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JESÚS DIJO: "HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA EN ABUNDANCIA"
Hoy: Día Internacional De Oración y Acción
por la Paz de Colombia
por Pablo Stucky

Parte 1:  Explicación de las iglesias juntas en la jornada de oración y acción por la paz de Colombia
Parte 2: Explicación de la coyuntura, la actualidad
Parte 3: Reflexión desde la Palabra.  A seguir...

Hoy nos unimos a la Jornada de Oración y Acción por la paz en Colombia.  Nos unimos a muchas iglesias, organizaciones y personas en nuestro país, en Estados Unidos y Canadá, y en América Latina.  Todos nuestros países tienen que ver con propiciar, o no, las condiciones para la paz justa y duradera en nuestro país, para que vivamos con comida, techo, oportunidad trabajo digno y seguridad noviolenta para todas y todos.

Invito a que miremos dos modelos en la Biblia  para resolver el problema del hambre y la necesidad.

La primera se narra en Génesis.  Empezamos con Génesis 41:25-31.  En este pasaje José le cuenta al Faraón, el máximo gobernante de Egipto, lo que se puede esperar en la economía del país en los próximos 14 años.  

		25Entonces José le contestó al faraón:
		—Los dos sueños que tuvo Su Majestad, son uno solo. Dios le ha anunciado a usted lo que él va a hacer. 26Las siete vacas hermosas son siete años, lo mismo que las siete espigas hermosas. Es el mismo sueño. 27Las siete vacas flacas y feas que salieron detrás de las otras, también son siete años; lo mismo que las siete espigas secas y quemadas por el viento del este. Estos serán siete años de escasez. 28Es tal como se lo he dicho: Dios le ha anunciado a Su Majestad lo que él va a hacer. 29Van a venir siete años de mucha abundancia en todo Egipto, 30y después vendrán siete años de gran escasez. Nadie se acordará de la abundancia que hubo en Egipto, porque la escasez arruinará al país. 31Será tan grande la escasez, que no quedarán señales de la abundancia que antes hubo.


En los últimos meses, en Colombia y el mundo, hemos visto como los precios de la comida, del combustible, del transporte, han subido.  Y se puede agravar.  Y con relación al tratado de libre comercio, es bueno tener en cuenta que en México, por ejemplo, los salarios reales han bajado cada año entre 1994 y 2004, y el salario mínimo ha caído en 23%. 

El Faraón reconoció la sabiduría de José y lo encargó de manejar la economía de Egipto, para prever la escasez.  Egipto era una de las naciones poderosas de esa época.   José fue nombrado como especie de Ministro de Hacienda y Ministro de Agricultura.  Como tal, fue muy poderoso e influyente.  Su familia vivía en otro país, llamado Canaán, y se quedaron sin comida.  Entonces José, con la bendición del Faraón, los invitó a migrar a Egipto.  Según Génesis 45:17-20 les comunicó esta invitación y esta promesa:

	. 17Y le dijo el faraón a José:
	—Di a tus hermanos que carguen sus animales y regresen a Canaán, 18y que me traigan a su padre y a sus familias. Yo les daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comerán de lo mejor que el país produce. 19Ordénales que de aquí, de Egipto, lleven carretas para traer a sus mujeres y niños, y también al padre de ustedes. Que vengan 20y que no se preocupen por lo que tienen ahora, porque lo mejor de todo Egipto será de ellos.

Y así fue.  La familia de José emigró a Egipto y fue bien recibida.  Dice Génesis 47:10-12:  

		10Después Jacob se despidió del faraón y salió de allí. 11Y José les dio terrenos en la mejor región de Egipto, para que vivieran allí, tal como el faraón había ordenado. Así su padre y sus hermanos llegaron a tener terrenos en la región de Ramsés. 12Además, José les daba alimentos a todos sus familiares, según las necesidades de cada familia.

Pero ¿qué pasó cuando pasaron los años de abundancia y llegaron los años de escasez?  Veamos en Génesis 47:13-26.

	13En ninguna parte del país había trigo, y el hambre aumentaba más y más. Tanto en Egipto como en Canaán la gente se moría de hambre. 14José recogió todo el dinero que los de Egipto y los de Canaán le habían pagado por el trigo comprado, y lo guardó en el palacio del faraón. 15Cuando ya no había dinero ni en Egipto ni en Canaán, los egipcios fueron a decirle a José:
	—¡Denos usted de comer! No es justo que nos deje morir de hambre, solo porque ya no tenemos dinero.
	16Y José les contestó:
	—Si ya no tienen dinero, traigan sus animales y se los cambiaré por trigo.
	17Los egipcios llevaron sus caballos, ovejas, vacas y asnos a José, y a cambio de ellos José les dio trigo durante todo ese año. 18Pero pasó el año, y al año siguiente fueron a decirle a José:
	—No podemos negarle a usted que ya no tenemos dinero; además, nuestros animales ya son suyos. Ya no tenemos otra cosa que darle, a no ser nuestras tierras y nuestros propios cuerpos. 19Cómprenos usted a nosotros y a nuestras tierras, a cambio de trigo. Seremos esclavos del faraón y trabajaremos nuestras tierras para él, con tal de que usted nos dé semilla para que podamos vivir y para que la tierra no se eche a perder. ¿Por qué tiene usted que dejarnos morir, junto con nuestras tierras?
	20Entonces José compró todas las tierras de Egipto para el faraón, pues los egipcios vendieron sus terrenos, obligados por el hambre. Así la tierra pasó a poder del faraón, 21y los egipcios fueron hechos esclavos en todo el país de Egipto. 22Los únicos terrenos que José no compró fueron los de los sacerdotes, porque el faraón les daba cierta cantidad de trigo; así que no tuvieron que vender sus terrenos, porque comían de lo que el faraón les daba.
	23Luego José dijo a la gente:
	—Ahora ustedes y sus terrenos son del faraón, pues yo los he comprado para él. Aquí tienen semilla para sembrar la tierra, 24pero deberán darle al faraón la quinta parte de las cosechas; las otras cuatro partes serán para que siembren la tierra y para que coman ustedes, sus hijos y todos los que viven con ustedes.
	25Y ellos contestaron:
	—Usted es muy bondadoso con nosotros, pues nos ha salvado la vida. ¡Seremos esclavos del faraón!
	26Así José puso por ley que en toda la tierra de Egipto se diera al faraón la quinta parte de las cosechas. Esta ley todavía existe; pero los sacerdotes no tienen que pagar nada, porque sus tierras nunca llegaron a ser del faraón.

¿Qué pasó?  Para satisfacer su hambre, la población tuvo que entregar todos sus bienes y sus tierras.  Llegaron a depender totalmente del Faraón para la semilla, y tenían que pagar un impuesto equivalente a la quinta parte de todo lo que producían.  Y es más, se llenaron de gratitud, y con gratitud aceptaron ser esclavos del Faraón.

Y finalmente, ¿qué pasó con la familia de José, con los hebreos?  Veamos en Exodo 1:6-13...
	6José y sus hermanos, y todos los de esa generación, murieron; 7pero como los israelitas tenían muchos hijos, se multiplicaron de tal manera que llegaron a ser muy poderosos. El país estaba lleno de ellos.
	8Más tarde hubo un nuevo rey en Egipto, que no había conocido a José, y que le dijo a su pueblo: 9"Miren, el pueblo israelita es más numeroso y más poderoso que nosotros; 10así que debemos tramar algo para impedir que sigan aumentando, porque puede ser que, en caso de guerra, se pongan de parte de nuestros enemigos para pelear contra nosotros y se vayan de este país."
	11Por eso los egipcios pusieron capataces encargados de someter a los israelitas a trabajos muy duros. Les hicieron construir las ciudades de Pitón y Ramsés, que el faraón, rey de Egipto, usaba para almacenar provisiones. 12Pero mientras más los maltrataban, más aumentaban. Así que los egipcios les tenían mucho miedo.
	13Los egipcios esclavizaron cruelmente a los israelitas. 14Les amargaron la vida sometiéndolos al rudo trabajo de preparar lodo y hacer adobes, y de atender a todos los trabajos del campo. En todo esto los israelitas eran tratados con crueldad

También terminaron como esclavos, a pesar de todas las promesas.

El resultado de este modelo económico egipcio fue de hambre, de concentración de los recursos naturales y la riqueza, y la esclavitud.

Miremos el modelo del Evangelio: 

Los de la iglesia en Jerusalén estaban muy empobrecidos, pasaban hambre.  Cuenta en Romanos 15 que Pablo viaja a Jerusalén a llevarles ayuda.  Dice Romanos 15: 25-26

		25Pero ahora voy a Jerusalén, a llevar ayuda a los hermanos de allí. 26Porque los de Macedonia y Acaya decidieron voluntariamente hacer una colecta y mandarla a los hermanos pobres de Jerusalén.

En el caso egipcio, la política para afrontar el hambre fue la concentración de la riqueza, la expropiación y la dependencia.  Miremos la política y práctica adoptada por las iglesias ante el hambre en Jerusalén.   (Texto 2 Corintios 8:1-9, 13-15):

	1Ahora, hermanos, queremos contarles cómo se ha mostrado la bondad de Dios en las iglesias de Macedonia. 2A pesar de las pruebas por las que han tenido que pasar, son muy felices; y a pesar de ser muy pobres, sus ofrendas han sido tan generosas como si fueran ricos. 3Yo soy testigo de que han ofrendado espontáneamente según sus posibilidades, y aun más allá de ellas. Por su propia iniciativa 4nos rogaron mucho que les permitiéramos tomar parte en esta ayuda para el pueblo de Dios. 5Y hasta hicieron más de lo que esperábamos, pues se ofrendaron a sí mismos, primero al Señor y luego a nosotros, conforme a la voluntad de Dios. 6Por eso hemos rogado a Tito que recoja entre ustedes esta bondadosa colecta que él comenzó antes a recoger. 7Pues ustedes, que sobresalen en todo: en fe, en facilidad de palabra, en conocimientos, en buena disposición para servir y en amor que aprendieron de nosotros, igualmente deben sobresalir en esta obra de caridad.
	8No les digo esto como un mandato; solamente quiero que conozcan la buena disposición de otros, para darles a ustedes la oportunidad de demostrar que su amor es verdadero. 9Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos..... 13No se trata de que por ayudar a otros ustedes pasen necesidad; se trata más bien de que haya igualdad. 14Ahora ustedes tienen lo que a ellos les falta; en otra ocasión ellos tendrán lo que les falte a ustedes, y de esta manera habrá igualdad. 15Como dice la Escritura: "Ni le sobró al que había recogido mucho, ni le faltó al que había recogido poco."

El resultado de esta política era que no le sobre al que recoja mucho, ni le falte al que recoja poco.   Era una política basada en la generosidad y la solidaridad, del compartir de lo que se tiene.  Se basaba, no en la dependencia, sino en el compromiso y el cuidado mutuo.  (Texto 2 Corintios 9: 5-15)

	5Precisamente por ello me ha parecido necesario pedir a estos hermanos que vayan a visitarlos primero, y que los ayuden a completar la colecta que ustedes habían prometido. Así, la colecta de ustedes estará dispuesta como una muestra de generosidad, y no como una muestra de tacañería.
	6Acuérdense de esto: El que siembra poco, poco cosecha; el que siembra mucho, mucho cosecha. 7Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana o a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. 8Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras. 9La Escritura dice:
		"Ha dado abundantemente a los pobres,
		y su generosidad permanece para siempre."
	 10Dios, que da la semilla que se siembra y el alimento que se come, les dará a ustedes todo lo necesario para su siembra, y la hará crecer, y hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. 11Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente. Y la colecta que ustedes envíen por medio de nosotros, será motivo de que los hermanos den gracias a Dios. 12Porque al llevar esta ayuda a los hermanos, no solamente les llevamos lo que les haga falta, sino que también los movemos a dar muchas gracias a Dios. 13Y ellos alabarán a Dios, pues esta ayuda les demostrará que ustedes obedecen al evangelio que profesan, al evangelio de Cristo. También ellos honrarán a Dios por la generosa contribución de ustedes para ellos y para todos. 14Y además orarán por ustedes con mucho cariño, por la gran bondad que Dios les ha mostrado a ustedes. 15¡Gracias a Dios, porque nos ha hecho un regalo tan grande que no tenemos palabras para expresarlo!

El efecto es que la gente está mejor, que alaban a Dios, y que se benefician tanto los que reciben como los que dan.  Y el texto termina diciendo que es un regalo de Dios el poder apoyar y trabajar por el bienestar de otras y otros.  Y que esta es una labor en la que todas y todos podemos participar.  

Hoy y mañana hay muchas iglesias comprometidas con la oración y la acción por una paz plena y justa para Colombia.  Y vemos que si otras personas y países contribuyen a nuestra paz y bienestar, ellos también serán bendecidos. 

El lema de este mes es "sembrar la simiente preciosa del Evangelio".  Hoy miramos que una expresión de la buena semilla es el modelo de justicia económica, de generosidad y de cuidado mutuo, para que "no le sobre al que recoja mucho, y no le falte al que recoja poco"  Es un modelo al que aspiramos vivir, y al que invitamos a nuestro gobierno, a nuestro país.  En esta iglesia queremos invitar a que todas y todos se unan a esta invitación de vivir en Cristo, porque así se vive en Cristo.   

Todas y todos tienen algo que ofrecer para el Reino de Dios.  Hemos puesto sobre esta mesa distintos elementos, que representan conocimientos y habilidades que podemos ofrecerle al Señor, a la comunidad, y al país.   Esto, con la intención de que unas personas puedan tomar uno u otro de ellos, expresar lo que representa de lo que ellos pueden ofrecer, y ponerlo sobre la mesa de la ofrenda.  O si alguien quiere sencillamente decir lo que puede ofrecer, y terminamos con la ofrenda en dinero, que también simboliza y materializa nuestro apoyo a las actividades de esta iglesia para cuidar los unos de los otros y para trabajar por un mundo mejor...