo llamado Uribe en el departamento del Meta. Uribe tenía cerca de 600 habitantes, muchos de los cuales eran evangélicos, pero no tenían una congregación menonita. Los primeros proyectos en Uribe consistieron en la construcción de puentes colgantes para mejorar el transporte local y la mejora de varias escuelas publicas. Por intermedio de la asociación menonita para el desarrollo económico, Mencoldes también recibió fondos para hacer préstamos para pequeños negocios los cuales fueron otorgados en su mayoría a miembros de la iglesia en Bogotá y también en La Mesa.

Era demasiado temprano en 1.978 para evaluar el éxito de Mencoldes como una organización de Desarrollo de la Iglesia. Los esfuerzos tanto en Bebedó como en Uribe sufrieron cuando los organizadores locales claves en ambos lugares murieron en accidentes de hundimiento y de aviación en 1.977. Pero la base del liderazgo colombiano permaneció fuerte., y representó un contraste con la administración del Comité Menonita Central en tales países como la India y Zaire en donde las oficinas del Comité Central Menonita fueron dirigidas por directores menonitas norteamericanos. Mencoldes fué integrada con las Iglesias menonitas de Colombia. Su éxito dependerá del desarrollo de esta base local fuerte, como también de la continuidad del sostén económico de las agencias menonitas norteamericanas y de posibles alterativas de agencias de sostenimiento para desarrollo tanto gubernamentales como privadas. La evaluación final dependerá de si los proyectos de Mencoldes van en realidad ayudar a la gente necesitada en trabajo cooperativo para mejorar sus condiciones de vida.

Cambio da relaciones con los católicos: ...Ir al comienzo

Congreso eucarístico católico internacional se llevó a cabo en Bogotá en 1.968, y a este asistió el Papa Paulo VI -- la primera visita oficial de un Papa a las Américas. En conexión con el Congreso, el Pontífice invitó líderes de todas las Iglesias en Colombia para una reunión ecuménica en la Embajada del Vaticano en Bogotá. La mayoría de los grupos evangélicos rehusaron la invitación pero Glendon Klaassen y Luís Correa representaron a los Menonitas Colombianos en la reunión y se les permitió algunos minutos de conversación con el Papa Paulo VI. La reunión significo una nueva era en las relaciones entre menonitas y Católicos en el país. En un país cuya gran mayoría es de católicos, virtualmente, cualquier actividad de la iglesia fuera de las paredes de la iglesia ó en lugar distinto a las escuelas menonitas de Cachipay y La Mesa involucraba relaciones con católicos.

En 1.968 Jean y Elma Wiebe de Carrot River, Saskatchewan se encargaron del Pastorado de la iglesia de La Mesa y empezaron la operación de una pequeña librería. Esta pequeña librería comenzó a prosperar por intermedio de ventas de materiales tanto religiosos como seculares en una plaza católica. En 1.972 los Wiebe establecieron otra librería en Bogotá la cual después de algún tiempo llegó a ser la mejor librería protestante en la ciudad y la que también gozo haciendo ventas rápidas de biblias y materiales religiosos a compradores católicos. El ministerio de la librería incluía un camión (que circulaba en las áreas circunvecinas), y un servicio para mostrar películas religiosas en las iglesias. Las películas eran pedidas especialmente por los grupos protestantes.

Un nuevo experimento de la misión Menonita entre Católicos comenzó en 1.974 cuando Glendon y Rita Klaassen se pasaron a vivir en un barrio de clase media en Bogotá para comenzar trabajo evangelístico dirigido más hacía católicos carismáticos que hacia el establecimiento de una iglesia menonita. Los Klaassen desarrollaron un ministerio mediante contactes con el vecindario. Ellos fueron grandemente animados por el interés católico en renovación espiritual por medio de estudios bíblicos, oración en grupo, trabajo de jóvenes, pero era claro que una condición previa a la buena recepción de su ministerio fué su explícita carencia de intenciones de establecer una iglesia. de convertir católicos al protestantismo ó de relacionar el trabajo directamente con la Iglesia menonita de Colombia. El experimento terminó cuando los Klaassen regresaron a Norteamérica en 1.977. Si bien, tanto la iglesia menonita como la misión reconocieron el experimento como un ministerio fructífero y una ilustración de gran mejoramiento en las relaciones católico - protestantes desde los años 60 este tipo de trabajo misionero pareció demasiado carente de resultados posteriores, para que fuera duplicado en otro lugar.

Cachipay y el más allá: ...Ir al comienzo

La historia de la Misión Menonita de la Conferencia General y la Iglesia en Colombia comienza con el desarrollo de una fuerte base rural concentrada en una finca y escuela cerca de Cachipay, y se desarrolla con una extensión hacia fuera por intermedio de ministerio tales como evangelismo, iniciación de iglesias, desarrollo económico y trabajo de seguimiento con los exalumnos del internado MENONITA. En alguna manera el punto de referencia menonita en Colombia siempre permaneció en Cachipay. Este patrón de movimiento hacia afuera desde una base rural es paralelo a la experiencias de menonitas en Norteamérica durante el siglo XX. Las raíces menonitas han estado en el campo - en Mountain Lake, en Steinbach en Goessel - y el desafío de la iglesia era hacer la transición a un mundo exterior urbanizado y moderno.

En 1.967 la escuela cerca de Cachipay llegó a ser una escuela diurna únicamente, después de 20 años de ser una escuela de internado. Los graduados de la escuela del internado quienes en su mayoría vinieron de una ascendencia pobre y muchos de los cuales fueron niños de padres con la enfermedad de Hansen, establecieron un, notable record de progreso educativo y resultados profesionales, en los siguientes años. Entre ellos podemos mencionar, maestros, enfermeras, pastores, abogados y trabajadores en una gran variedad de campos técnicos y profesionales. Trece de los estudiantes de Cachipay eventualmente llegaron a ser residentes en los Estados Unidos y otros tuvieron oportunidades de viajar y otras experiencias en Norteamérica. Exalumnos que tuvieron posiciones notorias de responsabilidad en las instituciones menonitas Colombianas, incluyeron a Otilia Lugo directora de la escuela de Cachipay, Elisa Prieto directora de la escuela menonita en La mesa, Luís Lugo administrador de la finca de retiros en Cachipay, Luís Correa director de Mencoldes y José Naranjo, Pastor e iniciador de Iglesias.

A pesar de este caudal de talentos salidos de la escuela de Cachipay, reclutar líderes para la Iglesia Menonita de Colombia permaneció siempre como un problema continuo. Los candidatos para el ministerio recibieron su entrenamiento de seminario. En un variado número de institutos bíblicos y seminarios. Jaime Caro, quien vino de la Mesa , estudió en el Instituto Bíblico de Armenia, el Seminario Bíblico Unido de Medellín y el Seminario Latinoamericano de San José, Costa Rica. Por varios años comenzando en 1.969, con la iniciativa de los misioneros Jorge y Margarita Ediger, los menonitas organizaron su propio Instituto bíblico descentralizado el cual estaba asociado con el Seminario de Medellín. En 1.978 había 5 Menonitas en preparación de liderazgo de iglesias, cuatro en el Seminario Bautista de Cali y uno en el Instituto Bíblico de la Alianza Cristiana y Misionera de Armenia.

Acercamiento Mutuo: ... Ir al comienzo

El movimiento hacia afuera de Cachipay en el transcurrir de los años involucró una adaptación gradual cultural ó “latinoamericanización” de las iglesias Menonitas. La brecha cultural entre Norteamérica y Colombia no era tan grande como la experimentada por Misioneros en África y Asia. Una indicación de este puente cultural fué el hecho de que tres mujeres que trabajaron con la misión menonita se casaron con Colombianos. Mary Beker quien estuvo en el primer grupo misionero, se casó con Héctor Valencia en 1.950. El Doctor Valencia fué por varios años prominente en los programas educativos presbiterianos en Colombia. En 1.975 él se sumó al equipo de trabajo en Norteamérica de la Comisión de la Conferencia General para misiones en el exterior como secretario para Latinoamérica, una posición en el equipo que sugirió el incremento en la Internacionalización del movimiento misionero menonita.

Los Menonitas en Colombia han sido influenciados por el movimiento pentecostal, el cual ha estado a la vanguardia del rápido crecimiento protestante en los años 60 y 70. Antonio Arévalo pastor de la Iglesia de Berna en Bogotá ha mostrado en su ministerio cómo el énfasis en el Espíritu Santo puede ser combinado con la preocupación por el Bienestar Social y Económico. Los cultos en la Iglesia de Berna fueron caracterizados por mayor expresión de libertad religiosa de lo que había sido en los casos de Iglesias pastoreadas por Misioneros. (Es interesante que este desarrollo tuvo lugar en Colombia al mismo tiempo que el movimiento carismático ocupó algunos círculos menonitas en Norteamérica).

Colombia geográficamente y culturalmente esta más cercana a Norteamérica que las misiones Menonitas en Africa y en Asia. También, en Colombia era de más fácil acceso en la era del transporte aéreo de lo que habían sido las tribus Cheyenne y Arapaho en territorio indígena a unos 320 kms, de Palstead, Kansas, en l.880. Los Menonitas en Norteamérica tomaron ventaja de la cercanía de Colombia en varias formas. El Secretario Ejecutivo Andrew Shelly hizo seis visitas oficiales a Colombia entre 1.960 y 1971. El número de Misioneros trabajando por corto tiempo se incrementó en los años 60 grupos Menonitas de gentes en viaje de vacaciones colocaron siempre a la misión Colombiana en su itinerario especialmente en 1.972 en vía hacia ha conferencia mundial Menonita en Curitiba, Brazil. En 1.974 el programa Menno (Menonitas encontrando nuevos vecinos en el exterior) fué iniciado para permitirle a familias de la Iglesia de Norteamérica tener un campamento de trabajos y experiencias, por varias semanas en Colombia. Los voluntarios Menno generalmente trabajaron en mantenimiento y preparación de edificaciones en la finca y escuela cerca de Cachipay.

Estudiantes Menonitas de Norteamérica se relacionaron mucho más con Colombia por medio de programas patrocinados por el consejo de universidades menonitas. Héctor G. Valencia quien enseño en la Universidad de Bluffton en 1.964 y 1.965 administró varios de estos programas comenzando en 1.967; también se incluyeron, un seminario de verano en conección con un centro bicultural en Bogotá, un programa de estudios de un año en el extranjero en la Universidad de los Andes y prácticas de enseñanza de Inglés en el Colegio Nueva Granada de Bogotá.

CONCLUSION: ...Ir al comienzo

La “teología de la liberación” que recibió tanta atención entre líderes de iglesias en Latinoamérica y Norteamérica en los años 70, fué de poca atracción para los líderes menonitas colombianos. Los menonitas colombianos habían experimentado personalmente liberación mediante evangelismo y educación, ellos estaban más orientados hacia modelos de desarrollo que a los de revolución. La situación política en Colombia en los años 70 estaba llena de corrupción y desigualdad. Luís Correa escribió en 1.977 del país dominado por una serie de mafias, incluyendo militares y los negocios de esmeraldas, café y cocaína, pero la situación política era mucho más estable y favorable que en los años de la violencia.

La iglesia evangélica menonita de Colombia, era un grupo pequeño en 1.978 - cerca de 500 personas en ocho congregaciones en un país de 25 millones de habitantes donde el 2% eran protestantes. Era seguro que el futuro de este pequeño grupo de feligreses sería conformado por su historia particular de orígenes de Misión Menonita y por su respuesta a un ambiente latinoamericano rápidamente cambiante.

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Comentario adicional: ...Ir al comienzo

Si no fuera por la historia escrita y/ó transpasada de generación en generación el pasado tendería a tener una importancia mínima al confrontar entre otros, los resultados de los esfuerzos, los pensamientos filosóficos, políticos y religiosos, y los logros en los campos investigativos, etc.

Es una lástima que páginas informativas como MENOTICIAS y COLOMBIAN NEWS (aunque esta última fué producida para una audiencia nacional bilingüe escasa y prioritariamente para los menonitas en el Norte) hayan dejado de ser. La información regular, el crédito otorgado a los resultados obtenidos y el conocimiento básico constante de personas y grupos que por esos medios se proveyó a los miembros y simpatizantes de la Iglesia Menonita , fueron siempre un estímulo y un medio para propagar el sentimiento de pertenencia a la Iglesia Menonita. Muy posiblemente carecemos de escritores y/ó no hay quienes reconozcan el valor de la historia escrita y por eso su descontinuación.

Dada la importancia que le estamos otorgando a nuestra segunda consulta de metas, Prioridades y Estrategias, creo que es oportuno informarnos de la historia y logros de nuestra iglesia. Si bien es cierto que el capítulo 8 del libro A PEOPLE OF MISSION escrito por James C. Juhnker describe en forma amplia la actividad menonita en Colombia, bien vale la pena hacer algunas anotaciones marginales derivadas de dicho capítulo.

En una visita pasada del Dr. Héctor G. Valencia, hablando en la Comunidad de Chapinero, hacía referencia al tipo de iglesia que perduraría en nuestro medio. Echando mano del pasaje de Hechos 11:23-30, expresaba que la Iglesia en mención debería incluír principalmente las siguientes características

1. Exhortación y fidelidad al Señor, v 23.

2. Enseñanza contínua, v 26

3. Ayuda a los necesitados, v 29. 30.

Si bien desde mi conversión en 1.959 no he sido un testigo permanente de la obra menonita, la influencia de ésta a mi propia vida, ha mostrado que la iglesia menonita no ha estado lejos de ese ideal presentado en el libro de los Hechos y referido por el Dr. Valencia. En efecto creo firmemente que la iglesia menonita ha dado algunos pasos en la dirección de la predicación del Evangelio en forma total : ó sea, respondiendo a las necesidades espirituales y materiales del individuo.

La iglesia menonita ha sido tradicionalmente conocida en el mundo entero por su participación en el desarrollo integral del ser humano y nuestra iglesia en Colombia no ha sido necesariamente una excepción. Para clarificar un poco el término “desarrollo integral” debo mencionar al Dr. James Yen, del Instituto Internacional de Reconstrucción Rural, quien divide el desarrollo en cuatro áreas mayores así:

Económico: para combatir la pobreza

  1. Salud e higiene: para combatir la enfermedad
  2. Educación/cultura: para combatir la ignorancia y
  3. Organización social: para combatir la incercia civil.

Organizaciones cristianas como Visión Mundial Internacional, agregan una quinta área de mucha importancia como lo es la espiritualidad para combatir la inmoralidad y mejorar la relación del ser humano con Dios.

Por supuesto que desarrollar cada un de estos temas es tarea grande. Mencionarlos aquí tiene por objetivo el despertamiento de ideas sobre desarrollo integral. Para añadir un poquito más a estas ideas, deseo mencionar lo que encuentro en una revista de Desarrollo Comunitario titulado “Los Objetivos del Desarrollo.” “Nuestro marco cristiano de referencia (estadísticas) asume el aterrador estado de mil millones de personas debe ser mejorado - esto implica desarrollo. Edgar Stoess, autor y trabajador en desarrollo con los Menonitas lo expresa muy bien, cuando dice:

“Si el desarrollo no es para la gente no se merece ese nombre”

“Desarrollo es el proceso por medio del cual la gente es despertada a las oportunidades dentro de su propio alcance ( concientización) .”

“Desarrollo es gente con un creciente control sobre su ambiente y destino (concientización).

“Desarrollo es gente con dignidad y sentido de valor - propio.”

“Desarrollo es libertad y totalidad y justicia. Desarrollo es calidad de vida.”

“Desarrollo es gente viviendo en la completa realización de su potencial dado por Dios. Desarrollo es un espíritu liberado. Desarrollo es la nueva palabra para paz.”

Sí los factores de desarrollo han estado presentes en la iglesia menonita de Colombia, por qué entonces los resultados no han sido mas visibles y continuados? La respuesta a esta pregunta podría ir desde la ineficacia hasta la realización de esfuerzos en forma desordenada y sin entendimientos mutuos. Tal vez sea mejor buscar un término medio. En la última asamblea de CEDEC se recalcó que “históricamente la Iglesia Evangélica ha dirigido sus esfuerzos a la clase baja y campesina que mantiene buenos principios de decencia.” Mencionaron también en dicha asamblea las áreas marginadas a la evangelización. Rom 1:14. Se ha dejado de lado dos sectores amplios de la población: los de la clase alta como son los ricos, los gobernantes, los altos políticos y los militares la razón en cierta manera ha sido el temor y cierto sentido de que ellos no aceptarían el Evangelio o que no lo necesitan. La clase de los marginados de clase baja como son los reclusos, gamines, tugurianos, prostítutas, drogadíctos e indígenas, en base a que se cree que no pueden ser transformados y también a que no se sabe que estrategia emplear para llegar a ellos.

Hablaron también en la pasada asamblea de CEDEC de la metodología para hacer evangelización y mencionaron entre otros los siguientes aspectos:

1. —“Método personal. Evangelizar tiene que hacerse por la totalidad de la Iglesia y no por un grupo de especialistas. Cualquier hermano pueda comunicar el evangelio a cualquier persona si usa la riqueza del sentido del lenguaje bíblico acompañado con la vivencia significativa que contagie a quienes quiere ganar para la asimilación vital de la fe y de la relación personal con Jesucristo.”

2. —“Por medio de células hogareñas, bajo la dirección del pastor para estudio bíblico y oración, esto en íntima relación con el programa de la Iglesia.”

3. —“Para alcanzar a los marginados de la clase baja se consideró que una manera de entrar en contacto es a través del servicio social que muestre el aspecto compasivo y humano del Evangelio para todos. Servicios como caravanas de buena voluntad, y equipos humanos para suplir diferentes necesidades deben usarse.”

4. —“Medios económicos: se anima al cultivo e instrucción de todos los creyentes en la mayordomía. El pastor y los líderes deben ser ejemplos que sienten las bases económicas para desarrollar el programa evangelizador de la Iglesia sin dar lugar a dependencias en lo que nosotros debemos hacer.”

La Iglesia Menonita en Colombia no ha sido la excepción a esa tradición histórica promulgada por CEDEC, sin embargo ha hecho esfuerzos transitorios para salir de ese tradicionalismo. Como estamos en la búsqueda de un término medio, digamos que esos esfuerzos han padecido de la gran enfermedad de carencia de liderazgo competente, de visión amplia y de deseo constante de pasar del campo de la mediocridad al del rendimiento adecuado y fructífero y del uso sabio y diligente de los recursos existentes. El propósito firme de alabar a Dios por medio de realizaciones que busquen la paz interior y la estabilidad emocional y física de un grupo considerable de nuestros ciudadanos, ha sido de corto alcance. De hecho realizaciones óptimas de tal índole, contribuirían en alguna manera significativa a la transformación y la paz de nuestra nación. Pastores, profesores, administradores, aunque provenientes de la clase campesina en donde la iglesia ha concentrado sus esfuerzos, debidamente preparados y tratados contribuirían fijamente al desarrollo de programas mayormente estructurados y capaces de obtener resultados eficaces que representen testimonio vivo del poder y propagación del Evangelio de Jesucristo.

Sólo he sido miembro de la Honorable Mesa Directiva por un año. Esta experiencia aparte le participación, me ha permitido observar el sano anhelo de los líderes de la Iglesia Nacional por compartir sus responsabilidades con otros miembros por medio de comités buscando así la participación de muchos hermanos en el diseño y desarrollo de actividades, contribuyendo en esto al desarrollo de liderazgo. La participación misionera en la Mesa Directiva ha permanecido desde su formación. Si bien es cierto que el liderazgo misionero ha influenciado los programas efectuados, el autogobierno mencionado por el señor Juhnke, irá tomando mayor énfasis a medida que los líderes nacionales se propongan llevar a la práctica programas que respondan a las necesidades de la comunidad y del medio ambiente en el cual se desenvuelve la Iglesia Evangélica Menonita de Colombia. Concluyendo permítanme añadir:

— Actividades tales como el desarrollo comunitario llevado a cabo en distintas facetas en el área de Cachipay deben adecuadamente revivirse.

— La fundación Mencoldes debe recibir el apoyo moral constante de la Iglesia por el momento y económico cuando ésta logre hacerlo.

— La iniciación pronta de una cooperativa menonita de ahorro y crédito podría ser en breve respuesta a muchos casos de mejoramiento de vivienda, de salud, de estudio, etc., de muchos de los miembros para quienes hoy en día la iglesia está incapacitada de brindar apoyo económico a sus necesidades.

— Los derroteros mencionados por CEDEC no deben ser ignorados pues motivan a la predicación del evangelio en forma integral.

—La evaluación regular de programas y personal (pastores, profesores administradores, estudiantes, misioneros) deberá ser fuente de conocimiento y mejoramiento continuos.

José Chuquín Duarte

Bogotá, diciembre de 1979