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Mensaje en la Asamblea de la Iglesia Menonita de EUA y de Canadá en Charlotte, Carolina del Norte, 6 de julio, 2005

EN EL NOMBRE DE JESUS

por Pedro Stucky
Hechos 4.1-12


DOS FUERZAS QUE SE OPONEN

Lo primero que hay que observar en cuanto a este pasaje es que hay dos
fuerzas contrarias obrando. Para nuestros primeros antepasados anabautistas esto era muy
claro. Ellos las denominaron los dos reinos: el reino de luz, de amor, de
misericordia, de bondad que es donde Dios gobierna y adonde pertenece el
pueblo de Dios. Y el reino de oscuridad, violencia, egoísmo y muerte donde
Satanás, enemigo de Dios, gobierna (no olviden que Jesús lo llamó "el
príncipe de este mundo"). Aquéllos que siguen el liderazgo de Satanás, y
viven según sus valores, viven en ese reino. Los anabautistas creyeron que
se vive en uno u otro, y pensaron que los cristianos deben vivir y actuar en
el primero, y obedecer a su Señor en vez de obedecer al príncipe del mundo.

Estos dos reinos están en oposición. Pero lo que lo hace un poco complicado
para l@s cristian@s es que las gentes de ambos reinos viven mezcladas las
unas con las otras en el mismo espacio geográfico llamado planeta tierra y
en los mismos países y comunidades. Y a veces es difícil distinguir entre
los dos reinos. Así que los mezclamos. Y es así como cometemos grandes equivocaciones.

Pero necesitamos claridad sobre esto: requiere discernimiento de parte de la iglesia. Los
anabautistas trataron de tenerlo claro. En Colombia intentamos mantener
claro a qué lugar debemos pertenecer. Y algo que tenemos claro es que si un
cristiano maneja una casa de citas eso no hace que esa casa de
citas sea cristiana. Y si un general cristiano dirige el ejército eso
no hace que el ejército sea cristiano. Y si un cristiano gobierna eso no
hace a ese gobierno cristiano. Y si un país tiene un Presidente cristiano,
eso no hace que ese país sea cristiano. Esas cosas todavía pertenecen al
príncipe de este mundo. ¿De qué manera mantienen sus iglesias claridad sobre estos dos reinos?

Es posible que cuando Pedro y Juan sanaron al hombre cojo, creyeron
que todos se alegrarían, sobre todo los religiosos. Por el contrario,
fueron arrojados a la cárcel y arrastrados ante el cuerpo gobernante -el
Congreso o el Departamento de Justicia podríamos llamarlo--, para responder
por lo que habían hecho.

Esos hombres estaban perturbados... Ellos tenían el poder religioso, político, y económico, y no querían competencia. Aquí había algo que no entendían. Estos dos hombres estaban contradiciendo su ideología. Los saduceos decían que no había ninguna resurrección. Si no hay resurrección, los poderes terrenales tienen la última palabra. Ellos eran los precursores del filósofo Francis Fukuyama que hace una década anunció" el fin de la historia" con el triunfo del capitalismo.
Pero ahora estos dos hombres estaban enseñando que hay resurrección, que la
nueva vida es posible y estaban diciendo que los ancianos y sacerdotes,
los saduceos y los fariseos no tenían la última palabra cuando mataron a
Jesús y no tenían la última palabra ahora. Pedro y Juan estaban diciendo y
estaban demostrando que el plan de Dios y su Salvador ungido había
prevalecido. Había esperanza para las personas. Las cosas no tenían que
seguir lo mismo....

Estos gobernantes que tenían autoridad religiosa e ideológica que también
era política y económica --todo esto fundamentado en el poder
militar– representaban el reino de este mundo. Y el reino de este mundo
intentaba imponer el silencio, aplastar, neutralizar o derrotar al reino de luz
y de vida. Lo intentan todo el tiempo: a veces por la fuerza, más a menudo
por la seducción.

Pero una cosa más que debemos saber sobre estos dos reinos es que no
importa lo fuerte, inteligente, poderoso, invencible que parezca ser el
reino de este mundo, su tiempo terminó, se ha acabado. Yo no se si Pedro y
Juan tenían eso muy claro en ese momento de pie ante el Concilio, pero
estaban empezando a pensarlo porque en Hechos 5.29 le dijeron al
cuerpo gobernante que les parecía que debían obedecer a Dios en vez de
obedecer a los hombres; en otras palabras, obedecer al gobierno permanente,
eterno y justo de Dios por encima de la obediencia al reino de seres humanos
falibles. Y eso fue lo que hicieron.

Más tarde, los escritores del NT lo tuvieron muy claro. En 1Cor 2.6
Pablo dice que los gobernantes de esta edad están condenados a perecer.

1 Juan 1:17 dice que el mundo y todo lo que hay en él, que ambicionan las
personas, está pereciendo; pero aquéllos que hacen la voluntad de Dios viven
para siempre.

El mismo Jesús les dijo a sus discípulos, "¡Sean valientes! ¡Yo he vencido
al mundo!"

Así que Hechos 4 muestra que hay dos reinos en oposición, uno de ellos es el
reino del gobierno de Dios; el otro es el reino de oscuridad, que gobierna
Satanás. Este segundo se enfurece cuando los agentes de Dios empiezan a
liberar y sanar, reconciliar y perdonar, y dar nueva vida a las personas. En
otras palabras, cuando empiezan a actuar en el nombre de Jesús. Pero el
reino de este mundo está acabado. Cristo lo derrotó. Y él dio su autoridad a
los seguidores sobre ese reino. De hecho, él les dijo que la comunidad de
creyentes era tan fuerte que ni las puertas del infierno podrían prevalecer
contra ella.

LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Eso suena bastante aterrador. Parece la próxima cosa al infierno. La Biblia
dice que Satanás, nuestro enemigo, el príncipe de este mundo: "anda en derredor rugiendo
como un león, mientras busca a quien devorar". Satanás y sus representantes
aquí en la tierra,--los gobiernos, instituciones financieras, los grupos
militares, y muchos más -- intentan aplastar y devorar a una iglesia frágil y
obediente. Detrás de estos hombres y mujeres rebeldes, detrás de los
ejércitos y las estructuras mundanas hay poderes invisibles: los principados
del aire, los poderes demoníacos de Satanás y sus agentes.

Y hoy estos poderes también están obrando. Estos poderes atacan a la iglesia,
atacan a los siervos de Dios, se oponen a la obra liberadora de la iglesia.
Atacarán a su iglesia cuando ustedes son fieles. Pero el Señor tiene un mensaje de
amor y estímulo para ustedes aquí, así que escuchen con atención:

El Señor les dice:
"Mi amado pueblo menonita:
Yo los he amado con amor eterno.
Yo los he llamado a ser mi pueblo especial, personas privilegiadas, para
ser una bendición a todos los pueblos del mundo.
Pero deben escucharme, deben obedecerme, porque yo no compartiré mi
gloria con nadie.
Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios",
les dice el Señor.


Por favor reciban su amor.

Jesús dijo que ni siquiera las puertas del infierno pueden prevalecer contra
la iglesia. ¿Conocen el significado de eso?

Permítanme contarles un poco sobre cómo experimentamos las puertas del
infierno en Colombia. Como pueden imaginar, en un país que ha estado en
guerra durante casi 60 años ocurren muchas cosas terribles.

Hace unas semanas, una pareja, Carlos y Rosalba, invitaron a su casa a almorzar a una
nueva pareja después del servicio el domingo en una de nuestras
iglesias. Junto con ellos invitaron a otra pareja de la iglesia, Caleb y
Yalile. Cuando conversaban, después del almuerzo, la mujer nueva, de unos 30 años, mitad indígena, mitad meztiza – llamamosla Doris -- preguntó: "¿Una persona que ha matado a alguien puede ser cristiana?" porque ella no lo creía posible.

¿Por qué lo preguntaba? Porque cuando Doris era una niña de diez años, había
sido violada por tres hombres. Algún tiempo después la guerrilla capturó a estos
hombres. El comandante de la guerrilla llamó a Doris, le dio un arma y le ordenó: "Mátelos". Y ella lo hizo.

Después, cuando era joven y tenía trece años, su hermano mayor la vendió a
un policía. El policía la llevó a un sacerdote para que los casara, y aunque
ella le dijo al sacerdote que no quería casarse con ese hombre, de todas maneras el
sacerdote realizó la ceremonia.

Ella sufrió mucho a manos de ese policía que a veces ponía el arma en su
cabeza para obligarla a hacer lo que él quería. Tuvieron tres hijos. Pero finalmente ella, ya adulta, se aburrió y lo dejó. Ahora vive con un ex guerrillero, un reinsertado. .

Puesto que el pastor de la congregación estaba liderando un programa de
rehabilitación para los miembros de grupos armados ilegales que estaban
abandonando esa vida, Doris y su compañero llegaron a la iglesia. Ahora ella
quería saber si una persona que había matado a otros podía ser cristiana.
Como se pueden imaginar, Doris tenía muchas heridas en su vida, mucho odio,
mucho resentimiento. ¿Cómo responde un cristiano esa pregunta? ¿Cómo la
contesta un menonita?

O miren las puertas del infierno en el caso de José, un joven de nuestra
iglesia que tuvo que huir de su pueblo en la parte norte de Colombia, debido
a las cosas que vio que las fuerzas paramilitares hacían en su pueblo.
Allí lo tomaron prisionero en una finca y lo amarraron a un árbol. Pensó que
lo iban a matar. Oró y le pidió a Dios que lo liberara. Entonces, trajeron a
dos campesinos que eran hermanos y empezaron a interrogarlos en cuanto al
paradero de la guerrilla. Los campesinos no sabían nada, así que el
paramilitar le disparó a uno de ellos y lo mató. Le dijo a su hermano que
mejor comenzara a hablar. Pero como él seguía sin saber nada, trajeron una
motosierra, la prendieron y le cortaron la pierna. El campesino se desmayó. Entonces el paramilitar dijo. "Bueno, si él no habló con eso, es porque no sabe nada". Y lo mataron de un tiro.

José salió con vida, porque un compañero del colegio estaba con los paramilitares,
y esa noche él le ayudó a escapar. Un mes después, el compañero fue ejecutado.

Las puertas del infierno se manifestaron en febrero de este año cuando ocho personas que pertenecían a una comunidad declarada de paz llamada San José de Apartadó, fueron ejecutados. La comunidad ha insistido que fue el ejército. Entre aquéllos ejecutados, estaba el líder de la
comunidad de paz, su esposa, su niño y bebé. Pero el gobierno de los EEUU aún insiste en certificar al gobierno colombiano en derechos humanos.

Hace algunos años, el presidente de la Iglesia Menonita de Colombia, José
Chuquín, miembro del Comité Ejecutivo del Congreso Mundial Menonita fue acribillado en Lima, Perú, por pistoleros desconocidos, por razones desconocidas. El año pasado,
Javier Segura, uno de nuestros prometedores pastores jóvenes fue muerto por
la explosión de una bomba en una calle de Bogotá.
En las iglesias protestantes tenemos registros de unos 70 pastores y
líderes de iglesias que han sido asesinados, martirizados por diferentes grupos
armados, en los últimos tres años. Aproximadamente 350 iglesias
han tenido que cerrar; congregaciones enteras han sido desplazadas.
Nuestra Iglesia Menonita en los últimos años ha tenido cinco pastores y
obreros de la iglesia y muchas más personas laicas bajo amenaza de muerte. Así que hay oposición.

¿Sabe usted el dolor que esto produce? La manera como vivimos las
puertas del infierno en Colombia es demasiado terrible para describir con
palabras. A veces sólo podemos sentamos a escuchar estas historias, y lloramos con los que lloran.

Doris es uno de los rostros de una guerra que ha tomado miles de vidas, dónde
cientos de matanzas terribles han ocurrido contra personas inocentes.
Soportamos la taza de secuestros más alta del mundo. Unas tres millones de
personas han sido aterrorizadas y obligadas a salir de sus tierras y han
tenido que huir de sus casas mientras los grupos armados ilegales y los
traficantes de narcóticos toman su tierra. Millones de colombianos han huido
del país, muchos de ellos obligados al exilio, huyendo para salvar sus vidas
de grupos armados legales e ilegales.

Es más, en los últimos cinco años la ayuda militar de los EEUU ha entrado a
raudales: mil millones y medio de dólares en nuestro país (quinta en el
mundo después de los países del Medio Oriente), dólares que le echan combustible a la
guerra y pone al país en función de ser una economía satélite para las economías más
poderosas del mundo. Entretanto, el ingreso promedio se ha venido abajo:
alrededor de U$1800 al año, y el número de pobres sigue aumentando,
alcanzando un 64% de los 44 millones de la población.

Somos un país herido, un pueblo herido, en profunda necesidad de sanidad. Pero
no nos podemos sanar solos. Sanar nuestras heridas parece estar
por encima de nuestra capacidad y exclamamos con el profeta
Jeremías: "Sánanos Señor, y seremos sanados, sálvanos y seremos salvados".
Junto con Doris y José, millones de nuestros compatriotas están buscando que la
bondadosa misericordia de Dios toque sus vidas y traiga sanidad y
esperanza a su situación desesperada.

Las puertas del infierno no son un símbolo distante para nosotros. Son una
realidad diaria y miserable.

EN EL NOMBRE DE JESÚS

Pero hoy tenemos un pasaje de las Escrituras que nos recuerda que Dios tiene
un nombre más poderoso, un nombre que tiene autoridad por encima del poder
de infierno. Jesús dijo,"¡Yo he vencido al mundo!" Pero él también les dijo a sus seguidores, "Yo les he dado poder a ustedes para caminar sobre serpientes y alacranes y para vencer toda la fuerza del enemigo, sin sufrir ningún daño."

Los sanedrines tenían un cierto tipo de autoridad, la autoridad de este
mundo. Pero ellos no sabían nada sobre el tipo de autoridad que Pedro y Juan
estaban ejerciendo. Ellos querían saber: ¿por qué poder o en qué nombre
ustedes hacen esto?

¿Sabe que a usted se le ha dado autoridad? Autoridad es el poder que Dios le
ha delegado a usted. En el evangelio Jesús le dio a sus seguidores poder y
autoridad para expulsar todo lo tipo de demonio, para sanar al enfermo,
anunciar que el reino de Dios había llegado, atar y soltar, perdonar y hacer
entero. Usted tiene una autoridad que ni siquiera se imagina. Pablo oró para
que los creyentes en Éfeso supieran que el poder que estaba obrando en ellos
es el mismo poder que levantó a Jesús de la muerte. El mismo poder que
levantó a Jesús de la muerte está obrando en usted.

Los apóstoles dijeron: "Es el nombre de Jesús que lo hace. Es por el poder
de Jesús que este desvalido, desecho, de la sociedad, por el que nadie daba un
peso, que a nadie le importaba, puede caminar hoy y puede tener la dignidad de un
hijo de Dios. Ésa es la autoridad que los apóstoles estaban poniendo en
práctica y ésa es la autoridad que Jesús le pide a usted que ponga en
práctica.

Donde hay hombres, mujeres y niños lisiados, heridos, desvalidos y
aterrorizados, Dios tiene un nombre más poderoso para levantar a los
que están muertos, marginados, desechados de la sociedad, para sanar
individuos y naciones, y darles la dignidad de la familia de Dios y hacer sus
vidas y su futuro glorioso. Y eso es cierto en su sociedad así como en la
nuestra. Eso es lo que Dios es capaz de hacer, y Jesús es el nombre que lo
hace. Y esas son las buenas nuevas que no pueden silenciarse.

Una de las elecciones que la Iglesia Menonita de Colombia ha hecho es ubicar
sus ministerios en donde están los pobres y marginados y tomar su lado,
creando ministerios donde las personas puedan venir e integrarse a nuestras congregaciones locales. Y allí ellos encuentran su salvación.

En el nombre de Jesús los primeros misioneros menonitas en Colombia abrieron
un internado para niños sanos de padres que tenían lepra o Hansen,
para niños perseguidos de hogares protestantes, para hijos de campesinos jornaleros
pobres, para hij@s de personas desplazadas que huían con sólo la ropa que tenían puesta.

Ellos enfrentaron oposición, su literatura fue quemada, su casa
apedreada, nadie les vendía propiedades para construir una iglesia, las
vidas de los creyentes se encontraban amenazada, una de las escuelas fue cerrada varias veces por las autoridades civiles. Pero en el nombre de Jesús, el Evangelio se sostuvo y echó raíces.

Hoy, en el nombre de Jesús, alimentamos a personas que viven en las calles
y entramos en sus barrios peligrosos; les damos a los desplazados un nuevo
comienzo con un programa de atención integral. Muchos de ellos oyen el
evangelio por primera vez y sus vidas se transforman por el poder de Jesús
al punto que pueden decir, "yo perdí todo, pero he ganado mucho más..."
Muchos se bautizan y se vuelven parte de la congregación local.

En el nombre de Jesús los enfermos son sanados, los desconsolados reciben
consuelo, hablamos con las autoridades militares, la guerrilla y los
comandantes paramilitares. En el nombre de Jesús personas de nuestra iglesia
trabajaron en los principios bíblicos para un proceso de Verdad, Justicia y Reparación con los grupos armados ilegales y hemos estado presentando nuestro punto de vista al Congreso y al gobierno.

En el nombre de Jesús nuestros pastores y personas que asisten a nuestras iglesias que están en peligro de ser secuestradas, de ser víctimas de desaparición forzada o ejecución, continúan con el trabajo que Dios les ha confiado. Hace unos días, cuando le pregunté a uno de estos pastores, que es uno de nuestros trabajadores de justicia y paz, cómo iban las cosas, irrumpió en llanto y gemidos por sentir la presión de sus perseguidores encerrándolo. Pero por el poder de Jesús continuamos.

¿Recuerda a Doris? La dejamos en una tarde de domingo haciendo una pregunta
conmovedora. ¿Una persona que ha matado a alguien puede ser cristiana? Observe que ella
no estaba preguntando, como lo hacen algunos, si un cristiano puede matar personas. Esa pregunta está fuera de lugar. Así que nuestras hermanas y hermanos hablaron con ella sobre el amor de Dios, el perdón de Dios y la nueva vida en el nombre de Jesús.

Cuando ellos la invitaron a orar y recibir perdón en el nombre de Jesús,
y ella estaba a punto de hacerlo, algo sucedió. La personalidad de Doris
cambió, y una voz gruesa dijo, "No, ella es mía, y ella seguirá siendo mía. Yo
voy a hacerla prostituirse. La haré cometer suicidio". Y así sucesivamente.
Ella estaba muy agitada.

Así que Caleb y Yalile y Carlos y Rosalba estimaron que era el momento de
expulsar a ese espíritu, ¿Era un espíritu de odio, de resentimiento, de asesinato? En
cualquier caso un espíritu demoníaco que no quería que fuera libre ni que reclamara
el nombre de Jesús para sí misma.

Así que oraron. Pero ellos no tenían mucha práctica con esa clase de cosa. Pasaron
dos horas y no pudieron sacar al espíritu. Así que llamaron a Idalí, otra de nuestros miembros. "Idalí, hemos estado tratando por dos horas de liberar a esta mujer y no podemos hacerlo".

"Está bien, voy a orar y a comenzar una cadena de oración".

Oraron durante otra media hora y de repente la mujer se tranquilizó y la personalidad de Doris reapareció. No recordaba nada. La última cosa que recordaba era que estaba lista para orar. Y ahora ella podría hacerlo. Así que, en el nombre de Jesús ella abrió su vida y el amor de Dios entró a su vida fluyendo como un río, y llevándose su horrible pasado y llenándola con felicidad y libertad esa tarde.

CONCLUSIÓN

Jesús les dijo a sus seguidores: "yo les he dado autoridad, para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del Enemigo, sin sufrir ningún daño.". Y cuando ellos ministraban en su nombre él dijo: "yo vi que Satanás caía del cielo como un rayo".

Así como Pedro y Juan, en Colombia estas sólo son personas comunes y corrientes: obreros, desempleados, amas de casa, trabajadores de la iglesia, desplazados y perseguidos, pero dotados de una gracia y poder extraordinarios dados por el nombre de Jesús para cambiar al mundo. Hemos creído que el nombre poderoso y misericordioso de Jesús vencerá a todos los obstáculos,
a todos los poderes, a toda oposición y traerá la gloria de Dios a nuestro país y al mundo. ¿Puede usted también creerlo?

Gracias por escuchar nuestra historia.

OREMOS:
Ahora en el nombre de Jesús vamos a reclamar esa autoridad que se nos ha dado.

Si usted está de acuerdo en orar el uno por el otro, ponga sus manos en las manos de la persona a su lado o sobre sus hombros, o simplemente tóquela.

Querido Dios, estamos orando en el nombre de Jesús.

Agradecemos tu presencia amorosa en esta Asamblea.

Tu Palabra dice que tu siervo fiel, fue herido por nuestra iniquidad, por
nuestro pecado y rebelión; que tu siervo llevó nuestro odio y violencia,
llevó nuestro dolor y sanó nuestras heridas. Por sus heridas somos sanados,
somos salvados, somos libres. Hoy reclamamos esa sanidad, ese perdón esa
libertad. Yo lo reclamo para mi amigo que está a mi lado y lo reclamo para
mí.

Pedimos en el nombre de Jesús ser llenados por el amor y alegría de tu Santo
Espíritu. Consuélanos en nuestros dolores y llénanos con la plenitud de
Cristo.

Y ahora en nombre de Jesús reclamamos la autoridad que él nos dio para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todo el poder del Enemigo y derrotar los poderes de oscuridad y maldad en nuestro mundo.
En el nombre de Jesús echamos atrás el poder de Satanás y dejamos entrar la luz de
Cristo.

En el nombre de Jesús sanaremos al enfermo y al desanimado, predicaremos el
reino de Dios, vendaremos a los heridos, liberaremos a los oprimimos,
liberaremos a los cautivos, alimentaremos al hambriento, y expulsaremos a los
demonios sociales y personales que oprimen tu creación: el militarismo, la
guerra, la codicia, las adicciones y otros poderes de la oscuridad.

Te pedimos, Espíritu Santo, que abras nuestros ojos para que también
podamos ver el poder de Satanás derrotado cuando caiga a la tierra como un rayo.

Te agradecemos que nos hayas permitido reclamar nuestra herencia, autoridad
y poder en el nombre de Jesús, y rogamos esto humildemente en su nombre sin
par.

Por favor démosle a nuestro Salvador un aplauso poderoso de alabanza. Amén