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Página Inicial de Teusaquillo
Tema: El Siervo que vive en un Cuerpo Teusaquillo, 20 abril 2007 – Pablo Stucky (Iniciar caminando por entre la congregación, inicialmente mirando estudiosamente le Biblia, y luego, de pronto, comiéndose un banano, y dirigirse a uno u otro preguntando, "¿Yo soy el Cristo?". Cuando responden ‘si’ o ‘no’, preguntar ‘¿Por qué lo dice?’) Dice Juan 1: 1 En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. 2Él estaba en el principio con Dios. 3Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. 4En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. 5Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.6 Hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envió 7como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyeran por lo que él decía. 8Juan no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz. 9La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo.10 Aquel que es la Palabra estaba en el mundo; y, aunque Dios hizo el mundo por medio de él, los que son del mundo no lo reconocieron. 11Vino a su propio mundo, pero los suyos no lo recibieron. 12Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. 13Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado.14Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad. 15Juan dio testimonio de él, diciendo: "Este es aquel a quien yo me refería cuando dije que el que viene después de mí es más importante que yo, porque existía antes que yo." 16 De su abundancia todos hemos recibido un don en vez de otro; 17porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo ha dado a conocer.Estas últimas semanas han estado marcados por informes de matanzas y desplazamientos masivos generados por guerrilla y Ejército en Nariño, por niños que se mueren de hambre en el Chocó, por le erupción del Nevado del Huila, por las continuas confirmaciones de la presencia e influencia paramilitar en el manejo de nuestro país, y por el sufrimiento muy cercano de personas que viven la amenaza diaria a su seguridad, viendo como hombres desconocidos los vigilan y les hacen llamadas amenazantes. Eso y mucho más caracteriza a nuestro país; ni hablar de lo que pasa en el país del norte donde radican dos de nuestras Iglesias hermanas, o en Irak, o en muchas otras partes. Ante tal realidad, uno fácilmente puede preguntarse dónde está Dios. Dios, creador del mundo, en quien todo tiene su vida. Sí uno quiere saber por los responsables de este país, por ejemplo, donde está el Presidente...fácil, va al Palacio Presidencial; o si pregunta por los congresistas, puede dirigirse al Congreso. Y últimamente nos han ido revelando en compañía de qué amigos podemos encontrar a algunos de ellos. Del alcalde seguramente pueden dar razón en la Alcaldía Municipal. Pero Dios, ¿Dónde está Dios? La venida de Jesús nos dice mucho acerca de dónde encontrar a Dios..... Dios eligió la venida de su Hijo para un tiempo y lugar donde un pueblo lo esperaba, pero era un pueblo pobre, subyugado por las fuerzas económicas y militares de un imperio. Y eligió hacerse presente en una familia que estaba siendo obligada a trasladarse para ser empadronada por orden del gobierno, y que pronto tendría que vivir el desplazamiento para evitar morir en una masacre en su pueblo. Cuando Jesús, el enviado y la revelación de Dios, nació, los pastores lo encontraron en un establo, no en un palacio presidencial, ni en el barrio rico ni en un hospital o un hotel— Y los magos lo buscaron en el palacio de gobierno, pero no estaba allí sino en un pueblito alejado. Jesús mismo cuenta en Lucas 9:38, ya en su edad adulta, que no tenía casa ni lugar fijo donde descansar. Como que andaba de aquí para allá, aparentemente recibiendo su subsistencia de la bondad de la gente. Cuando quería estar solo, se iba a caminar en el monte. Lo criticaban, algunos por asociarse con gente de mala reputación, como prostitutas y recaudadores de impuestos del imperio. Otros seguro que lo criticaban porque también se asoció con los dirigentes de la época. Y cuando entró a Jerusalén la semana de su muerte, lo criticaron porque el pueblo bullicioso lo aclamaba. Dios, en Jesús, estaba en medio de este pueblo que lo buscaba, porque tenían hambre, porque estaban enfermos sin remedio, porque querían ser libres, porque reconocían su debilidad y su necesidad de Él. Jesús dijo, según Marcos 2:17, que no había venido a buscar a sanos sino a enfermos, a justos sino a pecadores. Y es allí donde lo encontraremos en nuestras vidas, y en nuestra sociedad. Cuando estamos necesitados, cuando estamos mal, personal o socialmente, Dios está cerca. Cuando tu o yo esté pasando por el valle de la sombra de muerte, Dios está contigo..... Dios está cerca de Colombia, Dios está en medio nuestro, para estar con nosotras y nosotros, para brindarnos vida, vida en abundancia. Sin embargo, aun a los más allegados a Jesús, les costaba reconocerlo y entenderlo. Cuando Jesús habló de que iba a morir, Pedro, su compañero de años, lo llamó a un lado para explicarle que no debería ser así, que el Hijo de Dios no sería ejecutado como delincuente o sedicioso. Y Jesús lo reprendió como al mismo Satanás, dándole a entender que Pedro no sabía quien era Jesús. Pedro tenía otras expectativas de cómo se manifestaría la presencia de Dios. Y Juan 20 cuenta que después de la muerte de Jesús, 11 María se quedó afuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó para mirar dentro, 12y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús; uno a la cabecera y otro a los pies. 13Los ángeles le preguntaron:—Mujer, ¿por qué lloras? Ella les dijo: —Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto. 14 Apenas dijo esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, pero no sabía que era él. 15Jesús le preguntó:—Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo: —Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, para que yo vaya a buscarlo. En medio de la tristeza y el dolor, fácilmente no reconocemos a Jesús, aunque esté a nuestro lado. Lucas 24 también cuenta de los dos discípulos que andaban de Jerusalén a Emaús y se encontraron con Jesús. Lo escucharon analizar la coyuntura a la luz de la Palabra, pero no lo reconocieron, hasta que partió el pan y dio gracias a su Padre. Igualmente los discípulos que pescaban en Juan 21, vieron un hombre a la orilla que los llamaba pero inicialmente no reconocieron que era Jesús resucitado. Tal vez no reconocemos a Jesús, a Dios en medio nuestro, porque nos cuesta creer que realmente sea posible. Entendemos al padre de la niña enferma que, cuando Jesús le invitó a creer que la niña podría ser sanada, le exclamó a Jesús, "Creo. ¡Ayuda mi incredulidad!" (Marcos 9:24) Pero al menos ya sabemos donde buscarle, y podemos reconocerlo en las cosas que hace, así como los discípulos aprendieron a reconocerlo. ¿Qué hace Dios a través de su Siervo? A costa de resumir demasiado, quiero señalar tres cosas. Jesús, el Siervo de Dios, sanaba y alimentaba. Los Evangelios están llenos de relatos de cómo Jesús sanó y alimentó a la gente necesitada. ¿Podríamos decir que Dios se manifiesta en las labores de cuidar de otros, de sanar, de dar de comer, de promover la producción justa que responda a las necesidades reales de la gente, de educar y capacitar para que las personas puedan ejercer una labor digna? ¿Qué si buscamos a Dios, allí podemos reconocer su presencia? Jesús llamaba al arrepentimiento y la conversión y ense aba como vivir si hemos realmente de ser parte del Reino de Dios, Hijos de Dios. Mateo 5, 6, y 7 recogen las ense anzas de Jesús sobre la noviolencia, el amor incondicional, el hablar la verdad, orar, confiar en Dios plenamente y a buscar su reino y su justicia. Dice, por ejemplo, en Mateo 5 43 "También han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.’ 44Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. 45Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. 46Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. 47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así. 48Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.O en Mateo 6:19 a 21:19 "No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. 20Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar. 21Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.Pero Jesús fue más allá. El capítulo 23 de Mateo, por ejemplo, relata como Jesús denunció claramente a los líderes políticos, sociales y religiosos de su época. Dice a partir del versículo 23 del capítulo 23: 23 "¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que separan para Dios la décima parte de la menta, del anís y del comino, pero no hacen caso de las enseñanzas más importantes de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es lo que deben hacer, sin dejar de hacer lo otro. 24¡Ustedes, guías ciegos, cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!25 "¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que limpian por fuera el vaso y el plato, pero no les importa llenarlos con el robo y la avaricia. 26¡Fariseo ciego: primero limpia por dentro el vaso, y así quedará limpio también por fuera!27 "¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados, bien arreglados por fuera, pero llenos por dentro de huesos de muertos y de toda clase de impureza. 28Así son ustedes: por fuera aparentan ser gente honrada, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.O en los versículos 13 y 14: ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que cierran la puerta del reino de los cielos para que otros no entren. Y ni ustedes mismos entran, ni dejan entrar a los que quieren hacerlo. Ciertamente a veces es más fácil y menos riesgoso hablar del amor, que denunciar el desamor. Hablar de la justicia que denunciar la parapolítica. Hablar de reforma de tenencia de tierras que desenmascarar las leyes acomodadas, o hablar de paz que denunciar las matanzas y la acumulación de tierras por la guerrilla y los abusos por el Ejército y los nuevos grupos paramilitares. Pero en Jesús las dos se combinan para llamar al arrepentimiento. Porque Jesús ciertamente llamaba al arrepentimiento. Dios en Jesús nos invita a la vida plena, pero para ello tenemos que dejar atrás las conductas y las lealtades que nos llevan para otro lado. Y eso no siempre es claro, porque como dice Proverbios 14:12, Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte. La tercera gran área de actividad de Jesús fue la formación de una comunidad, un grupo de personas que vivirían y compartirían con otros su mensaje, la salvación de Dios. Hubo unas mujeres y unos hombres que Él llamó específicamente, les ense ó, les mostró como es la vida y ministerio de servicio del Hijo de Dios, les dio el ejemplo de ser siervo en vez de manejar una jerarquía en el ejercicio de la autoridad. Para que estas personas se formaran como comunidad, tuvieron que andar con Jesús, seguirle y aprender de Él. Y a ellos les dio de su Espíritu, y les dijo que inclusive harían cosas más grandes que las que Él había hecho. Cuando estaba acorralado por las amenazas de muerte de las autoridades, fue con esta peque a comunidad que se reunió antes de que lo crucificaran, y fue por ellos que oró al Padre según Juan 17, pidiendo que los mantuviera unidos, en el mundo pero alejados del mal. Fue a ellos que buscó cuando resucitó. Y fue a ellos que encomendó en Mateo 28:19-20 de compartir el Evangelio de Dios a todos y todas, porque esta es la Buena Nueva de Salvación para nuestro mundo. La obra de Dios en el mundo no terminó con la muerte y resurrección de Jesucristo. Efesios nos enseña que nos corresponde a nosotras y nosotros, como Iglesia, ser ese cuerpo de Cristo, ese Siervo de Dios, para la salvación de nuestro mundo, para traer nuestra sociedad colombiana en unión con Dios para vivir la vida plena que Dios en su infinito amor quiere para este mundo que ha creado. Quiero compartirles unos pasajes de Efesios: Efesios 1 empieza narrando como Dios nos llamó, para recibir su perdón y su amor, pero no sólo para que nosotros estemos bien, sino para ser el cuerpo y la plenitud de Cristo para la redención de todo el mundo. Es una enorme responsabilidad. Miremos juntos Efesios 1:3-23: ................... Nosotros como Iglesia, ahora somos el Cuerpo del Siervo de Dios en este mundo. Luego en Efesios 2:17-22: Empieza describiendo como Jesús vino a traer las buenas noticias de paz para todas y todos y termina diciendo que nosotros y nosotros, unidos en Cristo y entre nosotros, seremos el templo, la comunidad donde Dios mora por medio de su Espírtu. Dice así Efesios 2:17-22: ............ El llamado y la tarea de la Iglesia es anunciar el Evangelio, y vivirlo, para que en nosotros la gente encuentre a Dios acercándose a ellos en su necesidad y brindándoles vida, salud y esperanza. No es una tarea sencilla, y el escritor de Efesios lo reconoce, pero nos anima a asumirlo, porque es la voluntad de Dios para nuestras vidas, y para la salvación del mundo. Dice Efesios 4:12-13. .. .................. El resto de Efesios da pautas para como hemos de vivir como individuos, como familias, en la Iglesia, y ante las fuerzas sociales, culturales, económicas y políticas de nuestro mundo. Y termina con palabras de ánimo y exhortación para seguir adelante. Dice Efesios 6:14 a 20...... ............... Dios nos ha encomendado, como Iglesia, ser el Cuerpo del Siervo de Dios para la redención del mundo, llevando adelante la misión expresada por Jesús en Lucas 4: 18-19, de .... llevar la buena noticia a los pobres; .... anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; poner en libertad a los oprimidos; 19 y anunciar el año favorable del Señor.Dios en Cristo nos ha prometido su Espíritu para cumplir con esta labor. Los animo, y nos animo, para seguir adelante en esta misión que se nos ha encomendado. Amén. |
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