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"CRISTO NOS REDIMIÓ DE LA POBREZA"
Deut 28.15-18 y Galatas 3.13
por Pedro Stucky

1 REPASO
1.1 La semana pasada vimos como en el Exodo se inició la fiesta de liberación de los hebreos cuando Dios los liberó de la esclavitud, de la servidumbre y de la opresión. Y que eso es un anticipo de lo que Cristo iba a hacer por nosotros a través de su muerte.
1.2 Vimos también que en Egipto Dios los liberó de una mentalidad de derrota y pobreza y los levantó otorgándoles dignidad. Los hizo salir de Egipto con las manos llenas, con joyas, oro, plata y vestidos, porque Dios estaba mostrándoles que la redención era completa. Era espiritual y era material.
1.3 Y es lo mismo para nosotros hoy. Cristo nos redimió de la pobreza, de la enfermedad y de la muerte. Pero muchas veces nosotros no creemos, no echamos mano de nuestra herencia, de los tesoros que tenemos en nuestra salvación. Muchas veces vivimos como si Jesucristo nunca hubiera venido, ni ganado la victoria en la cruz, ni resucitado de los muertes y vencido a todos nuestros enemigos.... Vivimos tristes, preocupados, y sobre todo con mentalidad de pobre.
1.4 ¿Cuál es el mayor problema a la hora de cambiar nuestra situación de postración y asumir la libertad? ¿Son los factores externos o internos? La derrota y la pobreza tiene en su raiz un problema de mentalidad.
1.5 Quiero mostrarles una parte de un breve discurso que está circulando por internet. Algunos de Uds lo han visto, pero tal vez la mayoría no. Son reflexiones de un colombiano japones Kenji Orito Diaz sobre la pobreza y riqueza, basada sobre su experiencia tanto en Japón como en Colombia, y más concretamente en Ciudad Bolivar, aquí en Bogotá.
http://vimeo.com/18737662

2 LA MALDICION DE LA LEY Deut 28. 15-19; 38-40
2.1 15"Pero si no obedeces al Señor tu Dios, ni pones en práctica todos sus mandamientos y leyes que yo te he ordenado hoy, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones: 16Serás maldito en la ciudad y en el campo. 17Serán malditos tu cesta y el lugar donde amasas la harina. 18Serán malditos tus hijos y tus cosechas, y las crías de tus vacas, de tus ovejas y de todos tus animales. 19Y maldito serás tú en todo lo que hagas.
38Sembrarás mucha semilla, pero recogerás poco fruto porque la langosta lo devorará. 39Plantarás viñedos y los cuidarás, pero no beberás su vino ni recogerás sus uvas porque los gusanos acabarán con todo. 40Tendrás olivos en toda tu tierra, pero no te perfumarás con su aceite porque las aceitunas se caerán solas.
2.2 ¿Había oído Ud unas maldiciones más escalofriantes? ¿Verdad que no? Y estas sólo son una pequeña parte que tiene que ver con la parte material, porque también hay maldiciones que tienen que ver con la enfermedad y la opresión.
2.3 ¿A qué se refieren estas maldiciones? La maldición de la pobreza iba a caer sobre los hijos de Israel si desobedecían la ley. Fue una maldición que iba a caer sobre ellos por no obedecer todos sus mandamientos y sus estatutos. Para que no quede ninguna duda, Deut 27.26 es tajante:
26`Maldito sea el que no respete estas instrucciones, ni las ponga en práctica.
2.4 La Palabra de Dios dice que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Y también dice que no hay justo, ni uno solo. Y tampoco es como dicen algunas personas: "Yo no le hago mal a nadie". Ud no necesita ser un asesino ni un violador para romper la ley. Pablo en Gálatas 3.10 repite los de Deuteronomio 27.26 diciendo:
10Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: "Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley."

2.5 Pablo le dice a los gálatas que si ellos están confiando en su propia justicia y su posibilidad de guardar y cumplir la ley, entonces están bajo maldición, porque no tienen ninguna posibilidad de hacerlo.
2.6 La maldición de la ley es que por no guardarla venía sobre el pueblo de Israel la pobreza. Y esta no era ninguna bendición sino una maldición. Parece que a veces hay la idea que si uno es creyente y confía en Dios, es una señal de humildad, una prueba de piedad ser pobre y vivir en la miseria sin poseer nada, llevar zapatos desgastados y ropa remendada, apenas sobreviviendo.

2.7 Pero Jesús no dijo eso. Dijo: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." Y ahí estaba hablando de cosas materiales como ropa y comida. No dijo que les serán quitadas. Dijo que les serán añadidas!
2.8 La pobreza era una maldición por no guardar la ley.

3 CRISTO NOS REDIMIÓ DE LA MALDICIÓN DE LA POBREZA

3.1 Pero gloria a Dios herman@. La última palabra no la tiene la ley, sino las buenas noticias de Dios en Cristo Jesús. La buena noticia esta mañana nos la trae Galatas 3.10 donde el apóstol Pablo escribe:
13 Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»)

3.2 Cristo nos rescató o redimió nos liberó por medio de su muerte, de la maldición de la ley, es decir de la maldición que pesa sobre el que no cumple fielmente la ley, haciéndose maldición por nosotros, es decir recibiendo todo el peso de la maldición promulgada en el texto de la ley, (en este caso, una cita tomada de Deut. 21.23.)

3.3 La maldición que debía caer sobre nosotr@s cayó sobre él, y no sobre nosotr@s, y él la llevó para que nosotr@s que creemos en él, que nos unimos a él, quedemos libres. La Palabra de Dios enseña que la pobreza es una maldición. Y enseña que fue por nosotros que Cristo soportó la maldición de la ley y de la pobreza para que toda bendición fuera nuestra.

3.4 Leemos en 2Cor 8.9 9Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos. Cristo se hizo pobre en lo material, porque en lo espiritual era muy rico.
3.4.1 Y se hizo pobre en lo material cargó nuestra maldición para que nosotr@s podamos ser bendecidos en todo aspecto incluyendo lo material.

3.5 La Biblia enseña que para hombres y mujeres creyentes en Cristo hay toda provisión, y no de cosas espirituales solamente, sino toda provisión de cosas materiales y económicas, porque ser rico significa "con abundancia, con cantidad, y bien provisto." Bendito sea Dios, porque en Cristo hay abundancia.

3.6 En Filipenses 4.19, Pablo dijo, escribiendo a la iglesia en Filipos: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta." Todo lo que les falta incluye tanto sus necesidades materiales y económicas como otras necesidades, ¿no es así? En esta parte del capítulo 4 Pablo está hablando de dinero y de cosas materiales.

4 LA BENDICION DE ABRAHAM
4.1 Pablo argumenta que las bendiciones se reciben no por guardar la ley sino por la fe en Cristo, porque como ya vimos, por guardar la ley, ninguno se justifica. Luego siguiendo en Gálatas 3.29 dice: 29Y si son de Cristo, entonces son descendientes de Abraham y herederos de las promesas que Dios le hizo
4.2 Las bendiciones o las promesas hecha a Abraham llegaron a los gentiles a los que no eran judíos según la raza por medio de Jesucristo. Y la primera promesa de Dios a Abraham fue que iba a hacerle un hombre rico. Y lo que eso quiere decir es que esa promesa de ser rico es para nosotr@s los herederos de las promesas por medio de Jesucristo. Dios no nos promete escasez sino abundancia!
4.3 Jesús dijo en Lucas 6.38: 38 Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.» ¿Habló Cristo la verdad o mintió? Por mi parte creo que dijo la verdad. ¿Ud que cree? El dijo, "darán". Movidos por Dios, según sus palabras, las personas "darán en vuestro regazo." Pero la condición es dar con generosidad, para que se le devuelva en esa misma manera.

4.4 Nadie puede quitarnos la bendición de Dios a Abraham ni la bendición que nos promete Cristo. Ni los dudosos, ni los incrédulos, ni los detractores, ni los pesimistas. La bendición de Abraham es suya, es la bendición que Dios nos da por medio de Cristo Jesús.

4.5 Y así como él con su generosidad nos hizo ricos, nosotr@s con nuestra generosidad no sólo abrimos las compuertas de bendición para nosotr@s mism@s, sino que enriquecemos a otr@s de maneras que ni siquiera podemos imaginar.

5 CONCLUSION
5.1 Cristo nos liberó de la maldición de la ley, y de la pobreza, y nos dio la bendición de Abraham. La mayoría de nosotros somos pobres, no por haber honrado a Dios, sino por haberle deshonrado.
5.2 Empecemos, posesionándonos de las promesas de Dios en Cristo Jesús, y luego practicando la generosidad a la manera de Jesucristo. Y Dios se encargará de todo lo demás.