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Página Inicial de TeusaquilloCONVICCIONES COMPARTIDAS POR LOS MENONITAS
ALREDEDOR DEL MUNDO No. 3: “SOMOS IGLESIA COMUNIDAD DEL
ESPIRITU DE DIOS” Por Hechos 2.14-42 Como iglesia, somos una comunidad de
aquellos a quienes el Espíritu de Dios llama a abandonar el pecado, reconocer
que Jesucristo es Señor, recibir el bautismo previa confesión de fe, y seguir a
Cristo en la vida. I.
INTRO A.
Estamos
reflexionando sobre siete convicciones compartidas por las iglesias derivadas
de la tradición anabautista en todo el mundo. Como ya deben saber – por lo
menos las personas que han pasado por las clases de bautismo y membresía – B.
¿Cómo
pudieron un pu ado de hombres y mujeres sencillos romper con mil doscientos a
os de tradición para terminar desafiando los conceptos prevalecientes de
bautismo, de iglesia, de obediencia a Cristo, de relacionamiento con la
sociedad que habían sido aceptados por toda la cristiandad europea por 12
siglos? ¿Cómo pudieron aceptar la ira de la iglesia católica y las nuevas iglesias
protestantes para sufrir persecución y martirio sin odiar a sus verdugos y sin
desear la venganza sino perdonando y orando por su conversión? C.
Aunque
no es fácil contestar estas preguntas, parte de la respuesta parece ser que
estaban enraizados en un lejano pasado bíblico. Acudieron a la Biblia y allí
encontraron verdades y orientaciones que les sirvieron de iluminación para
andar solitarios por un sendero que otros no podían ver en ese momento, pero
que muchos a os después una buena parte de la cristiandad, ha entendido que
tenían la razón. D.
El
pasaje de hoy es uno – como tantos más – de los que ancla a las iglesias
cristianas menonitas en la verdad de Dios, y nos regresa siempre a su
voluntad. Vamos a escucharlo. (Lectores leen Hch 2.14-42) II.
A.
En su
discurso en el día de Pentecostés, Pedro, hace memoria de las Escrituras
judías, para recordar que lo que las personas veían pasando en su derredor,
aunque algo completamente nuevo e inesperado, era simplemente el cumplimiento
de las promesas de Dios. B.
Eran
las promesas del libro de Joel: 1.
–
derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad – es decir el Espíritu de Dios
iba a habitar en los corazones de todas las personas que le abrieran lugar... 2.
– sus
hijos e hijas comunicarán mensajes proféticos – es decir hablarían mensajes de
parte de Dios. 3.
– los
jóvenes tendrán visiones – es decir verán y entenderán lo que Dios está
haciendo para transformar las vidas y el mundo en derredor 4.
– los
viejos tendrán sue os – es decir podrán imaginar y anticipar ese universo nuevo
que está naciendo con el poder de Dios. 5.
–
todos los que invoquen el nombre del Se or, alcanzarán la salvación – es decir,
en y a través de Jesús, Dios ha puesto la salvación al alcance de cada persona
que le clama a El. C.
Amigo-a,
así es Dios. Aquí se muestran dos verdades acerca de Dios: 1.
Dios
es predecible. Dios siempre cumple sus promesas. En eso Dios es predecible. 2.
Dios
no es predecible: no sabemos ni cuando ni cómo Dios va a actuar para cumplir
sus promesas. En eso Dios no es predecible. D.
Pero
lo fundamental es que Dios tiene maravillosas promesas para su vida. Por eso
le trajo a Ud aquí en esta ma ana, para que Ud se acerque a El y El pueda
agarrar su atención por un instante – para que Ud le ponga cuidado – para que
Ud se pueda convencer que Dios le ama, que es bueno, y que tiene promesas
lindas para su vida, y que si Ud cree en El, y le permite, El las va a cumplir. E.
¿En
cuál de las categorías de la promesa de Joel está Ud hoy? ¿Está Ud: 1.
entre
los que reconocen su necesidad de invocar el nombre del Se or Jesús para
alcanzar la salvación? 2.
¿entre
los que anhelan que el Se or derrame su Espíritu sobre su vida? 3.
¿entre
los jóvenes que anhelan ver y entender los propósitos y la actuación de Dios
para hacer todo nuevo? 4.
¿entre
los ancianos-as que ven como algo ya realizado los cielos nuevos y tierra nueva
que Dios ha prometido? 5.
¿entre
los hijos y las hijas que con claridad y valor anuncian el mensaje de Dios para
un mundo anhelante y necesitado? 6.
Les
voy a pedir que se estén quietos un momento, en silencio, y se pongan en
contacto con su ser interior, y escuchen los anhelos que pone allí el Espíritu
Santo de Dios: la palabra que El le da para comunicar, las visiones que El pone
en Ud, los sue os que El le da, el clamor para que El le salve y le llene de su
Espíritu.... Escúchelo, póngase en contacto con su corazón, y siembre esa
semilla de fe en las promesas que Dios le está dando. Porque Dios las cumple. F.
Los
jóvenes anabautistas del siglo 16 y III.
A.
Como
vimos el domingo pasado en la predicación de Luis, la B.
Pedro
en su discurso les hace caer en cuenta de lo que su generación había hecho con
Jesús. El Ungido de Dios caminó en medio de ellos; con la autoridad de Dios
hizo grandes maravillas, milagros y se ales. Pero ellos lo asesinaron. Y,
dice Pedro, así como el profeta David lo había predicho, Dios lo levantó y lo
enalteció. Dios lo ha hecho a este Jesús, Se or y Salvador. C.
En IV.
A.
Dice
la lectura que cuando la gente que escuchaba a Pedro se dio cuenta que ellos
habían rechazado y asesinado al enviado de Dios que era el que podía salvarlos,
se compungieron, se afligieron profundamente y preguntaron qué podían hacer. B.
Y
Pedro les dice: Arrepientanse – vuélvanse a Dios. Abandonen el pecado, bájense
del trono en su vida que Uds no han hecho sino embarrarla. Arrepentirse es
darse cuenta que como ha caminado hasta ahora, ha caminado mal. Es mirarse en
el espejo de la vida, y darse cuenta de ese orgullo, soberbia, egocentrismo,
pecado enfermizo que ha caracterizado su vida, y decidir, hasta aquí no más.
No voy a seguir con eso. En vez de vivir da ando a otras personas, en vez de
escoger la muerte, voy a cambiar. Arrepentirse es volver a Dios que le está
esperando. C.
Luego
Pedro les dice: “bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios
les perdone sus pecados, y para que les dé el Espíritu Santo.” 1.
No es
suficiente arrepentirse, sin más. Arrepentirse sin más es quedarse con la
tristeza, quedarse con la culpa, quedarse con el fracaso. Pero ese no es el
plan de Dios. El plan de Dios es que Ud tenga alegría, llenura, vida en
abundancia. 2.
Si Ud
sólo se arrepiente sin convertirse a Jesús, Ud corre el peligro del hombre en
el ejemplo de Jesús, del que fue expulsado un demonio. Pero como se quedó sin
llenar esa vida, al rato regresó el demonio y encontró la casa limpia y vacía y
fue y trajo a otros siete demonios más y la condición postrera de ese hombre
fue peor que la primera. 3.
Cuando
Ud se arrepiente tiene que llenarse de Jesús para que no se quede con la
tristeza y el remordimiento sino para que El le perdone sus pecados y le llene
de su Espíritu Santo. Así el Espíritu Santo irá cambiándole paulatinamente, y
la próxima vez que Ud se mire en el espejo de la vida, dirá, “¿Ese soy yo?
¡Cómo he cambiado! Aleluya, gloria a Dios. Y su esposo-a, y sus hijos-as
darán gracias a Dios por los cambios que El va haciendo en su vida. D.
La
iglesia está compuesta de personas que han recibido ese llamado de Dios. Somos
pecadores transformados y en proceso de transformación por el poder de
Jesucristo. Estamos en camino y nos necesitamos unos a otros para ayudarnos en
ese camino de seguir a Jesús. Indicamos que estamos en ese proceso, que
estamos en ese camino, mediante el bautismo. Dice Pedro, bautícese cada uno.
Es una decisión que cada uno tiene que hacer. En el bautismo estamos diciendo:
estoy en el camino de Jesús, quiero seguirle, y me estoy dejando transformar. V.
A.
Hermanos-as,
la iglesia no es un edificio, la iglesia no es el pastor, ni el sacerdote, ni
los obispos. La iglesia es un organismo vivo, un cuerpo espiritual que crea el
Espíritu de Dios. Está compuesta de la gente que se ha arrepentido de sus pecados,
que ha creido en Jesús y le ha recibido, que se ha bautizado y que le está
siguiendo. Van forjando una común identidad. Una comunidad. B.
¿Qué
hizo la gente en el tiempo de Pedro? Dice el vs. 42, que los que habían creído
1.
–
eran fieles en conservar la ense anza de los apóstoles. ¿Cuáles eran las ense
anzas de los apóstoles? Las ense anzas de los apóstoles – ténganlo por seguro
hermanos-as – eran lo que habían vivido y aprendido de Jesús. No es suficiente
creer en Jesús. El le dijo a sus discípulos: “Si me aman, guarden mis
mandamientos.” Hay que conocer a Jesús y sus ense anzas para serle fiel. 2.
–
Compartían lo que tenían. ¿Qué quiere decir eso? Eso quiere decir que se
amaban unos a otros, y por ese amor se ayudaban en sus necesidades, se
fortalecían, se animaban, compartían lo que sabían y lo que tenían. Se
entregaban el uno al otro. Ponían sus vidas y sus bienes a disposición de los
demás. Cada uno ponía de lo que tenía. 3.
– se
reunían para compartir el pan. Esta expresión puede tener un significado
ceremonial de compartir la Cena del Se or o la Eucaristía, donde se renueva
constantemente los vínculos con Jesús y su cuerpo, como también puede
simplemente significar que se reunían para comer juntos y compartir alrededor
de la mesa en sus casas y así irse conociendo mejor. 4.
–
permanecían fieles en C.
Con
esas cuatro cosas los creyentes en el tiempo de Pedro fueron construyendo
comunidad: 1.
–
conociendo a Jesús, su vida y ense anza para ponerla en práctica... 2.
–
amando a sus hermanos-as y poniendo sus vidas y bienes al servicio de los
demás. 3.
–
compartiendo la Mesa del Se or y la mesa de sus casas y así conociéndose y
apoyándose 4.
–
orando por la iglesia, el uno por el otro, y por el mundo en derredor... |
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