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“El llamado a la misión, reflexiones y desafíos desde una perspectiva bíblica anabautista,”

Por Pedro Stucky, pastor Iglesia Cristiana Menonita de Colombia

 

Consulta Anabautista Menonita Centroamericana – CAMCA

Guatemala, 28 noviembre al 1º diciembre, 2007

 

Romanos 1.16

Juan 9.1-41

 

Quiero comenzar esta ponencia con el conocido versículo de Romanos 1.16: “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego.”   Con esta cita quiero expresar que el poder de las buenas noticias de Jesús para cambiar vidas y este mundo es inimaginable.  El problema tal vez, es que la salvación al cual se refiere ha sufrido de un reduccionismo desafortunado que no nos ha permitido dimensionar la extensión: la altura,  la profundidad, lo ancho y lo largo de esa salvación que podríamos estar experimentando en nuestra iglesias si dejáramos que el Espíritu Santo de Dios nos guiara hacia el ser y hacer de pueblo de Dios en nuestros diferentes contextos.

 

Quiero compartirles en esta mañana algunas vivencias que hemos tenido en nuestra iglesia local, la Iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá.  Y aunque es una pequeña parte del testimonio que tenemos, quiero ilustrar con esto que vivir el evangelio y vivir el anabautismo no son dos cosas diferentes sino que el anabautismo es una manera específica de entender el seguimiento a Jesús.  No digo que es mejor ni peor que otras perspectivas de otras familias de fe, pero es la nuestra, que nos enriquece y orienta en medio de conflictividades muy grandes que padecemos en América Latina.  También con nuestro testimonio quiero ilustrar que es falsa la dicotomía que a veces se plantea entre ser anabautista o menonita y evangelizar y extender el evangelio,  o entre trabajar por la justicia y la paz  y orar y buscar los dones del Espíritu Santo  y tantas otras dicotomías o separaciones que se hacen y que nos desunen y rasgan el tejido del Cuerpo del Señor.. 

 

1          UNAS PALABRAS SOBRE JUAN 9

1.1       Para enmarcar este pequeño testimonio quiero primero hacer unos comentarios sobre el capírutlo 9 del Evangelio de Juan donde Jesús sana a un ciego de nacimiento.  Las autoridades religiosas, muy confundidas o tal vez abochornadas, tratan de desestimar o si fuera posible, negar el acontecimiento.  Al no poder hacerlo tratan de embutirlo en su propio marco religioso, entre sus preconceptos y categorías.   Cuestionan al ciego, cuestionan a los padres, descalifican a Jesús, descalifican al ciego y finalmente lo expulsan de la sinagoga.

 

1.2       El capítulo 9 de Juan refleja el creciente conflicto de Jesús con las autoridades religiosas judías que aferrados a su poder y comodidad no permiten entrar al que les podía haber salvado y renovado.  En este capítulo la ceguera del ciego es reemplazada no sólo por la vista física sino también por la capacidad de reconocer la visitación de Dios en Jesús de Nazaret.   

 

1.3       Y los fariseos que acosan al ciego excluido en vez de darle la bienvenida al que podría traer una buena noticia de parte de Dios, lo expulsan de la sinagoga.  Ellos que sí tienen su vista física resultan ser más ciegos que el invidente  ante la evidencia del poderoso


accionar de Dios al no reconocer en Jesús la presencia de Dios y darle la bienvenida. 

 

1.4       Así que en el nivel inmediato el capítulo 9 de Juan señala el triste rechazo de Jesús por las autoridades religiosas de su pueblo, lo que unos capítulos más tarde lleva a su muerte, por complot, traición, maquinación judeo-romana, confabulación religiosa-secular, y deslealtad del pueblo.  El Establecimiento religioso rehusa renovarse y admitir la posibilidad que una persona de afuera de su sistema les traiga una visión nueva de lo que Dios está haciendo en medio de ellos y la posibilidad de reformular la misión que Dios tiene para su pueblo en el mundo contemporáneo.

 

1.5       Y el que tenía la llave de esa renovación salvífica era el ciego, el excluido, el que era señalado de haber pecado, como explicación de su ceguera.  Pero era él que traería la presencia de Jesucristo, el vino nuevo.  El problema es que ese vino nuevo totea los odres viejos, y los dueños de los odres prefieren quedarse con los odres pero sin el vino.

 

1.6       El doctor Roberto Suderman en su tesis doctoral de NT sobre el Evangelio de Juan nos recuerda de otro nivel de interpretación, pues este evangelio refleja la vivencia de una comunidad cristiana minoritaria y perseguida por las autoridades religiosas judías, probablemente después del año 85 DC.  (Bogotá:UJaveriana, The Replacement Pattern in the Fourth Gospel: a persecuted community confronts its past, 1994).

 

1.7       Según Roberto, el noveno capítulo de Juan como todo el Evangelio, refleja lo que le estaba ocurriendo a la comunidad joánica hacia el final del siglo 1º.  El relato del ciego a quien las autoridades de la sinagoga expulsan, llega a describir la experiencia de la comunidad del autor, o sea es la autobiografía del autor y de su comunidad que, como el ciego,  son expulsados de la sinagoga judía.

 

1.8       Leer el libro desde la perspectiva de la comunidad excluida y perseguida por el establecimiento religioso en el siglo primero es también leer la marginación y exclusión de grupos sociales que no son aceptados por las iglesias establecidas y la tragedia que eso representa para la salvación de éstas.

 

1.9       Una vez más Dios le ofrece la salvación en Cristo Jesús a la comunidad judía, que tiene la oportunidad de aceptar a la comunidad joánica y su mensaje, pero no lo hace, y al contrario, la expulsa – para su propio juicio.

 

1.10     Las instituciones religiosas que rehusan dejar entrar al excluido extraño y que  supuestamente tienen los ojos para ver y entender las verdades y los propósitos del Reino, se hacen acreedoras del juicio de Dios porque en realidad andan enceguecidos y estreñidos por las tradiciones y privilegios adquiridos y su comodidad y no tienen ningún interés en poner en práctica el ejemplo y la práctica de Jesús.

                                                                                 

2          NUESTRO TESTIMONIO Sobre este tema del “El llamado a la misión, reflexiones y desafíos desde una perspectiva bíblica anabautista,” quiero hacer un recuento de nuestro caminar como Comunidad Menonita de Teusaquillo en Bogotá, donde pastoreo. 

 

2.1       Esta iglesia formalizó su intención de ser una iglesia en un apartamento de Chapinero, un sector de Bogotá por el año 1977 aunque venía reuniéndose como grupo informal desde 1973.  Desde el comienzo, tenía la idea de tener una visión comunitaria y no tanto de una iglesia tradicional.  Incluso, eso de ser iglesia y no sólo un grupo social, fue algo que hubo que ir ganando poco a poco entre los asistentes.  Desde el comienzo se enfatizó un liderazgo compartido, una enseñanza de la Palabra rotada y con participación comunitaria, una preocupación el uno por el otro, y bastante informalidad.    Eso sí, hay que enfatizar que ninguna comunidad, y para esa gracia, ninguna iniciativa, llega muy lejos sin que alguien, o algunos, ejerzan liderazgo, por compartido que sea. 

 

2.2       A medida que el grupo fue creciendo, fuimos sintiendo la necesidad de una figura pastoral más dedicada a esa labor, para atender la coordinación de la comunidad, cosa que ocurrió en 1980.  En 1981 nos trasladamos al edificio actual en Teusaquillo, que desde entonces ha sido nuestra sede. 

 

2.3       Pero esas dos cosas, la formalización del liderazgo pastoral y el edificio como sede, me parece que tuvieron su efecto institucionalizante sobre la comunidad.  Ya no nos reuníamos en la informalidad de un apartamento, ni nos sentábamos en cojines en el piso y en la alfombra para hacer un estudio de la Palabra comunitaria, sino que llegábamos a un salón donde nos sentábamos en sillas en filas, y escuchábamos  a un pastor que nos enseñaba y que coordinaba actividades.

 

2.4       Y así fuimos adquiriendo características más formales de iglesia institución.  Paralelo con eso también nuestras actividades se rutinizaron en algunos ministerios, y nosotros-as, nos fuimos acomodando a ser la Iglesia Menonita de Teusaquillo.  Tuvimos varios pastores.

 

2.5       Casi desde el principio de la comunidad, es decir desde finales de 1973, estuve involucrado activamente en la comunidad en varias formas, pero a mediados de la década de los 90 empecé a sentir un deseo – un llamado – para pastorearla.  Digo que el Espíritu Santo fue poniendo ese sentir en mi corazón – cosa que no había sentido antes – y dándome una visión del tipo de comunidad que me gustaría ayudar construir.  Fuí ordenado al ministerio a finales de 1993.

 

2.6       Este sentir coincidió con la salida del pastor que estaba, en el segundo semestre de 1994..  Claro que en retrospectiva, realmente fue una de esas “diocidencias”, donde Dios prepara las personas, los sentires, y el momento en el tiempo y manera precisos.  

 

2.7       Para cuando comencé a pastorear la iglesia en febrero de 1995, la iglesia ya se había “establecido”, con su membresía bastante estable, no muy grande, de clase media baja a media, de profesionales y no profesionales, con algunos programas fijos de educación cristiana y oración.  En términos generales cumplía con su presupuesto, no tenía mucha proyección hacía afuera, y se puede decir que se había instalado.

 

2.8       Una cosa que sí he pensado durante todo mi pastorado, es que me gustaría que la iglesia evitara esas polarizaciones que son tan frecuentes, entre lo espiritual y la acción social, entre los que oran y los que trabajan por la justicia, entre los que ayunan y los que dan de comer al hambriento.  En otras palabras, yo he soñado con una iglesia donde se reconoce y se busca la presencia de todos los dones del Espíritu de Dios y donde en vez de criticarse mutuamente entre bandos, nos apreciemos y reconozcamos la necesidad e importancia de cada uno en su don y ministerio.    La iglesia necesita la persona que ora y necesita a la persona que trabaja por la justicia y el desarrollo humano.  Y nos necesitamos los unos a los otros.

 

2.9       Aunque yo sí tenía una visión de las características y tipo de iglesia que me gustaría ver, no venía con planes ni un programa de acción en mi cabeza. Pero Dios si tenía algo sorprendente, desestablilizador y salvífico para nuestra iglesia y fue la irrupción de personas muy necesitadas y excluidas de nuestra sociedad: primero personas en situación de desplazamiento, luego personas perseguidas a muerte, luego personas con discapacidades, reclusos en las cárceles, habitantes de la calle,  niños-as desnutridos y con hambre, y además, un conflicto armado que nos envuelve a todos-as.

 

2.10     Pero antes de contarles algo más sobre eso, quiero comentarles de una palabra del Señor que recibí de una hermana que era amiga pero de otra iglesia.  Fue una palabra profética, y ocurrió así.  Más o menos cuando comenzaba a pastorear, en un tiempo de oración en el 3er piso, esta hermana que se llama Ema, dijo que sentía leerme un pasaje, y comenzó a leer de Josué 20.  Es un pasaje acerca del establecimiento de ciudades de refugio, donde Dios le ordena a Josué establecer sitios de refugio y protección para personas perseguidas por los vengadores de parientes que habían sido asesinados por alguien, así fueran muertes accidentales.  Uds pueden leerlo.  Realmente esta instrucción parece ser importante en el Hexateuco, pues aparece unas cuatro veces en diferentes formas. 

 

2.10.1  En todo caso Ema seguía leyendo, y entre más leía, más confundida se mostraba y un poco abochornada.  Decía, “Yo no sé qué significa, pero el Señor me puso este pasaje.”  Yo no me sentía tan confundido porque yo sí tenía idea... Y es que durante la década de los ‘80, yo formaba parte de un comité ecuménico que ayudaba sacar del país, con la colaboración de Amnistía Internacional, a personas que estaban huyendo del asesinato aquí en Colombia.  Recuerdo que llegaban a mi oficina en el primer piso terriblemente asustadas, como conejos perseguidos por perros de caza, pensaba yo.  Con la ayuda de Dios trataba de infundirles un poco de tranquilidad y buscarles salida del país para salvar sus vidas. 

 

2.10.2  Cuando Ema leía este pasaje, de parte de Dios, yo recordaba eso, pero ya habían pasado muchos años que yo no había tenido nada que ver con eso.  Sin embargo lo entendí.  Y pensé: “Es posible que Dios esté hablando algo para esta iglesia.”

 

2.11     Pero volvamos al relato de la iglesia.  Más o menos en 1997 irrumpió en nuestra iglesia la realidad del desplazamiento cruel, injusto y despiadado en el país con la toma de las instalaciones del Instituto Colombiano de Reforma Agraria – INCORA por los desplazados de la Hacienda Bellacruz del departamento del Cesar.  Mediante un hermano de la congregación  comenzamos a visitarlos, hacer actividades con los niños-as, y en general tratar de hacer su estadía allí un poco más llevadera. 

 

2.12     Una de esas personas que estaba en grave peligro de ser asesinado,  Manuel Narvaez y su familia llegaron a la iglesia, y nosotros les dábamos el apoyo que podíamos.  Una hermana humilde de la iglesia, Isabel Tarquino,  les dio posada y escondite en su casa en el sur, ofreciendo algo de protección mientras podían salir a Bélgica en asilo.  Manuel se salvó milagrosamente de ser asesinado presuntamente por paramilitares en el centro de Bogotá. 

2.13     Desde ese entonces hemos experimentado muchas intervenciones divinas realmente milagrosas a favor de las personas que se han puesto bajo la  cobertura de Dios en primer lugar y de la iglesia que es su pueblo.   Hemos visto al mismo Dios que liberó a Pedro de la cárcel y de ejecución a manos de Herodes en Hechos, ejercer su soberano poder librando a Jobany, a Isabel, a Teresa la hija de Nora, a Juan, a Claudia de muertes aparentemente seguras, a Jonathan el hijo de Claudia de dos secuestros, y a otras personas de atentados y persecuciones inclementes.  Dios honra la fe de su pueblo.

 

2.14     Creo que más o menos en 1999, la Iglesia Menonita nacional con el apoyo del Comité Central Menonita de Norte América inició un proyecto para las iglesias locales de trabajo con personas desplazadas, que para esa época llenaban nuestras ciudades.  Una de las líneas de trabajo de Mencoldes ya era el trabajo con personas desplazadas.   Así que formamos un Comité para Desplazados para darles una atención integral en la iglesia, y empezaron a llegar a ser escuchadas, atendidas, y ayudadas.  Les ayudamos en la medida de nuestras posibilidades con ayuda humanitaria, cursos, escucha y consejería.

2.14.1  Pero al mismo tiempo que la iglesia abrió sus puertas a estas personas desplazadas y necesitadas, abrió su corazón y su mente y sus brazos.  Esto fue un choque para la congregación, un choque de culturas, una irrupción de personas extrañas, necesitadas, traumatizadas, desorientadas, y exigía una atención bastante intensiva, tanto de tiempo, amor y de recursos humanos y económicos. 

2.14.2  Para muchos de los que llegaron fue y sigue siendo la primera vez que han tenido la oportunidad de realmente escuchar y conocer las Buenas Noticias de Jesucristo para su vida y docenas – o tal vez centenares – de ellas han respondido con entusiasmo y alegría a la invitación bondadosa y gratuita de nuestro Señor Jesucristo, quien les ha lavado con su sangre preciosa, les ha perdonado, les ha  limpiado, les ha levantado, les ha secado las lágrimas, les ha restaurado y les ha transformado las vidas.   Aquí se hacía verdad la sentencia de Jesús, “El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”  Y en ellas se había perdido tanto: años de vida y esfuerzo, vidas de familiares, proyectos de vida, autoestima, estabilidad y tantas cosas más.... Pero Jesús les ha restaurado todo y mucho más, creánlo o no.

 

2.15     Para algunas de las personas antiguas de la congregación no fue una adaptación fácil esta nueva presencia.  Se sentían desplazadas en su propia iglesia, faltos de atención pastoral, sentían inseguridad para ellos y sus hijos-as.  Algunas personas se fueron.  Tal vez no podían apreciar lo nuevo que Dios estaba haciendo en medio nuestro.  Tal vez nosotros no supimos o no tuvimos el cuidado para interpretarlo.  Como con el joven rico que Jesús miró con tristeza, también miramos con tristeza el hecho que algunos no pudieron regocijarse con la novedad que se estaba dando frente a sus propios ojos.  Como en Juan 9 era la oportunidad de ver como Dios manifestaba su gloria....

2.15.1  Pero hay que decir que en su gran mayoría, la congregación respondió en una forma admirable, encomiable.   Se dejaron estirar en sus mentalidades, se dieron cuenta que Dios estaba haciendo algo nuevo, importante, y abrieron sus corazones y sus vidas a esta nueva realidad.  Domingo tras domingo al presentar a las personas nuevas, nos dimos cuenta que llegaban de los cuatro puntos cardinales del país a escuchar el Evangelio y entregar su vida  a Jesús y experimentar la vida nueva y eso ha renovado a la congregación con la entrada de un sin número de talentos, energías, alegrías y fuerzas.  Dios nos ha dado el gran privilegio de presentar el Evangelio y de ser instrumentos para la conversión, cambio de vida y la  salvación de muchas personas que nunca habían tenido mayor oportunidad de conocer a Jesús o estaban ocupadas o indiferentes en sus quehaceres y nunca le habían puesto mayor atención.  Y ese privilegio la congregación ha compartido.

 

2.16     Estas personas nuevas cambiaban su corazón triste por corazones rebosantes de agradecimiento y de amor.  Nos daban lecciones de solidaridad entre ellas, traían historias de aguante y sufrimiento, nos planteaban desafíos permanentes, tenían energías para trabajar y colaborar.  

 

2.17     Las personas antiguas de la congregación tienen un papel muy importante en la congregación.  Tienen madurez, son un núcleo estable, participan en algunos ministerios importantes, proveen estabilidad económica.  Pero en cuanto a participación a los nuevos no se les tuvo marginados.  Se les dio la oportunidad de participar en formación cristiana, en ministerios como los comedores, en actividades especiales.  Sentirse útil – y no sólo beneficiario -- es muy sanador y hace maravillas por la autoestima, además de hacer contribuciones muy valiosas.  También ha habido espacios de integración entre antiguos y nuevos, que ayudó romper barreras de desconfianza.  A los antiguos también hay que respetarlos y escucharlos.

 

2.18     El Comité para Desplazados de la iglesia,  junto con Mencoldes, le hizo seguimiento a los desplazados de Bellacruz que habían recibido tierras en la hacienda Cámbulos cerca a Armero -Guayabal.   Una de las hermanas después de una visita decía con su acento paisa: “Uno se da cuenta que definitivamente vivimos como reyes, eh ave María.”    La presencia de los desplazados en la iglesia, su sufrimiento y necesidad, atropelló las sensibilidades y tocó las comodidades a las que estábamos acostumbrados.   También esta comunidad de Cámbulos se salvó milagrosamente, de una terrible masacre una noche, varios años despues de haberse asentado allí.  Pero por el camino, los asesinos se devolvieron.  Dios es bueno y respalda las oraciones de su pueblo.

 

2.19     Se formó un Comité de Justicia y Paz en la iglesia.  Una de las primeras cosas que hizo fue abrir un espacio de oración y reflexión los miércoles al medio día llamado el Momento por la Paz.  Contarles sobre este espacio no más sería suficiente para llenar este testimonio.  Pero lo que hay que decir es que ha sido un espacio de una riqueza inapreciable para la iglesia y para las personas que asisten. 

 

2.20     Pensábamos que sería importante como iglesia de paz y para las instituciones menonitas que trabajan en la zona, tener un espacio de oración semanal por la paz de Colombia.  Así que se comenzó con un formato de media hora de oración y lectura bíblica y media hora de reflexión sobre algún tema actual, o de alguna experiencia de trabajo, de análisis de los acontecimientos, etc.  

 

2.21     El espacio empezó a crecer: de cinco o seis personas, pasó a 10, 15, 20 40, 60 y más personas. ¿Quiénes eran estos asistentes?  Como dice Jesús: “Vendrán del norte, del sur, del oriente y del occidente a sentarse a la mesa de Abraham...”   ¡Qué interesante cómo se va repitiendo el Nuevo Testamento en nuestra experiencia!  Eran las personas desplazadas, y ellas le contaban a sus familiares y amigos que había una oración por la paz.  Y personas que nunca se arrimarían a una iglesia, se acercaban al momento por la paz y descubrían una manera de ser cristiano-a que se preocupaba por la realidad social, por la justicia, por los derechos humanos, por la paz, por el trabajo por un mundo nuevo, y por darles la mano ellas....  Y realmente estas personas se apropiaron del espacio y lo hicieron suyo: era un espacio de sosiego, de descanso, de refrigerio, de encuentro, de oración, de la presencia de Dios en medio de una historia colombiana convulsionada y desalmada.

 

2.22     Esperábamos que las personas vinculadas a las instituciones menonitas en derredor vieran la importancia de este espacio en medio de su trabajo comprometido y entregado por la paz y la justicia social y que correrían a asistir.   Incluso llegué a imaginar  que las instituciones verían tal importancia en este acontecimiento que cerrarían sus puertas de atención al público y dejarían un aviso diciendo que están orando por la paz.  Nada más lejos de la verdad.  Ni de las instituciones en derredor, ni de las personas antiguas de la iglesia hubo mayor asistencia.  No tenían interés, tiempo, energía, o tenían otras prioridades, o algo.... Muchas veces con las personas más antiguas de la iglesia he pensado en las palabras de Jesús, “Tocamos para Uds y no danzaron, plañimos y no lloraron.”   Por otra parte, tal vez fue de Dios que más personas de las antiguas no participaran.  Quién sabe si los nuevos se hubieran apropiado del espacio de la manera que lo han hecho si los antiguos hubieran estado.  De todos modos también habría que examinar en qué estamos fallando al tener otras expectativas o al no hacer del espacio algo atractivo o importante para los demás.

 

2.23     Y hablando de mesa, como a los dos o tres años después de iniciar, pensamos que sería interesante agregarle al final del espacio una humilde sopa comunitaria, para servir entre los-as asistentes.  Realmente para muchas personas que asistían podría ser lo primero que comían en todo el día.  Se invitó a los asistentes que se encargaran de la preparación de la sopa, y así fue.  Al final del Momento por la Paz hay una deliciosa sopa u otro sencillo plato, por lo cual los asistentes contribuyen $500 pesos (unos 25 centavos de dolar) si los tienen, y si no, somos muy claros, que hay para todos.  Así que ese espacio se convierte en una afirmación de la generosidad de Dios y la voluntad del Creador que todas sus criaturas tengan comida suficiente puesto que El la da generosamente.  Es también un espacio comunitario de compartir, diálogo y apoyo mútuo en medio de los sufrimientos y necesidades. 

 

2.24     El tiempo falta para contar muchísimas cosas más que son parte del testimonio de lo que ha hecho el Espíritu Santo en nuestra congregación, pero no puedo dejar por fuera un aspecto al cual ya he aludido.

 

2.25     Algún tiempo después de haber comenzado a atender a los desplazados, empezaron a aparecer personas como  Manuel Narvaez:  desplazadas que no obstante haber sido obligadas a abandonar sus terruños, sus pueblos, sus oficios, sus patrias chicas seguían siendo buscadas, perseguidas, amenazadas para matarlas aquí en Bogotá. 

 

2.26     El Comité de Justicia y Paz, lo que hizo fue recibir a estas personas para escucharlas en primera instancia.  Tal vez era uno de los pocos sitios donde se sentían seguros de derramar su dolor, su temor, su incertidumbre, su confusión, su inseguridad, y esa carga terrible que contamina nuestra patria, salía en cascadas, como un asqueroso vómito que era de suma importancia descargar. 

2.26.1  Y nosotr@s los escuchamos, lloramos con ell@s, oramos por ell@s, les compartíamos la Palabra y la esperanza de Jesús Resucitado, y buscamos alternativas para su vida.  Cuando ha sido necesario hemos buscado salidas del país para los que están en peligro de muerte.  Porque eso sí, el criterio fundamental del Comité ha sido salvar vidas, no importa si son personas perseguidas por la guerrilla, por los paramilitares, o por los agentes del Estado, y ha habido de todo.  A veces con un fondo de protección que manejan varias entidades de derechos humanos hemos conseguido apoyo económico por algunos meses.  También el mismo Comité de Justicia y Paz ha podido aportar soluciones económicas puntuales en la medida de sus capacidades.

 

2.27     No tengo palabras ni la habilidad para expresarles lo tremendo que ha sido este ministerio.  Dice el diccionario que tremendo significa “terrible y formidable, muy grande o extraordinario, que hace cosas sorprendentes” y todas esas cosas describen lo que Dios ha hecho a través de este ministerio.  Queda uno pequeño y sin palabras al lado de la magnitud que esto ha significado para nosotros.  Pero lo cierto es que con el pasó de los años comenzó a cumplirse esa Palabra del Señor sobre Teusaquillo como sitio de refugio que me había dado Ema, con este ministerio un poco silencioso pero muy real.

 

2.28     Obviamente esta labor requería constante discernimiento, pues no eran caminos trazados y recorridos aun.  Había preocupaciones de seguridad, preguntas sobre manipulación, sobre lo adecuado de las soluciones, etc.  Pero llegó un tiempo que el Comité de Justicia y Paz empezó a sentirse incómodo por no decir un poco culpable o cuestionado frente a la iglesia.  Porque se daban cuenta que en gran parte ellos eran los responsables por este profundo cambio sociológico que había trastornado a la iglesia por la llegada de tantas personas nuevas, necesitadas, perseguidas, y por la consiguiente incomodidad de algunas personas de las antiguas, que se sentían no sólo desplazadas sino también inseguras. ¿Quién podía saber quién llegaba a los cultos? ¿Eran paramilitares, eran guerrilleros, agentes de inteligencia? ¿A qué hora podía haber algún incidente peligroso? ¿Estarán seguros nuestros  hijos-as en esta iglesia? ¿Además, quien dijo que este tipo de intervención es tarea de una iglesia? ¿No sería mejor dedicarse a ministerios más tradicionales y no a cosas tan peligrosas y hasta políticas? 

 

2.29     Así que con esa carga el Comité pidió una cita con el Consistorio de la Iglesia, que es el Cuerpo Gobernante que en ese tiempo estaba compuesta por cinco maravillosas mujeres, en su mayoría de edad mediana, con mucha sabiduría y compromiso cristiano acumulados entre ellas, y les expusieron sus dudas y vacilaciones del momento a ver qué consejo les daban. 

 

2.30     Ellas escucharon atentamente su confesión y luego con una claridad meridiana del Espíritu Santo, ellas les dijeron en palabras más o menos así: “Al contrario de sus dudas, eso que ha pasado en la iglesia, es del Señor.  Eso es precisamente lo que debe hacer la iglesia.   En estas personas que han llegado hemos sido privilegiados de encontrarnos con el Señor Jesucristo que ha llegado en el desplazado, en el desvalido, en el perseguido, en el hambriento, en el encarcelado.   Estos eventos han renovado a la iglesia, nos ha permitido un ministerio inigualable y privilegiado.  Lo que han hecho, ha sido muy bueno.”  Estas mujeres sabias, habían visto con una claridad asombrosa y sin vacilaciones la visitación del Señor a la Iglesia Teusaquillo y le infundieron fuerza y nueva energía al Comité. 

 

2.31     A nuestra iglesia han llegado personas que podrían odiar a la guerrilla, a los paramilitares, a las fuerzas armadas, o tal vez a otros.  Posiblemente algunos han tenido afectos hacia uno u otro grupo.  Posiblemente tendrían mucha desconfianza hacia otros en la iglesia.  Pero en la nueva comunidad de Jesús, han aprendido a perdonar, y alrededor de la Mesa del Señor, se hace realidad la descripción del escritor de Efesios 2.14: “Cristo es nuestra paz.  El hizo de judíos y no judíos un solo pueblo, destruyó el muro que los separaba y anuló en su propio cuerpo la enemistad que existía.”

 

2.32     Pasaron los años desde la palabra que me dio Ema, y un día me la encontré en el aeropuerto y le recordé del incidente y le expliqué cómo se estaba cumpliendo la Palabra del Señor que ella no había entendido, pero que no se había resistido dar, y que nosotros-as no nos resistimos a cumplir con la ayuda del Señor.  La sabiduría y los propósitos del Señor son perfectos y han sido para salvación de muchos-as.

 

2.33     Hermanos-as, el tiempo no da para contarles de nuestras maravillosas experiencias con el trabajo de ayuda mutua, con las personas de la calle, con los Comedores Pan y Vida, con los ministerios con reclusos y con personas discapacitadas, con el trabajo por la paz. 

 

2.34     Pero sì quiero mencionar un aspecto más.  En los primeros años de mi pastorado le trabajamos a una declaraciòn de visión de la congregacón.  No ha sufrido muchas modificaciones a traves de los años y hoy dice así:  Somos una comunidad cristiana, misionera de amor, que impulsada por el Espíritu Santo y guiada por la Palabra de Dios, ora y trabaja para que se haga la voluntad de Dios, en la tierra así como se hace en el cielo

 

2.35     Nos dimos cuenta que sin proponernoslo, en el pasado nuestra gente había fundado dos nuevas congregaciones, y por eso decidimos que una de nuestras características era que éramos una comunidad misionera.  Pero, otra vez, no conocíamos los planes de Dios.

 

2.36     A finales de los años 90 por diversas razones, entre ellas la crisis económica causada por políticas neoliberales y la apertura económica, mucha gente empezó a emigrar del país. Y entre ellas, personas y familias de nuestra iglesia.  Yo me preocupé, porque me di cuenta que estábamos perdiendo líderes, gente formada, que no se reemplazaba de la noche a la mañana.  Creo que muchas iglesias en nuestro continente han sufrido ese fenómeno y tiene consecuencias a nivel de liderazgo, economía y ánimos de la iglesia local. 

2.36.1  Estaba yo en medio de ese desánimo cuando vino, traída por una hermana,  una hermana muy humilde de otra iglesia.  Entramos a un cuarto y nos pusimos a orar.  En medio de la oración esta hermana también tenía una palabra del Señor.  Una de las cosas que dijo fue que no me preocupara por la salida de personas de la congregación (yo no le había dicho nada) porque el Señor iba a traer a muchas personas a esta congregación.  Allí se iban a preparar, y ellas también iban a salir a otras partes, y el ciclo se iba a seguir repitiendo.  Pues a partir de eso, descansé.  Dejé de preocuparme por las personas que salían.

 

2.36.2  Y así como habló, así ha hecho Dios.  Ha dispersado a muchísimas personas con liderazgo y don de servicio de la iglesia por otros lugares del mundo para ubicarlos en sitios distantes para llevar como misioneros, la visión de la Iglesia de Teusaquillo sobre el llamado de Dios a su pueblo para servir a humanidad.  Los ha llevado a otras latitudes y a otras iglesias.  La mayoría han salido como refugiados para salvar sus vidas.  Dios nos ha permitido ser instrumentos para salvar muchas vidas.  Y aunque estas personas han perdido mucho, en el tiempo que estuvieron en la congregación, ellos mismos confiesan que han encontrado algo muchísimo más valioso de lo que perdieron, pues fueron encontrados por Jesucristo y su cuerpo amoroso.  Y allí aprendieron a perdonar, a dejar su pasado en las manos de Dios, y proseguir hacia nuevos horizontes que Dios les abría.  Aquí se cumple la palabra de Dios en Jeremías, 29.11: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza.”

 

2.36.3  Y Dios ha seguido trayendo personas, por montones, personas nuevas, que llegan y conocen a Jesús, se bautizan, aprenden, conviven, contribuyen sus dones, y luego las saca a otros países.   Y a pesar de que la gran mayoría de personas que han llegado han sido personas sin recursos económicas, a las que hay que ayudar, en todo Dios ha provisto los recursos en abundancia y sobreabundancia, y las fuerzas para hacer lo que nos ha correspondido.  Y todo respaldado con los dones, la fiel oración y la fe de los creyentes. 

 

2.37     Lo que este testimonio quiere enfatizar, es que esta entrada sobrecogedora por no decir arrolladora de personas excluidas y marginadas a la iglesia de Teusaquillo, ha sido una entrada  salvífica para la Iglesia, que ha significado su crecimiento, su renovación, su extensión y sobre todo un encuentro muy lindo con el Señor Jesús y su Reino.  No tenemos manera de darle gracias al precioso Espíritu de Dios por permitirnos este privilegio, pues tenemos que decirlo: la mayoría de las cosas que han ocurrido, no han sido por nuestra planeación, ni por nuestra previsión, sino han sido sorpresivas irrupciones del Espíritu Santo que nos encontró dispuestos-as a seguir su dirección.  Y eso ha sido nuestra salvación, porque encontrarse con Jesucristo y darle morada en una comunidad, es permitir que esa comunidad vea su gloria, llena de gracia y de verdad.

 

 

3          ALGUNAS REFLEXIONES Y LECCIONES

 

3.1       Hay que ser sensibles a la dirección de Dios.  Dios tiene tareas y ministerios para nuestras iglesias si le escuchamos.  Nuestros planes son menos importantes que los de Dios.  Hay diferentes maneras para Dios hablarnos.  En este caso, fueron escuchadas mujeres,  y mujeres que ni siquiera eran parte de nuestra comunidad de fe.  Obviamente no es sólo una voz, sino también los acontecimientos que se dan en la historia, en los eventos, el discernimiento en grupos de trabajo y otras maneras.  Y hay que obedecer y asumir los retos con valor y compromiso En últimas Dios es el dueño de la misión y nos llama a nosotr@s a colaborar..

3.1.1    Creo que cada iglesia local tiene su “angel” (como en Apocalipsis), su carisma, su personalidad, lo que también es cierto para cada pastor/a y cada persona.  El desafío es identificarlo, abrazarlo y vivirlo y no tratar de imitar el de otra iglesia o persona.  Porque vivir de acuerdo a esa personalidad y llamado es felicidad y efectividad en misión.

 

3.2       La Entrada de Excluidos.  Parece que cada vez que en la Biblia se da la aceptación del excluído es para el enriquecimiento, bendición y adelanto de los propósitos salvíficos de Dios. 

3.2.1    En el AT cuando los israelitas incluyeron en su medio a Rahab la prostituta y a Rut la moabita, incluyeron a dos antepasadas del rey David y de Jesús de Nazaret que dieron ejemplo con su fe.

3.2.2    Cuando Dios le enseña a Jonás que los odiados asirios también eran objeto y beneficiarios de la misericordia y amor de Dios, los profetas empiezan a preparar el camino para la universalización de la bendición de Dios sobre la humanidad y el derramamiento de su Espíritu sobre toda carne.

3.2.3    La iglesia primitiva que admitió a los gentiles a su comunión dió un salto cuántico en su comprensión de la historia de la salvación y universalizó el plan salvífico de Dios, que ahora no excluía a los que antes no eran pueblo y no gozaban de la gracia de Dios.

 

3.3       La ubicación atitudinal y geográfica es significativa.  Es la invitación a que la iglesia esté en el mundo.  Que los necesitados tengan acceso a nuestros templos y sitios de reunión es importante, es decir que sea una iglesia de fácil acceso, tanto en lo físico como en la actitud.  Es posible, pero no muy probable, que una congregación se desplace a otras zonas de la ciudad para realizar algún ministerio al cual Dios la está llamando.  Lo más probable es que los ministerios en una iglesia local surjan de las personas que asisten, y las personas que asisten reflejarán la ubicación geográfica.  Claro está que con medios de transporte públicos, muchas personas de afuera de la zona pueden asistir si está el contacto.  Sin embargo hay que reflexionar sobre el Dios que en la Biblia se ubica en las periferias.

 

3.4       La importancia de los antiguos.  Por otro lado hay que reconocer como ya he dicho, que las personas antiguas también son valiosas y que hay que encontrar maneras de integrar a las nuevas y a las antiguas en un solo cuerpo, el cuerpo del Señor Jesucristo. 

3.4.1    Hay razones no muy aceptables para erigir barreras hacia a las personas diferentes como por ejemplo, miedo, clase social, imagen, o porque toca mi poder mis intereses o comodidad.

3.4.2    Aunque todas las personas son bienvenidas, también hay procesos graduales de integración para las personas nuevas.  Llegar a ser miembro es un proceso, no es de una vez.  Hay pasos para dar.  Es un proceso de conocimiento mutuo.  Las personas llegan con intereses personales y necesidades.  No todas se quedan.  No todas tienen un interés genuino en lo que ofrece la comunidad.

3.4.3    También hay que reconocer que hay razones válidas para la no aceptación de las personas.  Por ejemplo, no todo cabe, no todo es válido.  La congregación espera cambios de vida y comportamientos y hay normas éticas que espera que las personas guarden.

3.5       La importancia de la comunidad de fe.  Hay que ser comunidad de fe y hacer la misión.  La comunidad de fe es la expresión de Jesucristo, son las manos, la sonrisa, el abrazo de él.  La comunidad de fe es la que da la bienvenida, la que incluye, la que sana, la que consuela, la que anima, protege y recupera.

3.5.1    La comunidad de fe es sanativa.  Realmente levanta a los caidos, consuela a l@s que lloran, ora por los quebrantados, enseña y restaura la imagen de Dios perdida.

3.5.2    La comunidad de fe da la cobertura protectora de Dios a las vidas de personas en peligro.  En nuestra iglesia, aunque eso es todo un capítulo aparte, hemos visto como Dios honra la fe de su pueblo.

3.5.3    La iglesia local es el primer agente de misión.  Tenemos instituciones especializadas y gracias a Dios por ellas.  Las necesitamos.  Pero es una tentación y es muy fácil pasarle las necesidades que van llegando a las iglesias a las instituciones especializadas, porque al fin y al cabo, decimos,  “Para eso están.”  Pueden y deben ser un apoyo, pero el primer sitio de misión es la iglesia local.  Allí llega la gente y el contacto y el trabajo con ellas es lo que transforma a la comunidad local.

 

3.6       La iglesia realmente es un cuerpo, unido orgánicamente con sus ligaduras, sus vasos conectores, sus miembros y órganos.  Una cosa está ligada a otra: la conversión, el discipulado, el bautismo, la formación, la ayuda mútua, la consejería, el testimonio de paz y de justicia, la oración, los derechos humanos, los milagros, los cultos de celebración, la música, la educación cristiana con niñ@s, jóvenes y adultos, los ministerios sociales, etc. Y todo depende de la cabeza que es Jesucristo y su presencia amorosa en medio de su pueblo a través del accionar de su Espíritu Santo.

3.6.1    Muchas de las cosas que se han hecho en Teusaquillo han sido iniciativas de personas que han expresado interés, deseo de servir, y el pastor simplemente los apoya, sirve de facilitador/a.    Es importantísimo reconocer y apoyar esos dones e iniciativas porque ahí está la riqueza.

3.6.2    Quiero enfatizar la importancia de involucrar a las personas nuevas en los ministerios y actividades que estèn a su alcance.  Es mucho lo que hacen estas personas nuevas y al mismo tiempo es terapéutico y pedagógico.

 

4          CONCLUSION

4.1       Dejo para sus discusiones la pregunta sobre si tiene que haber polarización entre ser anabautista y evangelizador, entre espiritual y activista social, entre iglesia menonita e iglesia dirigida por el Espíritu Santo, entre una participación horizontal y una dirección pastoral, y muchas otras dicotomías que atesoramos. ¿Son realmente necesarias? ¿Son útiles?

4.2       ¿Ahora entienden herma@s porque comencé con el versículo de Romanos 1.16:  “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego.” ?  Esto es una realidad y es nuestro testimonio.

4.3       Sobre todo herman@s, estoy convencido que el secreto de la iglesia está en Jesucristo.  Una iglesia menonita anabautista es una iglesia cristocéntrica.  Todo nuestro existir, nuestro quehacer, nuestro objetivo nace en Jesucristo, existe por él y para él, y es para que él sea conocido, levantado y amado.

 

 Todo lo que se ha logrado es por el esfuerzo de muchas personas pero sobre todo porque Dios es bueno.   Muchas Gracias por escuchar y compartir este camino con nuestra iglesia.

           

 

 

Preguntas de reflexión:

 

1. ¿Qué estimuló en sus pensamientos y sentimientos esta presentación? ¿Qué podemos compartir de nuestra propia vida y experiencia?

 

 

2. ¿Qué principios o fundamentos adicionales de misión discernimos en la presentación o queremos destacar?

 

 

3. ¿Cómo vivimos las polarizaciones que nos desunen?