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Página Inicial de TeusaquilloGOZO DA SERVIR A CRISTO ¿LEGALISMO O AMOR? por Pedro Stucky Heb. 12.1, 2, 3 MI EXPERIENCIA CON EL LEGALISMO Cuando fui ni o en Cachipay, los domingos por la tarde salía al camino real al frente de la finca con tratados que repartía a las personas que pasaban al frente, que regresaban de hacer sus mercados en el pueblo y de tomarse sus polas con sus vecinos y compadres. Muchas veces salía al camino con Pablo o tal vez solo. Creo que muchos de nuestros vecinos eran analfabetas, no sabían leer los tratados que les dábamos. Otros eran muy católicos, así que rechazaban el tratado o lo recibían y más adelante lo botaban. Yo hacía eso por un deseo evangel stico pero también por un sentido de deber – con Dios tal vez. Creo que no era mi actividad preferida. Más adelante cuando adolescente tomaba un bus intermunicipal para ir a La Mesa a ense ar escuela dominical y ayudar allí con la iglesia. En algun lugar del trayecto entre Cachipay y La Mesa me ponía de pie y repartía los tratados a los pasajeros. Eso me daba mucho temor o pena, pero la vencía. Creo que para mi hermano que me acompa aba eso era muy difícil. Yo hacía eso por un deseo de evangel zar pero también por un sentido de deber – con Dios tal vez. Cuando fuí a la universidad menonita de Goshen en Indiana, yo sentía que debía hablarle a mis condiscípulos acerca de Cristo. La cosa es que la mayoría eran de hogares menonitas un poco conservadores y estaban por primera vez saliendo a la libertad, es decir alejados de sus padres e iglesias y muchos estaban en una etapa de rebelarse contra la religión y viviendo su libertad. Así que no era muy fácil abordarlos con temas de fe. Sin embargo, yo sentía que debía hablarles. Sentía que cada vez que nos sentábamos a comer en la cafetería, yo debía encontrar alguna manera de abordar el tema de la fe en Jesucristo con alguien que comía en la misma mesa. Todo esto me cargaba mucho y me hacía un poco infeliz, como cargando mucha culpa. Una vez fui a un retiro, creo que alrededor de Chicago. No estoy seguro quien me invitó ni el nombre del conferencista. Tampoco recuerdo nada de lo que él dijo. Sólo que en una de esas yo conversé con el y le comenté cómo me sentía, y la presión interna que sentía de dar testimonio y cómo eso me hacía sentir desdichado. Y sólo recuerdo una frase que me dijo: "Ud está nervioso en el servicio del Se or." El lo dijo de tal manera con un acento en inglés que sonaba chistoso. Pero sí, estaba nervioso en el servicio del Se or. Recuerdo en mis días universitarios un verano que iba a ir a trabajar a un campamento secular cerca a Nueva York. Me preocupaba mucho si yo iba a ser un testigo de Jesús allí. Se lo mencioné a mi jefe donde trabajaba en plomería. El me dijo: "Ud es un testigo quiera o no serlo." Siempre está dando testimonio en muchas maneras. No se preocupe." Pero mi experiencia con el legalismo también incluyó ciertas prácticas que no debía hacer. Por ejemplo en Cachipay yo me crié con reglas muy claras de qué debía o no debía hacer en el día domingo, que es el día del Se or. En ese entonces nadie me había hecho caer en cuenta que todos los días son del Se or. Los domingos podíamos jugar futbol pero no nadar, pero sí podíamos ir a pasear. No debíamos comprar nada en una tienda, porque eso hacía trabajar al tendero. No podíamos estudiar tampoco porque eso era trabajo (trabajo sí es). Pues yo llevé ese sentir a la universidad, no estudiar el domingo ni comprar nada... Eso sería romper el cuarto mandamiento. Eso me cargaba mucho y no fui liberado de eso hasta que alguien me explicó que según Hebreos 4, el verdadero reposo del Se or es conocer a Cristo, y que todos los días son del Se or. ¡Que alivio y libertad sentí! ¿Conocen el legalismo? Es el sentido de deber, cumplir un mandato para no desagradar a Dios y si no cumple lo que debe, hay una carga de culpa que manejar... A los fariseos se les acusa de legalismo. Jesús les reclamó así (Mt. 23.23): 23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 24¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!¿Ven como funciona el legalismo? Se cumple estrictamente con la ley, en este caso con el mandato del Antiguo Testamento de diezmar, tal vez más de lo que era la intenci n de la ley. De todo daban el diezmo, hasta de las hierbas aromáticas. Mientras tanto pueden haber cosas importantes que se pasan por alto, por ej., el amor, la misericordia, la justicia. Pero se había cumplido con lo escrito. El peligro es que cuelen el mosquito y se tragan el camello. En otra ocasión, como los fariseos eran muy estrictos con guardar el día de reposo, criticaron a los discípulos de Jesús por estar arrancando y desgranando el trigo para comérselo el dia de reposo. Lo que Jesús les dice es que tienen equivocadas sus prioridades. Es más importante la persona y sus necesidades que cumplir estrictamente con la ley. ¿LEGALISMO O AMOR? ¿Por qué estoy hablando sobre el legalismo hoy? El tema del mes es "Gozo da servir a Cristo". Pero si somos honestos muchos hemos servido a Cristo no por gozo sino por deber. Hemos querido agradarlo, pero nos hemos sentido impulsados o motivados por un sentido de deber y culpa más que por amor a El. Hay que admitir que hay un sentido pedagógico en la ley. Eso lo dice el apostol Pablo. Dice que la ley sirvió como de ni era para ense arnos a hacer lo que Dios quería. Así es cuando los padres le recuerdan a los ni os a lavarse las manos antes de comer, o a cepillarse los dientes después de comer. Los ni os hacen esas cosas por obediencia a la orden de los padres pero no por convicción. Pero cuando un ni o llega a la edad adulta, ya no tiene ni era. Ya tiene que decidir qué quiere hacer. Si va a lavarse las manos y cepillarse los dientes es porque quiere, porque entiende que le conviene, porque tiene autodisciplina. Pero cuando uno es legalista, hace las cosas porque está escrito, no por convicción; porque el pastor le dijo, no porque lo entendió, ni porque está convencido; por temor a que otros hermanos lo vean y lo critiquen no porque realmente lo cree. Así que nuestro seguimiento a Jesucristo y nuestro servicio a El es más por temor que por amor. Meditemos un poco sobre el ejemplo de Jesús. Dice Heb. 12.1-3: 1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayarFijémonos que el escritor está tratando de animar a sus lectores para correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. ¿Cuál es la carrera? La carrera es la vida con Cristo, es el camino de Cristo, es el proyecto de Dios. Habla de una nube de testigos. Ellos son como los espectadores en el estadio, que están animando a los corredores. Y lo primero que hay que hacer es quitarnos todo lo que nos pesa o carga, todo el pecado que nos quita efectividad, son los desvíos que nos llevan a destinos equivocados. Luego dice que pongamos los ojos en Jesús, el ejemplo de cómo El hizo las cosas. Que hay sufrimiento, lo hay. Que hay cruz, también la hay. Pero Jesús no fue a la muerte por Ud y por mi, por obligación, ni porque alguien le estaba forzando. Si hubiera sido obligado, ¿qué gracia tendría agradecerle puesto que no tenía ninguna alternativa? Pero la lectura dice que Jesús fue a la cruz por el gozo que tenía por delante. Es decir, por el gozo que le esperaba, por la alegría que tendría después por haber sido el instrumento de salvación de muchos. Otra traducción pone el énfasis en que Jesús resistió la tentación del gozo que se le proponía, es decir la tentación de evitar la cruz... De cualquier forma, lo que queremos decir es que Jesús murió por nuestros pecados, no porque le tocaba, no por obligación, sino por el amor que le movía. Ya Isaias 53.11ss decía sobre el Siervo Justo del Se or: Luego de una vida de sufrimiento, tendrá nuevamente gozo Sabrá que no sufrió en vano Mi siervo fiel, en el cual tengo contentamiento, llevará el castigo de muchos Y por su causa les perdonaré Le daré un puesto de honor un sitio entre los grandes y poderosos. Voluntariamente él dio su vida y compartió la suerte de hombres malos tomó el lugar de muchos pecadores e intercedió por el perdón de los pecados de ellos. ¿Y NOSOTR@S QUE? Herman@, Ud por qué sirve a Jesús? Porque le toca? Por deber? Por miedo? Porqué le sigue? Porque tiene miedo del infierno? Les voy a hacer dos preguntas que me gusta hacerle a los estudiantes de mis cursos en el Seminario. Ponga cuidadosa atención, porque estas preguntas le pueden ayudar aclarar muchas cosas. La primera: ¿cómo se sentiría Ud si supiera que en últimas todo el mundo se va a salvar? La segunda: ¿viviría Ud de forma diferente si supiera que en últimas todo el mundo se va a salvar? Estas dos preguntas nos ayudan aclarar si es que seguimos el camino de Dios por temor, si le servimos por deber, si estamos convencidos de este camino porque es el mejor del universo o si pudiéramos, agarraríamos otro rumbo. Pero la lectura de Hebreos nos dice que pongamos los ojos en Cristo quien menospreció el oprobio, es decir, no hizo caso de lo vergonzoso de esa muerte, por el gozo de amarle a Ud y a mi. No soy muy dado a la poesía. Pero sí me ha gustado un poema anónimo espa ol del siglo 16, tal vez de la época en que comenzaba el movimiento anabautista a unos centenares de kilómetros de distancia. Se llama Soneto al Cristo Crucificado, y me parece que recoge ese sentimiento de gratitud y amor hacia Cristo – no por interés – que es la motivación que quiero llamarnos a tener. Soneto a Cristo Crucificado (Anónimo español del siglo 16)No me mueve, mi Dios, para quererte Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte; muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo yo te amara,y aunque no hubiera infierno te temiera; no me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera. CONCLUSION Gozo da servir a Cristo. Pero hay otras motivaciones: legalismo, un sentimiento de deber y culpa temor, una preocupación por el castigo. Pero la Biblia dice que el perfecto amor echa fuera el temor. interés: qué premio, recompensa o reconocimiento puedo recibir .y amor (leer Soneto) |
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