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CUMBRE NACIONAL CRISTIANA EVANGELICA POR LA PAZ DE COLOMBIA - SAN ANDRES ISLA

Lo especial de esta cumbre fue poder reunir a 110 personas de diversos trasfondos eclesiales y teológicos para hacer una reflexión juiciosa sobre la situación de conflicto armado que vive nuestro país y el aporte de las iglesias cristianas evangélicas a la construcción de la paz.

La reunión que fue convocada por la Comisión de Restauración Vida y Paz, la Junta Directiva de CEDECOL, y Justapaz trajo a personas de las diferentes regiones del país y de Europa, Canadá, EEUU, Mexico y Ecuador.

Al final se logró consenso alrededor de un documento que pretende ser algo como una hoja de ruta para la iglesia en Colombia. Las personas quedaron impactadas con el ambiente de respeto y armonía que se vivió. Damos gracias a Dios por la presencia de su Espíritu que nos llevó a la unidad y a seguir dando puntadas hacia la paz que Dios quiere para Colombia.

Gracias a Dios también por la presencia de un buen número de personas de las iglesias menonitas que contribuyeron a la buena marcha de este evento: Ricardo, Mauricio y Gerardo Esquivia, Jenny Neme, Pablo y Pedro Stucky, Carlos Guevara, Daniel Vargas, Amanda Valencia, Alix Lozano, Jairo Roa, Roberto Suderman, Janet Plenert. Gracias por sus oraciones.

 

 

 

PRIMERA

CUMBRE NACIONAL

DE LA IGLESIA

CRISTIANA EVANGELICA

POR LA PAZ DE COLOMBIA

(Borrador Provisional)

 

San Andres, Colombia

13 al 17 Febrero

2.006

 

PREAMBULO:

 

Mientras que en las ultimas décadas en Colombia han surgido varios actores del conflicto armado, la Iglesia Cristiana Evangélica se levanta como una voz profética para la paz nacional, ya que es una institución que hace presencia en todos los rincones de la nación y esta preparada para sanar, restaurar y re-direccionar los corazones de los colombianos con el poder del Espíritu Santo a través del perdón y la reconciliación con el Creador y los principios y valores del Reino de Dios y su Palabra.

 

CEDECOL

Saludamos a nuestros compatriotas con la esperanza de nuestro Se or Jesucristo resucitado, que en medio de nuestras dificultades y sufrimientos nos dice: ANo teman. Yo he vencido al mundo.@ La iglesia de Cristo es agente de esperanza, de consolación y de cambio que promueve la justicia, la paz y el bienestar para nuestro país. Invitamos a nuestras hermanas y hermanos colombianos a buscar al Se or mientras pueda ser hallado y llamarlo mientras está cerca, pues el cambio y la paz para Colombia comienza con una transformación de nuestros vidas.

El Consejo Evangélico de Colombia - CEDECOL a sus 56 a os de existencia, actualmente es la organización más representativa de las iglesias cristianas evangélicas en Colombia que suman aproximadamente 8.000. Agrupa a más del 70% de estas iglesias e instituciones que se encuentran en casi todas las ciudades, pueblos y regiones del país, y que representan aproximadamente 4 millones de colombianos y colombianas.

La iglesia cristiana evangélica viene trabajando y orando desde hace muchos a os silenciosamente a nivel local para sembrar semillas de paz y bienestar para nuestro país. A través de la predicación y ense anza de la Palabra de Dios, millones de personas han llegado a un arrepentimiento genuino de sus malos caminos para aceptar las buenas noticias del perdón y salvación de Jesucristo y su Reino de justicia y paz. Se han congregado en miles de iglesias locales desde donde buscan transformar sus vidas en comunidad y servir a la sociedad en su entorno con escuelas y colegios, recuperación de drogadictos, ministerios juveniles, dignificación de la mujer, formación de liderazgo, trabajos en salud y otros ministerios sociales. En menor grado algunas comunidades cristianas han trabajado con desplazados, en resolución de conflictos, desarrollo y organización comunitarios, educación para la paz, objeción de conciencia al requisito militar obligatorio y otros. Todo esto en una perspectiva evangélica de perdón, paciencia, servicio y amor al prójimo.

Al mismo tiempo confesamos que, a veces nos hemos aislado de la realidad que vivimos, ausentándonos de los grandes temas y problemas que afligen nuestro país. Paulatinamente la Iglesia de Colombia ha venido tomando conciencia de la problemática social y política del país y de la importancia de ser parte de la solución. Por esta razón nos hemos reunido en la Primera Cumbre Nacional de la Iglesia Cristiana Evangélica por la Paz de Colombia durante los dias 13 al 17de febrero de 2006, en la Isla de San Andrés, 110 representantes de diferentes denominaciones e instituciones de todo el país, acompa ados por participantes internacionales..

 

 

ANTECEDENTES DEL CONFLICTO COLOMBIANO ACTUAL

La etapa más reciente del conflicto interno que asola a Colombia lleva ya casi 60 a os. Durante este tiempo han muerto cientos de miles de personas y el costo social ha sido incalculable. También han tenido lugar diálogos, negociaciones y desmovilizaciones resultado de los acercamientos entre grupos armados y el gobierno, sin que ninguno de estos lleve al país a una paz duradera.

El alejamiento de Dios, y la consecuente pérdida de valores, se ha traducido en situaciones de injusticia, desigualdad social y económica y la violencia en todas sus expresiones. Los gobernantes no han dado respuesta a estas situaciones. Si bien la población civil ha sufrido las consecuencias de políticas y acciones de quienes ejercen el poder, también la población ha elegido a sus líderes, acogiéndose a sus propuestas, que no han sido solución. Y aunque cualquier cambio positivo en este momento llega tarde para las miles de familias que ya han sufrido pérdidas irreversibles, todavía puede haber un futuro mejor si se provee el liderazgo necesario, que con decisión emprenda transformaciones de fondo en las estructuras económicas, políticas y sociales del país.

OBJETIVOS DE LA CUMBRE

OBJETIVO GENERAL: Crear un espacio para que la Iglesia Cristiana Evangélica reflexione bíblica y teológicamente sobre la realidad colombiana con el propósito de construir una propuesta para la paz con justicia social, económica y política y definir estrategias y compromisos para contribuir a ella.

OBJETIVOS ESPECIFICOS:.

Promover la unidad de la iglesia especialmente en la búsqueda de la paz en Colombia.

Establecer redes solidarias con la comunidad cristiana nacional e internacional y demás organizaciones comprometidas con la resolución pacífica del conflicto colombiano.

Dise ar estrategias que contribuyan a la construcción de una cultura de paz que ponga fin al conflicto armado y otras tipos de violencia que azotan a la población de nuestro país.

Sistematizar esta experiencia y reflexión para orientar la vivencia y acción de las iglesias.

 

PERSPECTIVAS TEMATICAS DE LA CUMBRE

En esta cumbre hemos destacado el momento actual que vivimos, concentrándonos en seis temas principales:

La situación actual del Conflicto Armado y sus efectos sobre la iglesia. Compartimos el sufrimiento de nuestras poblaciones empobrecidas que llevan doble carga, padeciendo la angustia de la supervivencia diaria y el peso primordial del conflicto armado. Nuestra iglesia sufre esta misma realidad, especialmente las congregaciones rurales, siendo en su gran mayoría conformada por personas de extracción humilde y marginada. Hemos escuchado testimonios conmovedores del impacto del conflicto sobre comunidades eclesiales y seculares. Es importante que las congregaciones urbanas se identifiquen con este drama humano y respondan con oraciones y acciones solidarias.

La situación de la ni ez frente al conflicto armado. La situación de los ni os y ni as en el conflicto armado es dramática. Se calcula que unos 11.000 menores están involucrados directamente en los diferentes grupos armados, obligados a manejar armas, matar, torturar y participar en secuestros; tanto ni os como ni as son explotados sexual y laboralmente. Además de ser la mitad de las víctimas del desplazamiento forzado, también son testigos de muertes y masacres de seres queridos.

Además del conflicto armado existe la violencia a los ni os y las ni as por pandillas juveniles, por maltrato en los hogares y por explotación sexual por lucro. Se estima que unos 35.000 a 40.000 menores están inmersos en la prostitución.

Lo anterior nos lleva a clamar por una mayor atención a esta problemática desde la iglesia y dise ar programas de protección y provisión de oportunidades para el desarrollo de este sector vulnerable de la población.

Desplazamiento Forzado. El desplazamiento forzado es una de las más grandes tragedias que se vive en el país. En los últimos diez a os casi tres millones de personas han sido desplazadas dentro del país, y en los últimos veinte la cantidad llega aproximadamente a tres millones y medio.

El costo para los seres humanos y la sociedad ha sido inmenso. El conflicto armado produce desplazados. Pero aún más trágico es que no solamente hay desplazados porque hay conflicto, sino que hay violencia para apropiarse de las tierras de los desplazados y lograr el control territorial en ciertas regiones. Es decir algunas personas y grupos logran metas económicas a costa de millones de personas.

Una vez desplazadas las personas se encuentran con el rechazo e indiferencia de la sociedad incluyendo a veces la misma iglesia, en un momento cuando necesitan la consolación y esperanza del Evangelio. Igualmente el estado no ha demostrado la decisión política para atender a sus necesidades adecuadamente.

Al reflexionar sobre esta tragedia entendemos al desplazamiento forzado como un pecado de seres humanos contra sus prójimos. Lejos de ser voluntad de Dios, el desplazamiento forzado es producto de la avaricia y deseo de obtener lo ajeno, así como lo denuncia la Biblia en el libro de Santiago 4.1-2: A)De donde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?... Codiciais y no tenéis; matáis y ardéis de envidia y no podéis alcanzar...@ Sin embargo Dios no abandona a las personas desplazadas sino que está presto a rescatarlas y ayudarles. La iglesia debe ver en cada una de ellas el rostro de Jesús.


Así que esta situación requiere no sólo de nuestra solidaridad con las personas en condición de desplazamiento, o sea las víctimas, sino también de la acción profética de denuncia por parte de las iglesias de las causas del desplazamiento y de la negligencia de los gobernantes en dar respuestas a las víctimas. Pero también debe incluir el anuncio de esperanza, las Buenas Nuevas de parte de Dios sin que aceptarlas sea una condición para recibir ayuda.

Diálogos, negociaciones y desmovilización: Celebramos todo intento de diálogo entre los grupos en conflicto y el gobierno colombiano; y especialmente cuando una persona o grupo armado abandona el uso de las armas para lograr metas de paz, justicia y dignidad. Alentamos a los grupos que están en este proceso, al ELN y a las AUC, a seguir adelante, con sinceridad y verdadero deseo de construir una paz duradera en Colombia. .

Por otra parte llamamos a las FARC y a los demás grupos alzados en armas y al gobierno a atender el clamor de la sociedad civil a un cese al conflicto armado para poder trabajar juntos en la construcción de una paz duradera que ponga fin a la violencia social que vive nuestro pueblo empobrecido y sufrido. Un paso inicial para el diálogo debe ser el de un acuerdo humanitario que permita la liberación de los secuestrados. Necesitamos avanzar hacia la construcción de una sociedad incluyente (con todos los actores del conflicto) democrática y participativa sin el temor de la coacción armada.

 

Verdad, Justicia y Reparación - -Valoramos la iniciativa de establecer la Comisión de Reparación y Reconciliación, que aunque tiene un largo recorrido por delante, ha puesto en la agenda de la nación estos temas tan importantes en búsqueda de la sanidad de nuestro país. La iglesia cristiana evangélica tiene propuestas elaboradas que confiamos puedan contribuir al avance de este proceso. La meta final de nuestro llamado y propuesta es la reconciliación entre todos y todas los-as colombianos-as, donde haya reconocimiento de males cometidos, reparación a las víctimas de los crímenes, y cambios en los victimarios. Concretamente la iglesia puede aportar de manera constructiva en los temas de la verdad, la justicia, la reparación, el perdón y la reconciliación y la rehabilitación de las víctimas y los victimarios.

 

La política internacional. La iglesia cristiana evangélica afronta el compromiso de analizar, proponer y anunciar las consecuencias de las políticas internacionales que afecten o contribuyan a la consolidación de un contexto real de paz.

Proponemos al país y a la comunidad internacional que continuen analizando e investigando . las causas estructurales de la violencia en Colombia y que aporten propuestas de solución al conflicto armado.

Un análisis integral debe incluir temas como la globalización, el Tratado de Libre Comercio, el Plan Colombia, el trafico de armas, narcotráfico, etc., buscando el beneficio general y la justicia social y económica de nuestro país.

Exhortamos a la comunidad internacional a que vigile que las políticas de sus países no alienten el conflicto armado en Colombia, sino que propicien acciones que nos ayuden a construir la paz.

 

 

NUESTRA VISION PARA COLOMBIA

De cara a los problemas y tristezas que embargan nuestro país, sin querer pecar de optimistas ni de cerrar nuestros ojos a la realidad nacional, queremos enunciar una visión alternativa para nuestra amada patria. Aquí damos algunas puntadas pero es responsabilidad de la iglesia continuar desarrollándola y trabajando junto con Dios para lograrla.

Nuestra visión es una patria donde se conviertan las armas en herramientas de producción, donde todos vivan en paz y sin temor y se pueda vivir la identidad propia respetando las identidades de los demás. Creemos en la equidad, y el respeto de género, de etnias, de culturas y de opciones políticas y religiosas, basados en el principio de la pluralidad. Creemos en la posibilidad de la justicia social, en una justicia legal que funcione y le ponga fin a la impunidad rampante, en funcionarios públicos que cumplan con honestidad. Creemos en el respeto, la equidad y la participación plena. En lo económico creemos en oportunidades de vivienda e ingresos para todos, donde los recursos de la patria sean para el beneficio de todas las personas sin distincción y sin discriminación. Creemos en la igualdad de oportunidades, donde todos tengan acceso a servicios de salud, educación y servicios básicos.

 

MARCO BIBLICO TEOLOGICO

 

Entendemos que la violencia que azota a Colombia es consecuencia del pecado humano: de estar alejados de Dios, de la idolatría que sigue a dioses del dinero, del poder, del prestigio y de la confianza en la violencia, del egoísmo y la avaricia. Este pecado precisa del arrepentimiento individual, de cambios de mentalidad, de nuestra manera de actuar y de convertirnos al Se or Dios que es grande en misericordia.

Reconocemos además que el pecado se ha plasmado en nuestras instituciones colombianas, en nuestras leyes, en nuestas prácticas sociales y nacionales. Nos damos cuenta que nuestra sociedad está construida sobre pilares de exclusión, injusticia, avaricia, impunidad, desigualdades y pobreza, que necesitan ser corregidas para que haya una paz duradera. Estas cosas ofenden a Dios y volvemos a escuchar sus palabras a Moisés: "He visto cómo sufre mi pueblo.... Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado, para salvarlos..."(Ex.3.7-8)

Al reflexionar desde la Palabra de Dios sobre la situación de violencia que padecemos y la paz que anhelamos y con el fin de orientar nuestro trabajo por la paz, hemos entendido que "Dios es un Dios de paz; Jesucristo es Se or de paz (Ef. 2.14,17); su Espíritu es Espíritu de paz; su reino es reinado de paz (Rm 14.17); su evangelio es la buena nueva de paz (Ef 6.15); sus hijos son hacedores de paz (Mt 5.9)." Dios quiere la paz, una paz integral, que abarca el individuo, la familia, la comunidad, la nación, el mundo y la creación. Por lo tanto es imperativo que nosotros como cristianos asumamos un papel humilde pero claro y comprometido con la búsqueda de la paz en Colombia.

Según la Biblia, la paz se construye a la par con la justicia social (Is 32.17; Stg 3.18). Dice el Se or en Is. 58.6-8 lo "que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes" El resultado para la nación es que "Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto." (Is. 58.6-8) La paz se da cuando el amor y la obediencia hacia Dios se expresa en términos de amor y solidaridad para con los pobres, los débiles y desposeídos de la sociedad.

El Se or en 2Cron. 7.14 nos invita al arrepentimiento y oración prometiendo que: ASi se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre y ora y busca mi rostro y se vuelve de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.@

La Palabra dice que la paz se construye sobre la base de la verdad (Jn 8.32). No puede haber paz basada en el encubrimiento y la mentira. La verdad sobre los horrores que ha padecido nuestro pueblo colombiano se debe conocer, sus autores deben ser identificados y confrontados frente a las víctimas de sus acciones.

Pero la verdad no basta; también se precisa de la misericordia. Si necesitamos conocer la verdad, no es para ejercer venganza ni revancha, sino precisamente para que pueda haber arrepentimiento, perdón y sanidad. Necesitamos interrumpir el terrible ciclo de violencia contra violencia, pero eso no se hace enterrando la verdad, sino conociéndola, asumiéndola y perdonando.

Entendemos que el perdón no es barato. Es costoso. La paz tiene su precio. A Dios le costó la vida de su Hijo. A las víctimas le costará interrumpir el ciclo de violencia perdonando. A la nación le costará reparaciones materiales y, especialmente, morales para los que han sufrido tanta pérdida en esta guerra. Al victimario le costará reconocer sus crímenes y en algunos casos hacer restitución. La reconciliación demanda justicia; la justicia demanda arrepentimiento; el arrepentimiento demanda restitución; la restitución demanda misericordia.


La promesa de la venida de Jesucristo el Príncipe de la Paz, está asociada con la quema y destrucción de "las botas que hacían resonar los soldados y los vestidos manchados de sangre". (Is. 9.5) La paz se construye con acciones de paz. El Se or nos pide que abandonemos nuestra confianza en el poder de las armas, y nos volquemos al servicio al prójimo, aún al enemigo, con la fuerza más poderosa del mundo: el amor y la noviolencia.

En resumen, la justicia, la verdad, la misericordia, el perdón, la restauración, el amor y la noviolencia son orientaciones bíblicas necesarias para reconstruir el tejido social, reconciliar y restaurar la comunidad colombiana (Miq 6.8).

La paz exige un cambio de vida a nivel personal para vivir los valores éticos del Reino de Dios por el poder del Espíritu Santo así como nos lo ense ó Jesucristo (Lc 14.25-27). El Se or Jesucristo invita a todos los colombianos y las colombianas, habiéndose demostrado la bancarrota de los caminos equivocados en que andamos, a tomar en serio su Palabra, a vivir según El nos ense a en el Sermón del Monte y a vivir en la práctica la comunidad de hermanos y hermanas (Hch 2.42)

 

15 LINEAS DE ACCION PARA QUE LA IGLESIA LOCAL, REGIONAL Y NACIONAL SE INVOLUCREN EN EL TRABAJO POR LA PAZ

Este trabajo se debe hacer a través de las Asociaciones de Pastores, las denominaciones, las iglesias, y los diferentes ministerios. No es una camisa de fuerza sino posibilidades para que cada cual se involucre como el Señor le dirija

INVESTIGACION

Encuesta nacional para medir el efecto del Conflicto Armado en el pueblo cristiano

EDUCACION

Ense ar en las Escuelas Dominicales sobre Convivencia y Paz

Entrar en los colegios, escuelas y universidades con conferencias y seminarios

Las clases de religión convertirlas en ense anzas de principios y valores

Fomentar el valor de la vida, la familia y la comunidad

Formación de los pastores y líderes sobre temas de paz

PRODUCION DE MATERIALES DE CONVIVIENCIA

Para ni os, jóvenes adultos, matrimonios, familias y etnias

ORACION

Convocar jornadas de oración a nivel nacional, regional y local

Establecer momentos de oración por la paz en las iglesias locales

MOVILIZACION

Estratégicamente en algunas fechas especiales convocar a la iglesia local, regional y nacional

HACER PRESENCIA

En las negociaciones y procesos de paz

Estableciendo capellanes en Colegios, Cárceles, Hospitales, Fuerzas Armadas, etc.

ADECUACION DE LOS TEMPLOS COMO SANTUARIOS DE CONCILIACION Y PAZ

Entrenar a los pastores y los lideres en la solución de conflictos

Establecer equipos de consejería y solución de conflictos

ESTABLECER DÍAS ESPECIALES DE CONMEMORACION

Establecer un día nacional de arrepentimiento, perdón y reconciliación

Día de oración por los ni os y ni as

Día internacional por la paz, la noviolencia y el cese al fuego


CREAR CENTROS DE TRATAMIENTO DEL TRAUMA

Entrenar a pastores y lideres en el tratamiento del trauma en ni os, jóvenes y adultos.

Especialmente para viudas y huerfanos

 

CREAR CULTURA DE PAZ

Comunicar a la sociedad principios de paz, perdón y convivencia por televisión, radios, Vallas, Afiches, Internet y los distintos medios de comunicación.

REPRODUCIR Y PROMOVER PROYECTOS QUE ESTÁN FUNCIONANDO EN OTRAS RECIONES DE LA NACION

Asvidas

Pan y Paz

Jueces de Paz

CUMBRES REGIONALES POR LA PAZ CADA A O Y UNA CUMBRE NACIONAL CADA DOS A OS

CONVOCAR A LOS MINISTERIOS AFINES PARA QUE COMPARTAN INFORMACION, ESTRATEGIAS E INVOLUCREN A OTRAS IGLESIAS Y MINISTERIOS

CONVOCAR A UNA MESA NACIONAL E INTERNACIONAL DE DONANTES PARA EL TABAJO DE LA IGLESIA POR LA PAZ

SEMINARIOS SOBRE COMO RECLAMAR LOS DERECHOS FRENTE AL ESTADO E INCIDENCIA POLITICA

 

NUESTRO LLAMADO Y COMPROMISO

 

La paz no se alcanza solamente deponiendo las armas, sino construyendo condiciones, cultura y espiritualidad de paz. La iglesia cristiana evangélica se compromete a aportar el fundamento espiritual para establecer un terreno idóneo para la paz, la convivencia y la justicia social.

Hacemos un llamado a las iglesias para reconocer que nuestra misión es participar en la transformación de nuestra sociedad hacia la intención de Dios; a involucrarnos en la formación de nuev@s ciudadan@s que sean la base social de una nueva Colombia donde habite la justicia y se respeten los derechos humanos, que a su vez posibilite la convivencia pacífica de tod@s.

Nos comprometemos con Colombia y con nuestras iglesias, con la ayuda de Dios, a construir lo temporal mientras llega lo eterno.