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CONVICCIONES COMPARTIDAS POR LOS MENONITAS ALREDEDOR DEL MUNDO

No. 3: “SOMOS IGLESIA COMUNIDAD DEL ESPIRITU DE DIOS”

Por Pedro Stucky

 

Hechos 2.14-42

 

Como iglesia, somos una comunidad de aquellos a quienes el Espíritu de Dios llama a abandonar el pecado, reconocer que Jesucristo es Señor, recibir el bautismo previa confesión de fe, y seguir a Cristo en la vida.

 


I.                                INTRO

A.                             Estamos reflexionando sobre siete convicciones compartidas por las iglesias derivadas de la tradición anabautista en todo el mundo.  Como ya deben saber – por lo menos las personas que han pasado por las clases de bautismo y membresía – la Iglesia Cristiana Menonita nació en medio de oposición y persecuciones en el tiempo de la Reforma Protestante del siglo 16, por allá en el a o 1525,  cuando unos creyentes en Jesús, comenzaron a bautizarse unos a otros, siendo ya adultos, porque sentían el llamado del Espíritu de Dios de abandonar el pecado y su antigua forma de vivir, para formar una iglesia de creyentes en Jesucristo que estaban dispuestos a seguirle y formar una comunidad de fe – un cuerpo – visible en su sociedad.

B.                             ¿Cómo pudieron un pu ado de hombres y mujeres sencillos romper con mil doscientos a os de tradición para terminar desafiando los conceptos prevalecientes de bautismo, de iglesia, de obediencia a Cristo, de relacionamiento con la sociedad que habían sido aceptados por toda la cristiandad europea por 12 siglos? ¿Cómo pudieron aceptar la ira de la iglesia católica y las nuevas iglesias protestantes para sufrir persecución y martirio sin odiar a sus verdugos y sin desear la venganza sino perdonando y orando por su conversión?

C.                             Aunque no es fácil contestar estas preguntas, parte de la respuesta parece ser que estaban enraizados en un lejano pasado bíblico.  Acudieron a la Biblia y allí encontraron verdades y orientaciones que les sirvieron de iluminación para andar solitarios por un sendero que otros no podían ver en ese momento, pero que muchos a os después una buena parte de la cristiandad, ha entendido que tenían la razón. 

D.                             El pasaje de hoy es uno – como tantos más – de los que ancla a las iglesias cristianas menonitas en la verdad de Dios, y nos regresa siempre a su voluntad.  Vamos a escucharlo.  (Lectores leen Hch 2.14-42)

 

II.                             ES UNA IGLESIA ENRAIZADA EN LAS PROMESAS DE DIOS

A.                             En su discurso en el día de Pentecostés, Pedro, hace memoria de las Escrituras judías, para recordar que lo que las personas veían pasando en su derredor, aunque algo completamente nuevo e inesperado, era simplemente el cumplimiento de las promesas de Dios. 

B.                             Eran las promesas del libro de Joel:

1.                              – derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad – es decir el Espíritu de Dios iba a habitar en los corazones de todas las personas que le abrieran lugar...

2.                              – sus hijos e hijas comunicarán mensajes proféticos – es decir hablarían mensajes de parte de Dios.

3.                              – los jóvenes tendrán visiones – es decir verán y entenderán lo que Dios está haciendo para transformar las vidas y el mundo en derredor

4.                              – los viejos tendrán sue os – es decir podrán imaginar y anticipar ese universo nuevo que está naciendo con el poder de Dios.

5.                              – todos los que invoquen el nombre del Se or, alcanzarán la salvación – es decir, en y a través de Jesús,  Dios ha puesto la salvación al alcance de cada persona que le clama a El.

 

C.                             Amigo-a, así es Dios.  Aquí se muestran dos verdades acerca de Dios:

1.                              Dios es predecible.  Dios siempre cumple sus promesas.  En eso Dios es predecible.

2.                              Dios no es predecible: no sabemos ni cuando ni cómo Dios va a actuar para cumplir sus promesas.   En eso Dios no es predecible.

 

D.                             Pero lo fundamental es que Dios tiene maravillosas promesas para su vida.  Por eso le trajo a Ud aquí en esta ma ana, para que Ud se acerque a El y El pueda agarrar su atención por un instante – para que Ud le ponga cuidado – para que Ud se pueda convencer que Dios le ama, que es bueno, y que tiene promesas lindas para su vida, y que si Ud cree en El, y le permite, El las va a cumplir.

 

E.                              ¿En cuál de las categorías de la promesa de Joel está Ud hoy? ¿Está Ud:

1.                              entre los que reconocen su necesidad de invocar el nombre del Se or Jesús para alcanzar la salvación?

2.                              ¿entre los que anhelan que el Se or derrame su Espíritu sobre su vida?

3.                              ¿entre los jóvenes que anhelan ver y entender los propósitos y la actuación de Dios para hacer todo nuevo?

4.                              ¿entre los ancianos-as que ven como algo ya realizado los cielos nuevos y tierra nueva que Dios ha prometido?

5.                              ¿entre los hijos y las hijas que con claridad y valor anuncian el mensaje de Dios para un mundo anhelante y necesitado?

6.                              Les voy a pedir que se estén quietos un momento, en silencio, y se pongan en contacto con su ser interior, y escuchen los anhelos que pone allí el Espíritu Santo de Dios: la palabra que El le da para comunicar, las visiones que El pone en Ud, los sue os que El le da, el clamor para que El le salve y le llene de su Espíritu....  Escúchelo, póngase en contacto con su corazón, y siembre esa semilla de fe en las promesas que Dios le está dando.  Porque Dios las cumple.

 

F.                              Los jóvenes anabautistas del siglo 16 y la Iglesia Menonita de hoy está enraizada en las promesas de Dios en el AT, en la Palabra viviente de Dios. y en la acción del Espíritu de Dios que renueva la iglesia cuando se duerme y se enferma.

 

III.                           ES UNA IGLESIA ENRAIZADA EN LA PERSONA DE JESUCRISTO

A.                             Como vimos el domingo pasado en la predicación de Luis, la iglesia menonita está fundada en Jesús el Hijo de Dios.  El es el personaje central de la historia.  El es el eje del universo.  Alrededor de El gira toda la historia y todo el universo.   El es la clave que desentra a el misterio de todo lo que está aconteciendo y acontecerá en el universo.  No hay otra respuesta.   Alrededor de su vida, ense anzas, su entrega a muerte en la cruz y su resurrección de victoria, perdonó el pecado, redimió al mundo, y está haciendo todas las cosas nuevas.

 

B.                             Pedro en su discurso les hace caer en cuenta de lo que su generación había hecho con Jesús.  El Ungido de Dios caminó en medio de ellos;   con la autoridad de Dios hizo grandes maravillas, milagros y se ales.  Pero ellos lo asesinaron.  Y, dice Pedro, así como el profeta David lo había predicho, Dios lo levantó y lo enalteció.  Dios lo ha hecho a este Jesús, Se or y Salvador.

 

C.                             En la Iglesia Menonita reconocemos que Jesucristo es el enviado de Dios, que sólo El es el camino, la verdad y la vida.  Que El tiene poder para cambiar vidas, hacer grandes maravillas, milagros y se ales, e invitamos a las personas a reconocerlo personalmente, a someter su vida a El, a ponerlo a El en el trono de su corazón, a dejar que El le transforme, le cambie, le llene de esperanza, de amor y de poder espiritual, para que Ud cada día pueda parecerse más a El.

 

IV.                          ES UNA IGLESIA COMPUESTA DE VIDAS TRANSFORMADAS

 

A.                             Dice la lectura que cuando la gente que escuchaba a Pedro se dio cuenta que ellos habían rechazado y asesinado al enviado de Dios que era el que podía salvarlos, se compungieron, se afligieron profundamente y preguntaron qué podían hacer.

 

B.                             Y Pedro les dice: Arrepientanse – vuélvanse a Dios.  Abandonen el pecado, bájense del trono en su vida que Uds no han hecho sino embarrarla.  Arrepentirse es darse cuenta que como ha caminado hasta ahora, ha caminado mal.  Es mirarse en el espejo de la vida, y darse cuenta de ese orgullo, soberbia, egocentrismo, pecado enfermizo que ha caracterizado su vida, y decidir, hasta aquí no más.  No voy a seguir con eso.  En vez de vivir da ando a otras personas, en vez de escoger la muerte, voy a cambiar.  Arrepentirse es volver a Dios que le está esperando.

 

C.                             Luego Pedro les dice: “bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y para que les dé el Espíritu Santo.” 

1.                              No es suficiente arrepentirse, sin más.  Arrepentirse sin más es quedarse con la tristeza, quedarse con la culpa, quedarse con el fracaso.  Pero ese no es el plan de Dios.  El plan de Dios es que Ud tenga alegría, llenura, vida en abundancia. 

2.                              Si Ud sólo se arrepiente sin convertirse a Jesús, Ud corre el peligro del hombre en el ejemplo de Jesús, del que fue expulsado un demonio.  Pero como se quedó sin llenar esa vida, al rato regresó el demonio y encontró la casa limpia y vacía y fue y trajo a otros siete demonios más y la condición postrera de ese hombre fue peor que la primera.

3.                              Cuando Ud se arrepiente tiene que llenarse de Jesús para que no se quede con la tristeza y el remordimiento sino para que El le perdone sus pecados y le llene de su Espíritu Santo.  Así el Espíritu Santo irá cambiándole paulatinamente, y la próxima vez que Ud se mire en el espejo de la vida, dirá, “¿Ese soy yo? ¡Cómo he cambiado!  Aleluya, gloria a Dios.  Y su esposo-a, y sus hijos-as darán gracias a Dios por los cambios que El va haciendo en su vida.

 

D.                             La iglesia está compuesta de personas que han recibido ese llamado de Dios.  Somos pecadores transformados y en proceso de transformación por el poder de Jesucristo.  Estamos en camino y nos necesitamos unos a otros para ayudarnos en ese camino de seguir a Jesús.  Indicamos que estamos en ese proceso, que estamos en ese camino, mediante el bautismo.  Dice Pedro, bautícese cada uno.  Es una decisión que cada uno tiene que hacer.  En el bautismo estamos diciendo: estoy en el camino de Jesús, quiero seguirle, y me estoy dejando transformar.

 

V.                             ES UNA IGLESIA COMUNIDAD DEL ESPIRITU DE DIOS

A.                             Hermanos-as, la iglesia no es un edificio, la iglesia no es el pastor, ni el sacerdote, ni los obispos.  La iglesia es un organismo vivo, un cuerpo espiritual que crea el Espíritu de Dios.  Está compuesta de la gente que se ha arrepentido de sus pecados, que ha creido en Jesús y le ha recibido, que se ha bautizado y que le está siguiendo.    Van forjando una común identidad.  Una comunidad.

 

B.                             ¿Qué hizo la gente en el tiempo de Pedro?  Dice el vs. 42, que los que habían creído

1.                              – eran fieles en conservar la ense anza de los apóstoles. ¿Cuáles eran las ense anzas de los apóstoles?  Las ense anzas de los apóstoles – ténganlo por seguro hermanos-as – eran lo que habían vivido y aprendido de Jesús.  No es suficiente creer en Jesús.  El le dijo a sus discípulos: “Si me aman, guarden mis mandamientos.”  Hay que conocer a Jesús y sus ense anzas para serle fiel.

2.                              – Compartían lo que tenían. ¿Qué quiere decir eso?  Eso quiere decir que se amaban unos a otros, y por ese amor se ayudaban en sus necesidades, se fortalecían, se animaban, compartían lo que sabían y lo que tenían.  Se entregaban el uno al otro.  Ponían sus vidas y sus bienes a disposición de los demás.  Cada uno ponía de lo que tenía.

3.                              – se reunían para compartir el pan.  Esta expresión puede tener un significado ceremonial de compartir la Cena del Se or o la Eucaristía, donde se renueva constantemente los vínculos con Jesús y su cuerpo, como también puede simplemente significar que se reunían para comer juntos y compartir alrededor de la mesa en sus casas y así irse conociendo mejor.

4.                              – permanecían fieles en la oración.   Para construir la comunidad de fe, hay que orar.  Para ayudarle a su hermano-a hay que orar.  Para edificar su propia vida, hay que orar.  Para transformar las situaciones hay que orar.  Ellos sabían que en la oración se desataba un poder insospechado que lograba mucho más de lo que podían por su propio esfuerzo.  Así que oraban y pusieron su mundo al revés.

C.                             Con esas cuatro cosas los creyentes en el tiempo de Pedro fueron construyendo comunidad:

1.                              – conociendo a Jesús, su vida y ense anza para ponerla en práctica...

2.                              – amando a sus hermanos-as y poniendo sus vidas y bienes al servicio de los demás.

3.                              – compartiendo la Mesa del Se or y la mesa de sus casas y así conociéndose y apoyándose

4.                              – orando por la iglesia, el uno por el otro, y por el mundo en derredor...