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Página Inicial de TeusaquilloSermón del 18 de noviembre de 2007 Título: Redefiniendo
la misión Textos: Isa 66:10-14; Sal 66:1-9; Gal 6:
1-6; 7-16; Lc 10:1-11; 16-20. Por César Moya INTRODUCCION Primero que todo aprecio mucho que me concedan el privilegio, pero
también la responsabilidad, de compartir la Palabra de Dios, y de manera
especial, aquí en la iglesia de Teusaquillo, de quien conservo gratos recuerdos
de mi estadía por varios años en Bogotá. También aprovecho esta oportunidad
para darles saludos de nuestros hijos Daniel, Juan y Andrea, así como de las
personas e instituciones con quienes nos relacionamos en Ecuador y saben de
nuestra visita hoy. ¡Es increíble cómo pasa el
tiempo! Ya van a ser ocho años que Patricia y yo, con nuestros hijos, fuimos bendecidos
por la IMCOL, en su asamblea anual, para ir a Ecuador como obreros de Cuando fuimos
enviados a Ecuador no fuimos enviados para cumplir con la misión en nombre de
una institución específica (IMCOL, MMN o CPMC), sino, más bien, como parte de
la familia global de fe y vida que trasciende fronteras de nacionalidad, raza,
clase social, género e idioma, y que procura vivir en el mundo sin conformarse
a los poderes del mal, dando testimonio de la gracia de Dios por medio del
servicio a los demás, cuidando la creación, e invitando a toda la humanidad a
conocer a Jesucristo como Salvador y señor. Tal como lo menciona la séptima
convicción compartida por menonitas en el mundo. Y ese encargo no es nuevo,
como ustedes bien saben, sino que está en 1. Los sujetos de la misión: personas que
anticipen el reino de Dios Hermanos y hermanas,
lo primero que debemos redefinir es quiénes deben ser los sujetos de esa
misión. No podemos entender lo que dice Lucas 10 sobre el envío de los setenta
y dos sin leer lo que nos dice Lucas 9 sobre el envío de los doce. En Lc 9,
Jesús había mandado a los doce a cumplir Los doce
representaban al pueblo de Israel, a las doce tribus, quienes se creían el
pueblo exclusivo de Dios. Pero la gran prueba no la habían pasado. El fracaso
en el enfoque de la misión que los doce habían tenido se refleja en varias
cosas; por ejemplo, Jesús tuvo que corregirles y aclararles cuál era el mensaje
que ellos debían dar: anunciar el evangelio a todas las naciones, en lugar de
sólo a un pueblo, el judío. Otro ejemplo de ese fracaso está en querer evadir a
la gente con necesidad y buscar las soluciones más fáciles (en la
multiplicación de los panes y los peces). Asimismo, en querer evadir el camino
de la cruz, evadir ir a Jerusalén, y también en no querer asumir los costos de
lo que significa seguir a Cristo. También se refleja ese fracaso en que no
habían aprendido a servir a los demás si no que buscaban ser protagonistas.
Además, se creían dueños de la verdad y no tenían como prioridad la comunidad,
pues aún las cosas y los negocios del mundo los ataban y no los dejaban
anunciar con libertad el evangelio. Lo anterior se refleja en expresiones como
“te seguiré Señor, pero déjame primero ir a despedirme de mi
familia” (Lc 9:61). Luego del fracaso
de los doce Jesús dice que “la mies es mucha pero los obreros
pocos”. Eso no quiere decir que realmente no haya gente trabajando para la
obra de Dios, más bien lo que no hay es gente anunciando el evangelio a la
manera de Cristo, siguiendo el camino de la cruz, asumiendo ir a Jerusalén. Por
eso les dice que rueguen por obreros para Este número.
Setenta y dos, quizá no nos diga mucho a nosotros, pero es símbolo, desde el
AT, del número de las naciones paganas (Gen 10). En otras palabras quienes eran
mandados ahora no eran los doce, los exclusivos de Israel, sino los discípulos
de naciones paganas, quienes no eran de Israel. Pero, por otro lado, iban a la
gente pagana a anunciar el reino de Dios. En la interpretación de Lucas, los
doce se habían quedado entre los judíos y no habían levantado su vista más allá
como si lo hicieron los setenta y dos. En el envío de
los setenta y dos Lucas usa una expresión que no usa en el envío de los doce.
“los envía por delante de él”, es decir como heraldos. Esto quiere
decir que los setenta y dos deben proclamar con anticipación lo que vendrá en
plenitud con Cristo. En otras palabras, ellos no pueden predicar una cosa que
no vaya conforme al evangelio, conforme a Cristo. Ellos tenían que anunciar el
evangelio a todas las naciones, servir y no solo buscar protagonismos. Por eso, los sujetos de la
misión de Dios en el mundo deben ser heraldos en la proclamación del reino de
Dios, es decir deben anticipar el reino de Dios que vendrá en plenitud. De ahí
que deben seguir el modelo de la vida y enseñanzas de Jesús. 2. La estrategia de la misión: el anuncio de juicio Otro aspecto que
debemos redefinir en la misión es La estrategia del
envío de los doce es diferente a la estrategia del envío de los setenta y dos.
A los setenta y dos los envía de dos en dos. Uno podría decir ¡que chévere!
Así, de dos en dos es el modelo que siguen los testigos de Jehová u otros
movimientos religiosos que han tomado al pie de la letra esta estrategia. Pero
la verdad es que el envío de dos en dos tiene otro significado, el de juicio; es
decir, que cuando se anuncie el evangelio se está proclamando el juicio de Dios
sobre las naciones. No es un juego ni es un pasatiempo anunciar el evangelio.
Es algo muy serio y de mucha responsabilidad. En ese contexto el anuncio de dos
en dos tenía un valor jurídico que pedía la ley. “Nadie será condenado
por la declaración de un solo testigo” (Dt 17:6) “Para que la
sentencia por cualquier delito sea firme, es necesaria la declaración de dos o
tres testigos” (Dt 19:15). También, Lc 10 menciona unos “ayes”
contra las ciudades que rechazan los signos de Jesús, porque el juicio sobre
ellas ha llegado. Se les ha anunciado el reino de Dios. Creo que ni los
que anunciamos el evangelio ni quienes lo reciben o lo rechazan somos
conscientes que el juicio de Dios ha llegado a las vidas de las personas,
gobernantes o a los pueblos que andan en rebeldía contra la voluntad de Dios. 3. Las exigencias de la misión El tercer aspecto
tiene que ver con las exigencias de En lo devocional:
la oración por obreros para su obra, “rueguen a Dios que envíe obreros a
su mies”. Esta es una oración constante por el ministerio en Ecuador. Hay
tanta necesidad, pero tan pocos obreros/as. En lo emocional:
disposición para enfrentar En lo material:
la sencillez de vida. Jesús no hace tan complicada la misión, él habla de algo
sencillo. Las tentaciones de querer seguir el estilo de vida de otros que viven
para si mismos complican el trabajo misionero. En la acción:
urgencia del mensaje. El mensaje es tan urgente que no podemos detenernos donde
no lo reciben. Hay que ir a otros lugares. Esto lo hemos experimentado cuando
íbamos a lugares donde supuestamente debíamos ir, pero fuimos rechazados. En la
conflictividad: la exigencia es seguir el camino de En lo cultural: contextualizarse
a la cultura o a la casa o a la familia donde se llegue. “Coman lo que
les sirvan”. Como en estar dispuesto a comer o beber aún lo que no nos
gusta o realizar prácticas o tener maneras de decir algo que pueden parecer
ridículas en Colombia. En la enfermedad:
curar. Acciones que traigan vida y sanidad a quienes están enfermos y dolidos. Como
ha sido el testimonio de personas no sólo enfermas físicamente sino de sus
relaciones con los demás y consigo mismas. 4. El objetivo de la misión: confrontar los
poderes del mal El cuarto y
último aspecto tiene que ver con el objetivo que permite evaluar Ese informe reportado
por los que habían ido a la misión contiene algunos éxitos: el cumplimiento de
la misión produce alegría y los demonios se sometieron en el nombre de Jesús.
Esa es una señal del éxito de Os setenta y dos,
en su informe, dicen que habían pisoteado serpientes, símbolo de los faraones,
de los señores, ellos habían pisoteado escorpiones, símbolo de los poderes del
mal. CONCLUSIÓN Si la iglesia
desea ser una iglesia misional, que cumpla con el encargo de ser enviada al
mundo para compartir las buenas nuevas de Jesucristo deben tener en cuenta por
lo menos esos cuatro aspectos: quiénes son los sujetos, cuál es la estrategia,
cuáles son las exigencias y cuál es el objetivo. Pero se requiere de personas
dispuestas a hacerlo como heraldos de Cristo y no tanto como proselitistas de
una religión o una institución. Nuestro trabajo
en Ecuador ha pasado por situaciones parecidas a las que nos relata el
evangelio de Lucas. Hemos sufrido el proceso de los doce, pero también estamos
aprendiendo a ser como los setenta y dos. De querer imponer una teología, en
nuestro caso anabautista, hemos aprendido a valorar la teología propia de las
iglesias indígenas, de preocuparnos por el crecimiento numérico estableciendo
la iglesia de Quito, hemos aprendido a valorar las relaciones y la libertad
religiosa, de creer que los colombianos somos mejores, hemos aprendido a
valorar aspectos culturales de los ecuatorianos y ecuatorianas. Considerémonos
parte de la familia global de fe y vida que trasciende fronteras de
nacionalidad, raza, clase social, género e idioma, y que procura vivir en el
mundo sin conformarse a los poderes del mal, dando testimonio de la gracia de
Dios por medio del servicio a los demás, cuidando la creación, e invitando a
toda la humanidad a conocer a Jesucristo como Salvador y señor. PREGUNTAS
PARA LA APLICACIÓN 1.
¿En qué grupo de
enviados se siente usted, en el primero de los doce, o en el segundo de los
setenta y dos? ¿Por qué? ¿En qué momento de su vida cristiana se sintió en uno
u otro grupo? Comparta. 2.
Las iglesias han
enfatizado que compartir el evangelio es compartir el amor de Dios por la
humanidad. ¿Cómo se relaciona esa premisa de compartir el amor de Dios por la
humanidad con la sentencia de juicio al hacer la misión? ¿Son compatibles?
¿Por qué? 3.
Desde su punto de
vista, ¿cómo se refleja el éxito de la misión que sigue el modelo de Cristo?
¿Son contrarios el crecimiento numérico y el discipulado? ¿Por qué? 4.
¿Cómo ha
experimentado usted el envío de Cristo a usted a cumplir con la misión y el
rendir informe de su envío a la iglesia que es el Cuerpo de Cristo? Si no lo ha
hecho, ¿a qué cree que se debe? 5.
En la experiencia
de la iglesia, ésta u otra donde usted ha estado, comparta situaciones donde la
misión de la iglesia haya confrontado los poderes del mal; haya pisoteado
serpientes y escorpiones. |
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