Español English  
  Noticias

Congregaciones

Obras Nuevas

Entidades de IMCOL

Institucionesafines

Nuestra Historia

Cómo Ayudar

Contactos

Página Inicial

Mapa Del Sitio
 

Página Inicial de Teusaquillo

“EL CULTO REFUERZA NUESTRA IDENTIDAD EN CRISTO”

Por Pedro Stucky

 

 Convicción # 6:  Nos reunimos regularmente para adorar, para celebrar la Cena del Señor y para escuchar la Palabra de Dios, dispuestos a dar cuenta unos a otros de nuestros actos.

 


I.                                INTRO

A.                             En esta sexta convicción encontramos los elementos litúrgicos o las ceremonias o prácticas que nos ayudan recordar quienes somos como pueblo de Dios reunidos en torno a Cristo Jesús.  Esta sexta convicción habla de cinco elementos: reunión regular, adoración, celebración de la Cena del Se or, escucha de la Palabra de Dios y rendirnos cuentas unos a otros o corresponsabilidad.  De esta lista tal vez falta bautismo.  Pero como en la tercera convicción ya se mencionó el bautismo, no es necesario repetirlo aquí.

 

B.                             Todo grupo que quiere mantener su identidad tiene ritos, tradiciones o prácticas que son importantes para afianzar esa identidad.  Por eso un ejército tiene su juramento, su himno, sus uniformes e insignias – para establecer a sus miembros como un grupo aparte.

1.                               Una etnia hace lo mismo: tiene ritos de iniciación, tiene leyendas, tiene danzas y música y fiestas...

 

C.                             Y Cristo vino a invitar y llamar a la humanidad a una nueva identidad.  La identidad humana original, fue violentada y borrada.  La serpiente astuta nos enga ó y nos robó la identidad original.

1.                              Pero al recibir a Jesús, él vive en nuestro ser y nos transforma, Cristo nos da una nueva identidad de hij@s de Dios, coherederos con Cristo, pueblo consagrado, primicias de la nueva creación. 

 

D.                             Y ese nuevo pueblo de Dios, ha desarrollado ritos, liturgias, prácticas, palabras, etc., que le colocan aparte: ritos de iniciación como el bautismo, cantos que celebran la alegría de pertenecer a ese grupo humano,  un manual de instrucciones llamado la Biblia sobre los comportamientos esperados de sus miembros, sobre su historia, y sobre su futuro,  ritos como la Cena del Se or que refuerzan la lealtad a su fundador y jefe Jesucristo, etc. 

E.                              Hoy brevemente miremos estos elementos para tratar de entender la importancia que tienen para nosotros. 

 

II.                             NOS REUNIMOS REGULARMENTE

A.                             La 6° convicción comienza con las palabras “nos reunimos regularmente”.   Nos reunimos regularmente reconoce que para crear grupo, para sentir pertenencia, para forjar identificación el uno con el otro, es importante reunirnos, estar junt@s.  Reunirnos regularmente nos permite conocernos unos a otros, apoyarnos, fortalecernos, aprender junt@s, pertenecer el uno al otro.

1.                              ¿Se puede tener esto sin reunirnos?  Realmente no creo.  Tal vez en una familia de sangre, se puede tener un sentido de pertenencia así casi nunca se reunan.  Pero probablemente no van a poder emprender cosas juntos.  Un cura me dijo hace tiempo: Comunidad que no se reune no es comunidad.

B.                             ¿Qué dice la Biblia acerca de esto?  En Hechos 2.46 dice sobre la primera comunidad cristiana: “Todos los dias se reunian en el templo, y en las casas part an el pan y com an juntos con alegr a y sencillez de corazon.”  Y qué caracteristicas tenía esa primera iglesia?  Vs. 44: Todos los creyentes estaban muy unidos y compart an sus bienes...  Vs 47: eran estimados por todos, y el Se or hac a crecer la comunidad.. ¡Qué resultados tan lindos de esas caracter sticas!

C.                             ¿Qué más dice la Biblia?  Hebreos 10.25: “No dejemos de asistir a nuestras reuniones, como hacen algunos, sino démonos ánimos unos a otros; y tanto más cuanto que vemos que el día del Se or se acerca.”  Miren:   reunirnos tiene que ver con darnos ánimos unos a otros.  Es como la hoguera.  La hoguera enciende todos los palos.  Pero si toma un palo y lo separa de la hoguera, quemará un rato, pero si está solo poco a poco se va apagando.  Herman@, nosotros lo necesitamos a Ud y Ud nos necesita a nosotr@s. 

D.                             Fijense que el vs inmediatamente anterior, el 24 dice: “Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien.” y luego sigue el de no dejar de congregarnos. 

1.                              ¿Se dan cuenta?  Parece que al congregarnos, al reunirnos, nos ayudamos el uno al otro a tener más amor y a hacer el bien...  Es una fórmula sencilla: más nos reunimos, más amor; menos nos reunirnos, menos amor.  Más nos reunimos, más nos ayudamos a hacer el bien; menos nos reunimos, menos nos ayudamos a hacer el bien.

 

E.                              En resumen, dejar de reunirse regularmente (no dos veces al a o en la Navidad y Semana Santa), es un grave error.  Y como menonitas alrededor del mundo, tenemos que la vida cristiana no se asemeja al Llanero Solitario, que va cabalgando por el mundo solo para hacer justicia.  No, en la vida cristiana nos reunimos regularmente.  Eso quiere decir con frecuencia. 

 

F.                              Si Ud no se congrega, si Ud no busca la congregacion, si Ud se aisla, no se queje que lo tienen olvidado, que nadie lo llama, que se ha enfriado su relación con el Se or, que le llegan las pruebas y como que no puede sobrellevarlas, que nadie le apoya.  Probablemente todo eso es lo que le va a ocurrir.  Y Ud necesita congregarse, para mantener su identidad en Cristo al d a. ¿Hay que decir algo más?  Sí pero lo decimos en el último punto.

 

III.                           ADORAMOS

A.                             El centro de nuestras reuniones es Jesucristo, Hijo de Dios, y Dios con nosotros.  Leamos el Salmo 100.   Este salmo nos dice que tenemos motivos muy fuertes para alegrarnos, para celebrar y bendecir y adorar al Se or (vs2). 

1.                              El Se or es Dios: y él nos hizo, somos suyos, somos su pueblo, nos cuida como a ovejas, y nos trata con bondad.

2.                              Por eso cuando cantamos, y ponemos en palabras y música estos sentires, pongámosle corazón, hagamoslo con nuestra mente, con nuestras emociones, con nuestros cuerpos, con nuestra energía.  

B.                             Miremos el Salmo 103.  Aquí va especificando motivos para adorar y alabarle: 

1.                              vs. 2: no olvidar  ninguno de sus beneficios. ¿Cuáles son?

2.                              vs. 3  Me perdona todas mis maldades...  Sana todas mis enfermedades...

3.                              vs 4 Me proteje de la muerte, me colma de amor y ternura.

4.                              vs. 5 Me satisface de lo mejor, me renueva.

5.                              vs. 6 Toma la causa del que sufre violencia y le defiende.

6.                              vs 7 Instruye y muestra sus hechos

7.                              vs 8 Es tierno y compasivo, es paciente y todo amor....

 

C.                             La palabra Adorar está compuesta de dos.   Ad - orar = cerca + hablar.  Hablar u orar de cerca.  Nos reunimos para hablarle de cerca a Dios; para hablarle al oído, para hablarle al corazón. 

1.                              Dice Jesús en Mateo 18.19-20: “ Esto les digo: Si dos de ustedes se ponen de acuerdo aqu  en la tierra para pedir algo en oraci n, mi Padre que est  en el cielo se lo dará.  20.  Porque donde dos o tres se reunen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

2.                              Aquí en la reunión conjunta nos estamos poniendo de acuerdo, no dos ni tres, sino muchos, y nos estamos todos acercando en íntima comunión al Padre a poner ante él las peticiones.  Ahí está él.  Por eso es que hemos sido testigos de tantos milagros y contestaciones tan maravillosas. 

3.                              Y eso no es sino el comienzo, de cosas muchísimo mayores, herman@s.  Uds pueden estar seguros que lo que hasta ahora hemos visto y experimentado – aunque ha sido grandísimo y maravilloso – es algo muy peque o comparado con lo que veremos, porque le adoramos – le hablamos de cerca en unidad y de acuerdo.   ¿No es maravilloso herman@s este privilegio que tenemos de Reunirnos regularmente para adorar?

 

IV.                          CELEBRAR LA CENA DEL SE OR

 

A.                             Casi todos los primeros domingos del mes decimos algo acerca del significado de la Cena del Se or en nuestra comunidad.  Vamos a repasar algunos de esos significados:

1.                              Es el símbolo tangible del amor más grande que alguien puede dar: dar su vida por el otro.  Es el amor de Jesucristo por la humanidad, por restaurar su identidad verdadera como hij@s de Dios, perdonados, limpiados, restaurados.  Es el cuerpo partido y la nueva alianza de Dios con nosotr@s.

2.                              Es el símbolo de la victoria de la vida sobre la muerte.  La resurrección, no la muerte es el final de la historia de la pasión de Jesús.  Y la vida, no la muerte es el final de la historia de todos los que creen en El.

3.                              Es el símbolo de liberación de toda opresión y esclavitud. 

4.                              Es el símbolo de común unión, de comunión, compa erismo y solidaridad en el Cuerpo de Cristo, que es la comunidad de fe.

5.                              Es el anticipo del banquete que Dios le ofrece a la humanidad.  Tanto el pan material como el pan espiritual, Dios da con generosidad a todo el que tiene hambre.  En la Cena del Se or proclamamos que hay suficiente para tod@s y que tod@s están invitados al Banquete Mesiánico.  En la Cena proclamamos que estamos esperando el regreso de Jesús en gloria y honor.

B.                             Hay otros significados, pero la Cena es un poderoso símbolo para la comunidad de fe y para la humanidad y esa la celebramos cuando nos reunimos regularmente en el nombre de Jesús.

 

V.                             ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS

A.                             Hace un par de domingos, dijimos que en nuestra tradición menonita es muy importante discernir – interpretar, entender – la Palabra de Dios en la comunidad de fe.  Efectivamente alguien puede exponer, pero esa no es la última palabra.  La Palabra de Dios es dinámica y va interactuando con la comunidad, en nuestras vidas personales, en nuestra acción como iglesia, y como levadura en la sociedad.

B.                             La PD es céntrica en nuestras reuniones.  Venimos de una semana cargada de trajín: traemos incertidumbre, cansancio, cargas, temores, preguntas y muchas cosas más.  Y aquí en la comunidad reunida en torno a la Palabra, Dios nos habla para levantarnos, fortalecernos, sanarnos, corregirnos, consolarnos y orientarnos.  Eso nos permite seguir trabajando por y con Cristo y su Reino, semana tras semana.  Nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios....

 

VI.                          NOS RENDIMOS CUENTAS EL UNO AL OTRO

A.                             Una convicción muy fuerte de los menonitas alrededor del mundo es que no nacimos para estar sol@s.  Tampoco la vida cristiana es para vivirla sol@.

B.                             La meta de la vida cristiana es parecernos a Cristo, llegar a su estatura.  Pero nos necesitamos unos a otros para llegar.  La otra persona en la comunidad me sirve como espejo.  Me dice en qué debo mejorar.  Me levanta cuando caigo.  Me pregunta cómo me va en mi vida cristiana.  Me anima y ora por mí.  Y yo hago lo mismo con él o ella.

C.                             Eso es el significado de ser un cuerpo.  No somos ruedas sueltas, somos brazos, piernas, ojos, oidos del cuerpo.  Esto tiene dos implicaciones:

1.                              Si Ud se hace miembro de la iglesia es para ser corresponsable con los demás.  Es decir que Ud se preocupa por la otra persona y ella por Ud.  Pero si Ud no quiere que nadie se meta con su vida, entonces es mejor que no se haga miembro de la iglesia.  Cuando yo me hago miembro yo asumo esa responsabilidad y otros asumen esa responsabilidad por mí.  Pero es voluntario.  Y muchas personas le hacen el quite cuando ven que es en serio.

2.                              La segunda implicación es que hay que tener claras la imágenes.  Tengo la impresión que algunas personas piensan que la imagen correcta de la iglesia es el bus urbano y no el cuerpo.  Herman@s, ¿hay una diferencia entre un bus urbano y un cuerpo?   Pablo ni ningún escritor del NT usa la imagen del bus urbano para referirse a la iglesia. ¿Entonces de dónde sacamos esa idea? 

a)                              La diferencia entre el bus urbano y el cuerpo – y esta es la segunda implicación –  es que Ud se puede montar y bajar del bus y a nadie le duele ni le interesa.  Pero si Ud se baja del Cuerpo, eso sí duele.  Si no lo cree arránquese un brazo, o siquiera una u a...  Como Ud es parte de un Cuerpo, si Ud se ausenta o se retira, eso nos duele a los demás, porque este no es un bus urbano.  Esta es una comunidad de fe donde nos responsabilizamos el uno por el otro.

 

VII.                        CONCLUSION

A.                             Dios nos ha dado una linda comunidad para ser parte de ella.  Mire a su alrededor, piense en los diferentes aspectos y personas de la comunidad. ¿No cierto que es hermosa?  Eso tiene en esta ma ana dos implicaciones para considerar.

B.                               La primera es que hay que cuidarla y edificarla.  Por eso Nos reunimos regularmente para adorar, para celebrar la Cena del Se or y para escuchar la Palabra de Dios, dispuestos a dar cuenta unos a otros de nuestros actos.

C.                             La segunda es una invitación.  Tal vez Ud se da cuenta que se está perdiendo algo muy grandioso al no pertenecer a una comunidad de fe.  Esta no es una comunidad de fe cerrada sino abierta.  No es mí comunidad de fe, ni la del otro.  Esta es la comunidad de fe de Jesús, y así como nos invitó a nosotr@s a participar, le invita a Ud.  El le invita hoy, y el primer paso es abrirle la puerta de su vida y corazón y recibirle como su Salvador y Se or de su vida.